|
Mañana serán sepultados en el Cementerio El Ángel. Huesos pequeños fueron separados en bolsas, a la espera de posteriores análisis.
María Elena Castillo.
|
 En su nombre. Carmen, hermana de Armando Amaro Cóndor, uno de los estudiantes de La Cantuta asesinados el 18 de julio de 1992 por el criminal Grupo Colina. (Foto: Ana María Castañeda)
|
| |
 Dignidad devuelta. Familiares de las víctimas de La Cantuta recibieron los restos de sus seres queridos en pequeños ataúdes, a diferencia de lo que ocurrió en 1994, cuando se los dieron todos mezclados, en cajas de cartón. |
| |
 Víctima. El cuerpo de Enrique Ortiz. |
| |
 Reclamo. Familiares y grupos organizados de la sociedad civil protestaron durante años reclamando sanción para los responsables. (Foto: Percy Ramírez) |
| |
 Hallazgo. Los cuerpos se encontraron en octubre de 1993 en un descampado en la zona de Cieneguilla. (Foto: Archivo) |
| |
 (1) Víctima. Las llaves de Armando. (2) Cómplices. El general Hermoza ha reconocido, en el juicio que se sigue a Fujimori, que se enteró del horrendo crimen al día siguiente de los hechos. Es imposible creer que no informó al ex presidente, si él era su comandante en jefe. |
| |
Las heridas estaban abiertas. Dieciséis años esperaron los familiares de los 9 estudiantes y el profesor de la Universidad La Cantuta para dar cristiana sepultura a sus seres queridos, detenidos, torturados y asesinados por los miembros del grupo Colina durante la dictadura fujimorista.
En una emotiva ceremonia los restos –tres de ellos individualizados– fueron entregados a los familiares ayer por el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF), que se encargó de la identificación de los restos que en 1993 se recuperaron en un terreno descampado de la Quebrada Chapilca, en Cieneguilla.
A diferencia de lo que ocurrió en 1994, cuando el Ministerio Público –aún bajo el mando de Fujimori– les entregó los cuerpos todos mezclados y envueltos en cajas de leche Gloria, en esta ocasión los restos fueron devueltos a sus familiares en pequeños ataúdes.
Uno de ellos contiene los restos de Enrique Ortiz Perea, uno de los jóvenes secuestrados y asesinados el 18 de julio de 1992 por los efectivos del Ejército, y cuyo cuerpo entero se preservó a pesar de los intentos del grupo militar por desaparecerlos.
Su cráneo tenía evidentes huellas de la ejecución, pues los peritos forenses determinaron al menos cuatro orificios de balas, las que habrían sido percutadas de atrás hacia adelante y de abajo hacia arriba, es decir, cuando el joven estaba en total estado de indefensión.
ROSTROS DE LA JUSTICIA
A la ceremonia asistieron sus padres y su hermana Gisela, que se convirtieron en los rostros representativos que exigían justicia. "Los familiares hemos caminado muchos años pidiendo que nos devuelvan a nuestros hermanos, a nuestros hijos. Hemos llamado la atención una y otra vez reclamando justicia para ellos, pero también para que estos crímeno vuelvan a suceder", dijo Gisela.
A su lado, estaba Pilar Fierro, la madre de Dora Oyague Fierro, quien también pudo ser identificada. De ella solo quedó la cadera, los huesos de las piernas y un pantalón. Lo demás fue calcinado por sus asesinos.
"Ella era mi hija mayor. Dejó chiquitos a sus otros hermanitos. Ha pasado tanto tiempo, pero todavía no puedo creer lo que le sucedió. ¿Por qué le hicieron esto a mi hijita? ¿Por qué la mataron de esa manera?", preguntó entre sollozos doña Pilar, pues para ella es como si el crimen acabara de ocurrir.
"ES IMPOSIBLE OLVIDAR"
Lo mismo le pasa a Juana Torres, la madre de Bertila Lozano Torres, otra de las víctimas del grupo Colina. "Aún ahora me parece mentira. A veces pienso que mi hija vendrá a casa y me abrazará como antes lo hacía. Es imposible olvidar, cerrar las heridas. Cada día la recuerdo. Aunque pasen muchos años más, este crimen me seguirá doliendo".
Junto a los restos de Enrique, Dora y Bertila, hay un trozo de mandíbula, que de acuerdo con los peritos podría pertenecer a Marcelino Rosales Cárdenas o Felipe Flores Chipana, análisis que no se ha podido concluir porque los familiares del último no se han acercado para someterse a los exámenes necesarios.
