|
Por María Elena Hidalgo.
El colombiano Diego Jaramillo Cardona, asesinado por su socio peruano Francisco Tapia Urquizo, no era un narcotraficante de poca monta como pretende señalar el homicida. Jaramillo era el representante de una sociedad del narcotráfico de colombianos y mexicanos que financian la exportación de cocaína a Europa.
Jaramillo llegó a Perú el 12 de noviembre del 2003. Pocos días después, el 21 de noviembre, el colombiano cayó en una redada que empezó con la detención del mexicano Rodolfo García Estrada, cuando se aprestaba a viajar a Amsterdam, Holanda, con 23 kilos de clorhidrato. García estaba vinculado con el peruano Gonzalo Gutiérrez Céspedes.
Además, Jaramillo vivía en la casa de Gutiérrez y cuando la policía lo capturó encontró en su poder el recibo de la compra de un terno a nombre de García. Se trataba de una mafia perfectamente constituida. De hecho García estaba a órdenes de Jaramillo. La justicia no pensaba igual, sin embargo.
 Diego Jaramillo, El colombiano Jaramillo estaba relacionado con narcos mexicanos. |
| |
El cuatro de diciembre del 2003, Jaramillo fue recluido en el penal Sarita Colonia con el mexicano García y el peruano Gutiérrez. A pesar del grave delito en el que estaba involucrado, en menos de tres años Jaramillo salió en libertad. Abandonó la prisión el 11 de octubre del 2006. El argumento que esgrimió su defensa para evadir a la justicia fue simplemente que no le encontraron cocaína. La Primera Sala Penal para Reos en Cárcel del Callao increíblemente acogió la versión del colombiano y lo absolvió. Así, Jaramillo se reincorporó a la mafia a la que pertenecía.
PACTO DE SANGRE
Mientras el colombiano continuaba en sus actividades ilícitas, su caso pasó a manos de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema presidida por el vocal Robinson Gonzales Campos, debido a que la Procuraduría Antidrogas apeló la absolución de la Corte del Callao.
 Procesados. La fiscalía investiga a Jimmy Guillermo |
| |
Gonzales pasó el expediente del colombiano al fiscal supremo José Peláez Bardales. La Procuraduría Antidrogas señaló que estaba probado que Jaramillo pertenecía a una organización internacional de narcotraficantes. Su relación estrecha con el mexicano García también estaba probada.
Pero el fiscal supremo Peláez confirmó la absolución de la Corte del Callao. El cuatro de junio del 2007, la sala presidida por Robinson Gonzales ratificó la exculpación de Diego Jaramillo Cardona. Poco después de un año de la sorprendente decisión judicial, el 23 de julio del 2008, el colombiano fue asesinado junto con su socio, el peruano Juan Gagliardi Del Águila, a manos de otro miembro del grupo, Francisco Tapia.
 Mauricio Lazarte |
| |
El hecho de sangre probó contundentemente que la Procuraduría Antidrogas tenía la razón cuando apeló insistentemente contra la absolución de Jaramillo: el colombiano formaba parte de una organización criminal dedicada al narcotráfico, y el "burrier" mexicano Rodolfo García era uno de sus empleados.
Tapia, quien hizo pública su entrega a las autoridades el 28 de julio ante las cámaras de América Televisión, afirma que Jaramillo le debía 10 mil dólares por envíos de droga que había hecho a Holanda. Alegó que mató al colombiano y a Juan Gagliardi –quien supuestamente era su guardaespaldas– porque sospechaba que estos planeaban liquidarlo. "Entonces decidí adelantarme a ellos", dijo Tapia ante la televisión. Sin embargo, para la policía la forma como actuó Tapia corresponde a la de un sicario.
Además, Tapia ha admitido que pertenece a la mafia de Jaramillo y Gagliardi. Es decir, es miembro de una estructura. Y en esa mafia también está involucrado otro colombiano más poderoso que Diego Jaramillo Cardona: José Motlak Hincapié.
Nacido el ocho de enero de 1970, Motlak llegó por primera vez a Lima el 17 de diciembre de 2004. Regresó al país en innumerables oportunidades. La última vez fue el 2 de junio del 2008. Alquiló en el jirón Huallaga 547 la oficina 801 y se dedicó a la compra y venta de joyas, según su declaración. Aparentemente era su pantalla.
