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Escritor afirma que es raro encontrar notas o reportajes que se puedan considerar "joyas".
México. EFE.
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 Crítico. Así se mostró Gabo al referirse a la calidad del periodismo escrito actual.
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 Oficio. Compartido con más de un escritor del "Boom latinoamericano" como Mario Vargas Llosa. |
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El premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, afirmó este lunes que "sufre como un perro" por la mala calidad del periodismo escrito y porque es raro encontrar notas o reportajes que sean "auténticas joyas".
"El periodismo es una vaina que uno lleva por dentro", explicó a Efe el escritor antes de su participación en el "VI seminario internacional sobre la búsqueda de la calidad periodística", al que asisten más de un centenar de comunicadores de América Latina, Europa y Estados Unidos.
El Premio Nobel se encuentra en Monterrey, capital del norteño estado de Nuevo León, para participar en la sétima edición de los premios que otorga Cementos de México (Cemex) y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) en las categorías de texto, fotografía y trayectoria a los más destacados periodistas iberoamericanos.
EL PERIODISMO DE HOY
El autor de Cien años de soledad y de El amor en los tiempos del cólera, en un espacio que tuvo para conversar con los medios antes del encuentro, lamentó que el periodismo actual se hiciera tan de prisa, razón por lo que los periodistas no pueden pensar mejor lo que escriben.
Gabo afirmó que el periodismo lo lleva en el alma y que "es el oficio más bello", y que contra eso "no hay nada que hacer". "No hay mejor oficio en el mundo que este, pero ya a mi edad me aburre mucho", dijo, explicando que debido a esa necesidad lee diariamente varios periódicos, que convierten sus mañanas en un "desastre". "Sufro como un perro", dijo al comentar esas lecturas.
El escritor, que ha sido reconocido, entre otros, con los premios Rómulo Gallegos (1972), Jorge Dimitrov por la Paz (1979) y el Nobel de Literatura (1982), señaló que su impresión es que los medios no les dan tiempo suficiente a sus periodistas para que puedan realizar una buena redacción "cerraron a las seis, cuando debieron cerrar a las nueve de la noche".
A modo de anécdota contó que pasa mucho tiempo en el teléfono peleando con los jefes de redacción de algunos medios porque no les otorgan el tiempo suficiente a sus reporteros para que realicen una buena nota.
"Cuando uno está apurado no tiene tiempo de pensar, y al día siguiente uno dice mejor hubiera dicho esto, pero a veces así también uno aprende", indicó.
No obstante, admitió que ahora los periódicos deben competir con la radio y la televisión, pero que pese a todo la escritura tiene una gran ventaja sobre los medios electrónicos "escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas", subrayó Gabo.
El escritor, representante del denominado "realismo mágico", destacó que encuentra muy pocos reportajes o notas que pueden ser consideradas "joyas", pero que cuando las encuentra piensa: "¿Quién será este tipo?".
"Siempre ha sucedido así, pero antes había la ventaja de que el periódico era más difícil de hacer y las máquinas nunca funcionaban bien y daban tiempo para pensar un poquito", afirmó el novelista que ha escrito más de dos decenas de obras literarias.
"Esa era la vida de los periodistas de antes, entonces sufríamos tanto que nos teníamos que emborrachar todas las noches", añadió García Márquez. Asegurando que ese "ciclo ya se cerró" y que actualmente los periodistas ya no tienen tiempo para redactar, motivo por el cual se dedicó a escribir libros.
El tiempo de una creación
Cuando se le preguntó por el tiempo que se necesitaba para escribir un libro, García Márquez respondió: "Duré diez años escribiendo uno", soltando una carcajada.
Durante el encuentro que sostuvo con los periodistas en México, antes del inicio del seminario, confesó que se encuentra en la recta final de un nuevo trabajo literario "ahora estoy terminando un libro. Siempre que empiezo a escribir uno, lo voy haciendo de a pocos y cuando lo termino recién comienzo con las correcciones", contó.
A la pregunta de cuál sería el tema elegido por él para una última novela, respondió "La última jamás", pero "si lo supiera ya la tendría escrita", sentenció y concluyó diciendo "el día que conozca cómo se van a llamar mis novelas dejaré de preocuparme".
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