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Después de un año del terremoto, La República y el Instituto Peruano de Arte y Diseño (IPAD) rinden tributo, en exposición gráfica, a los caídos y a la ciudad que se levanta.
JAIR RAMÍREZ
"DEDICADO A LOS NIÑOS CAÍDOS: ¡Hijo mío! Toma la mano de tu mamá, es tan oscuro el camino al cielo, temo que te vayas a lastimar. Date prisa, y toma la mía también. Espera, deja que te acompañe, soy tu padre. ¡Tengo miedo, papi, es tan oscuro el camino al cielo, que no veo tu mano! Cuando el muro derrumbado por el terremoto cubría la luz del sol, ya no pude ver más tus ojos llenos de cariño. Al final de este camino sin luz, creo que el cielo, lleno de amor y sin tristeza, te dará la más calurosa bienvenida. Así que, hijito de mi vida... espérame, te amo".
MARCO DEL RÍO
"Hay lugares que recordaré toda mi vida, y Pisco será uno de ellos. Hay momentos que recordaré toda mi vida, y el 15 de agosto de 2007 será uno de ellos. Hay sentimientos que recordaré toda mi vida, y lo serán el haber sido testigo de tanto dolor, desolación y muerte. Y es que nada en esta vida –ni la mejor facultad de periodismo– te prepara para ser testigo de la muerte, olerla, respirarla, caminar sobre ella, tenerla tan cerca y sobre todo asumirla.
YANINA PATRICIO
"Al llegar a Pisco, la iglesia de San Clemente estaba llena de bomberos y varios cuerpos comenzaron a salir. Todo el lugar comenzó a llenarse de dolor, llanto, gritos desgarradores y reclamos infinitos a Dios. Al tercer día, el hambre y la sed doblegaban a todos. La ayuda no llegaba. Pero entre tanta tristeza había personas que agradecían estar vivas, pese a haber perdido todo lo material. Aquello que pierde su valor cuando los que más amamos están vivos".
ANA CASTAÑEDA
"Llegué a Pisco porque sentía la necesidad de registrar lo que estaba pasando. Nunca había visto tanta muerte, pero lo que más dolió fue la ausencia del Gobierno. Los damnificados solo se ayudaban entre sí, ni rescatistas ni funcionarios estatales llegaban en las primeras horas. Mi aporte, entonces, era documentar gráficamente esa realidad que ante mis ojos sucedía. Dolor y desesperación, eso miré al sur, en las imágenes más impactantes de mi carrera".
PERCY RAMÍREZ
"Al ingresar a la ciudad podía respirar el miedo y tocar el dolor de quienes lo perdieron todo. No pude negarme las lágrimas. El dolor de la gente y el mío eran incontenibles. Sólo quería guardar la cámara y regresar a casa para abrazar a mi familia. En cada fotografía dejé algo de mí. Su lamento era mi lamento. Estuve dos días y medio en Pisco, y no solo me traje fotos. También traje en mi corazón la cruda resignación de la gente".
ROCÍO ORELLANA
"Antes de llegar a Pisco, imaginé una ciudad en emergencia y me preparaba para eso. Pero lamento decir que fue peor de lo que pensé. Me asaltaron una suerte de sentimientos encontrados. Todo era oscuridad, llanto y muerte. Casi sin dormir, amanecimos para seguir registrando más imágenes. Cada una mucho más cruda que la de la noche anterior. Era una ciudad con luz de día pero en tinieblas".
VERÓNICA CALDERÓN
"Sin hogar, sin consuelo, Pisco era un solo dolor. Se respiraba temor, angustia y un aire denso con sabor a muerte. Impensables imágenes sacadas de la peor película de desastre fueron registradas una y otra vez. Eso, aún hoy, dejó más de un corazón marcado. Eso, aún hoy, duele para quienes nos sentimos embargados por la impotencia. Eso, aún hoy, se percibe en el aire denso del desconsuelo". |