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Roberto Ochoa B.
"El mundo será un poco más pobre ahora que este sajón ha muerto". La sentencia es de Jorge Luis Borges y se refiere a la agonía de un sacerdote sajón en la Inglaterra recientemente cristianizada.
Y es la frase que se me viene a la mente ahora que se fueron Doris Gibson y Gustavo del Solar Rojas. A ella le debo mis pinitos periodísticos y el Perú le debe no solo su coraje, sino también un detalle poco conocido: Doris Gibson fue una de las pioneras del periodismo turístico.
Otro es el rollo con don Gustavo del Solar. Por él aprendí que su gran afición, la caza deportiva, no es incompatible con la protección del medio ambiente y con todo el rollo ecológico.
Prueba de ello son los "cotos de caza" (escasos en el Perú, numerosos en otros destinos turísticos), pequeños espacios que garantizan la supervivencia y el hábitat de muchas especies en peligro de extinción. Y en algunos casos resultan mucho más "ecológicos" que otras áreas naturales protegidas en el Perú del siglo XXI.
Don Gustavo, empero, fue un próspero empresario y agricultor chiclayano, e integró la lista de nuestro equipo olímpico de conservacionistas con el descubrimiento -junto con John O'Neill- de la ahora célebre pava aliblanca, una especie que se creía extinguida.
Don Gustavo también fue un animal político (ojo, desde el punto de vista aristotélico) como pionero del Ministerio del Ambiente y ferviente conservacionista durante su gestión como congresista del Fredemo (1990 hasta el golpe de 1992), cuando no dudó en enfrentarse al oficialismo fujimorista y a su propia bancada, para defender los territorios de la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, amenazada con la instalación de pozos petroleros por la Texas Crude Exploration Inc.
En su gestión de menos de dos años como diputado, don Gustavo logró la aprobación del código del medio ambiente y la presentación de un proyecto para declarar a la pava aliblanca como ave nacional.
Por todo eso no dejo de pensar que el Perú será un poco más pobre ahora que Doris y Gustavo han muerto. |