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Mirko Lauer
La asociación de empresas del transporte terrestre haría bien en contratar un vocero que unifique y module sus distintos mensajes. Pues por el camino que van, con bravatas cínicas que hieden a gamonal de horca y cuchillo, van a terminar en problemas legales y sociales aún más serios para ellos que 400 muertos en seis meses.
Por lo pronto el vocero no debería pensar que el público (i.e. las víctimas y sus deudos) se chupa el dedo. La idea de que "falla humana" equivale a responsabilidad única de los choferes es un insulto a la razón. El dueño del negocio es el dueño de las responsabilidades y el chofer no puede ser sino un cómplice muy menor.
El otro cuento chino es el de la responsabilidad de las empresas informales. Salvo que existe un gigantesco encubrimiento, las atrocidades del volante son muchas más entre las empresas más establecidas y formales, o por lo menos las que mejor manejan su imagen comercial. Solo que con tantos cadáveres, ya nadie recuerda nada.
Luego está el tema de la responsabilidad de la policía, cuya vista engorda o se adelgaza según la circunstancia, siempre acicateada por la falta de recursos. También de la Dirección General de Transporte Terrestre (donde por decenios ha habido solo amigotes). Pero detrás de ambos casos está la fuerza de las empresas mismas.
Los ejemplos que ha presentado el MTC de cómo las empresas de transporte se saltan a la garrocha las más elementales disposiciones no son sino la epidermis de un gran cuerpo de indiferencia a la ley. Su existencia es fácil de medir a partir de los letales resultados, asesinatos impunes en las carreteras, que nadie se atreve ya a llamar accidentes.
El tamaño del problema y la actitud prepotente de las empresas con muertos en su haber –que en esta ruleta de la irresponsabilidad terminan siendo virtualmente todas– van a terminar incorporando el problema a la agenda política permanente. Lo cual a su vez producirá algunos urgentes cambios en la legislación.
Por lo pronto es indispensable que los datos del problema sean establecidos y puestos a disposición del público con la mayor claridad posible. Se precisa una página web donde aparezca la relación de accidentes, víctimas, responsables, causas judiciales, funcionarios implicados, etc. El MTC es uno de los llamados a ponerla en marcha, no el único.
Otra reacción podría ser que en lugar de simplemente reaccionar con amenazas que no puede cumplir (la mano de los transportistas es mucho más larga de lo que se supone) piense en convocar a un concurso de ideas gerenciales sobre el tema. El transporte terrestre se ha vuelto demasiado importante y peligroso para dejarlo exclusivamente en manos de los transportistas. |