|
Mientras Evo Morales encabezaba un mitin en La Paz, la oposición celebró en Sucre, la capital histórica de Bolivia.
La Paz. EFE
 En pie de guerra. Soldados y policías vigilan a los manifestantes en las afueras de Oruro, epicentro de las protestas. (Foto; EFE) |
| |
Bolivia celebró su Fiesta Nacional y sus 183 años de independencia en un ambiente ensombrecido por la tensión política y social ante el referendo del 10 de agosto que decidirá la continuidad o revocación de las principales autoridades.
La confrontación se trasladó a la "fiesta patria", cuyos principales actos se han celebrado en los últimos años en Sucre, la capital histórica del país, donde se fundó la República de Bolivia en 1825.
Sin embargo, la hostilidad que existe en esa ciudad hacia el presidente Evo Morales obligó a la celebración de dos actos paralelos: uno oficialista en La Paz y otro en Sucre, por el que han optado los líderes de la oposición.
Morales no ha podido visitar Sucre desde noviembre de 2007, ya que los dirigentes locales le exigen que antes pida perdón por los tres muertos y 300 heridos que se produjeron en las protestas contra la Asamblea Constituyente.
NO LO INVITAN
La decisión de las autoridades sucreñas de no invitar a Morales a los actos de la Fiesta Nacional motivó también que el presidente del Congreso y vicepresidente del Gobierno, Álvaro García Linera, decidiera suspender la tradicional sesión del legislativo en esa ciudad.
Así, Evo Morales se dirigió a los bolivianos desde el balcón presidencial del Palacio de Gobierno de La Paz, con un discurso en el que llamó a la unidad para avanzar en el proceso de cambio emprendido por su Gobierno y defendió los avances sociales y económicos que ha experimentado el país durante su mandato.
CELEBRACIÓN PARALELA
En la agenda paralela de la que fue excluida Morales, la Fiesta Nacional se celebró en Sucre, donde estuvo el presidente del Senado, el opositor Óscar Ortiz, como principal invitado de la prefecta (gobernadora departamental), la recientemente elegida y también opositora Savina Cuéllar.
Según radios locales, el desfile cívico, en el que no intervinieron las Fuerzas Armadas ni la Policía, sufrió cierto retraso por una protesta de maestros afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB).
Bolivia se encuentra a cuatro días del referendo revocatorio del 10 de agosto que decidirá sobre la continuidad o revocación del mandatario Morales, del vicepresidente García Linera, y ocho de los nueve prefectos del país.
La cita se acerca en un panorama de confusión e incertidumbre sobre la legalidad de la consulta y sobre cómo se interpretarán sus resultados después de que la Corte Electoral haya adoptado para los gobernadores un criterio distinto al que establece la ley del referendo.
La recta final hacia el referendo se ha complicado con el aumento de las protestas sociales en varios puntos del país, algunas de las cuales han derivado en violencia.
Es el caso del conflicto ocurrido el martes en la región andina de Oruro, donde un enfrentamiento entre mineros y agentes de la policía causó dos muertos y más de cuarenta heridos.
Atentado contra el ministro
El Gobierno de Bolivia denunció que el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, fue víctima de un atentado en la ciudad de Trinidad (noroeste), donde su vehículo oficial recibió tres impactos de balas. El propio Quintana denunció los hechos y los atribuyó a "sicarios contratados por personas afectadas por un escenario político adverso", aunque reconoció que todavía se desconocen las identidades de los autores.
Según Quintana, "inicialmente apareció un grupo de personas en moto que lanzó una lluvia de ladrillazos contra el vehículo" y posteriormente llegó un vehículo todoterreno desde el que se efectuaron los disparos. Los hechos sucedieron alrededor de las 22.40 del martes, cuando Quintana preparaba la seguridad de la visita a Trinidad, capital del departamento de Beni.
|
|