 Eyeni Guillermo |
| |
Motlak aparece relacionado a Gagliardi Del Águila, una de las víctimas de Tapia. En noviembre del 2006, la Segunda Fiscalía Especializada en Tráfico Ilícito de Drogas del Callao abrió investigación contra Motlak por lavado de activos del narcotráfico, a raíz de un seguimiento de la policía. Motlak iba y venía de Colombia trayendo dinero.
Además reclutaba a jóvenes a quienes pagaba una "comisión" a cambio de que recibieran transferencias de dinero desde España por intermedio de la agencia "Money Gram".
Entre ellos se encontraba Juan Glagiardi, los hermanos Jimmy y Eyeni Guillermo Mena, Mauricio Lazarte Del Águila, Edison Sarmiento Guillermo, Araceli Silva Mallma y las hermanas Elisa y Melissa Soriano Santa María, esta última novia de Gagliardi. Los muchachos recibían remesas de mil dólares.
 Melissa Soriano (novia de Gagliardi) |
| |
Durante los interrogatorios, Juan Gagliardi y Jimmy Guillermo dijeron a la policía que José Motlak les presentó al colombiano Javier Castaño, quien les propuso recibir el dinero de España vía "Money Gram". La policía acreditó que esta modalidad de recepción de dinero es propia de las mafias colombianas para financiar la compra de cocaína que luego venden a sus socios mexicanos.
La titular de la Quinta Fiscalía Especializada en Tráfico Ilícito de Drogas del Callao, Edith Hernández Miranda, solicitó la ampliación de la investigación por la complejidad del caso. En tal situación se encontraba el proceso indagatorio fiscal cuando Francisco Tapia Urquizo mató a Diego Jaramillo y a Juan Gagliardi. Ambos estaban en un vehículo que, todo parece indicar, pertenecía a José Motlak, quien está no habido.
De modo que Tapia, al parecer, no estaba actuando por cuenta propia sino que estaba cumpliendo una orden. Una orden superior de la mafia. Y en la cúspide de ella estaría Motlak.
 recibían remesas de mil dólares del narcotráfico. Fueron reclutados por el colombiano José Motlak y su socio Juan Gagliardi, asesinado junto a Diego Jaramillo. |
| |
En sus primeras manifestaciones por el caso del lavado de activos de la droga, Motlak afirmó que su conviviente, la colombiana Diana Correa Sánchez, entre 2005 y 2007 ingresó al Perú más de 31 mil dólares. De acuerdo con su versión, el dinero era producto de la venta de sus negocios en su país: una agencia de viajes, un locutorio y un café internet. Lo dejaron en libertad bajo mandato de restricción el primero de enero del 2007 para dedicarse al negocio de la joyería.
El nombre y apellido de José Motlak han reaparecido con el crimen de Jaramillo y Gagliardi.
La policía no solo sigue la ruta del dinero sino también de la sangre.
UN FALLO QUE LLAMA LA ATENCIÓN
 Clave. El homicida Francisco Tapia alega que mató a sus socios Jaramillo y Gagliardi porque estos querían matarlo. La policía no le cree y sospecha que los ejecutó por una orden superior. |
| |
La Dirección Naci0nal Antidrogas (Dirandro) reportó al Ministerio Público que el mexicano Rodolfo García Estrada, atrapado en el aeropuerto Jorge Chávez con 23 kilos de cocaína, era integrante de una mafia a la que también pertenecía el colombiano Diego Jaramillo, a quien se le encontraron evidencias de su relación con el azteca.
Sin embargo, para sorpresa de la Procuraduría Antidrogas, la Primera Sala Antidrogas del Callao, luego el fiscal supremo José Peláez Bardales y después la Sala Penal de la Corte Suprema que preside Robinson Gonzales, prefirieron creer en el argumento del colombiano Diego Jaramillo respecto a que su vínculo con el mexicano Rodolfo García era circunstancial y que, además, no se le había encontrado droga.
 Ejecutado. Juan Gagliardi Del Águila trabajaba con Diego Jaramillo para el colombiano José Motlak. El asesino Francisco Tapia también era parte de la organización. |
| |
El asesinato de Diego Jaramillo, a manos de un miembro de su propia organización, revela que el colombiano sí era un narcotraficante en plena actividad y que la justicia peruana una vez más se equivocó. La mafia salió ganando, aunque hayan matado a Jaramillo. |