OTROS CINCO RESTOS
No todas las víctimas pudieron ser identificadas en forma individual; sin embargo, los análisis realizados permiten afirmar que en total se tienen los restos de por lo menos ocho personas.
Melissa Lund, miembro del EPAF, explicó que ello pudo determinarse por la cantidad de huesos de la mano y rótulas que se encontró en los restos exhumados en enero del año pasado para cumplir con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Sostuvo que se ha individualizado estos restos en bolsas, con la esperanza de que posteriormente puedan ser identificados. Pero también serán enterrados mañana en una ceremonia especial en el Cementerio El Ángel, en Barrios Altos.
Uno de los ausentes sería el profesor Hugo Muñoz Sánchez, secuestrado y asesinado junto con los estudiantes. Su hermano Fedor informó que de acuerdo con los exámenes todos los huesos son de personas menores de 40 años, y el profesor tenía 48. "Nosotros también queremos que lo identifiquen. En los años 90 la Fiscalía se llevó unos huesos de mi hermano supuestamente para hacer la prueba de ADN, pero nunca dieron los resultados", dijo.
Uno de los jóvenes que no han podido ser identificados es Armando Amaro Cóndor, hijo de la señora Raida, otro de los rostros símbolo en la larga batalla contra la impunidad.
"SABEMOS QUE ESTÁ AQUI"
"Nos duele mucho que no se le haya podido identificar (a Armando Amaro). Pero sabemos que está aquí; por eso he venido para estar junto a todos los demás familiares, con los que hemos compartido tantos años de lucha", refirió Carmen Amaro, hermana de la víctima.
Doña Raida no pudo ir. Por teléfono reveló a La República que su corazón no lo podría resistir. "No puedo ver otra vez los huesos, y pensar que uno de ellos es de mi querido hijo, sin saber cuál es. Sin poder tocarlo, besarlo". Es un dolor muy grande para una madre.
Pero aseguró que hoy sí estará presente en el traslado de los restos hasta la Universidad La Cantuta. "Allí no faltaré porque es un homenaje que por primera vez le harán a mi hijo y a las demás víctimas en cuerpo presente. Es un homenaje que se merecieron desde hace muchísimo tiempo".
VELATORIO
Ceremonias. Los restos de las víctimas de La Cantuta serán llevados a la Universidad, donde serán velados entre las 11 am y las 4 pm. A las 6 pm habrá una misa en La Recoleta (Plaza Francia) y ahí serán velados hasta las 10 pm.
Sanción ejemplar. El rector de la Universidad La Cantuta, Juan Tutuy Aspauza, sostuvo que es importante rendir homenaje a los alumnos y el profesor de dicha casa de estudios y reiteró su decisión y la del consejo universitario de no cejar en la exigencia de que se sancione ejemplarmente a todos los responsables de la matanza, que fue ordenada por los más altos niveles del Estado.
"Barrios Altos y La Cantuta no son simples excesos"
El fiscal supremo Avelino Guillén afirmó que los asesinatos perpetrados por el grupo Colina en Barrios Altos y La Cantuta no fueron simples excesos como dice el ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas Nicolás Hermoza Ríos, sino que fueron "fríamente" planeados y autorizados por el gobierno de Alberto Fujimori.
Para la fiscalía estos crímenes siguieron un plan estratégico de "guerra sucia", donde los integrantes del grupo Colina ensayaban previamente sus acciones. "Lo que hizo Colina no es un exceso, sino la aplicación de una estrategia de ‘guerra sucia’ que consistía en la eliminación de presuntos subversivos y para eso cumplían una serie de pasos: planificación, entrenamiento, ‘luz verde’ o la autorización y luego la ejecución", manifestó Guillén a la prensa.
Indicó que las declaraciones dadas por Hermoza en el juicio pretenden demostrar que al Ejército se le escapó de las manos la lucha contra el terrorismo, y por eso se cometieron simples "excesos", como si fueran acciones no premeditadas, lo cual es totalmente falso.
"Los hechos en Barrios Altos y La Cantuta, y todos los actos que perpetró Colina, fueron una fría planificación de operaciones que ineludiblemente conllevaban a que las víctimas que habían elegido, es decir, sus objetivos, serían eliminadas", refirió el fiscal.
El representante del Ministerio Público dijo que está probado que se cumplió un plan de "guerra sucia" que tenía el aval de Fujimori. "Una cosa es un exceso en el desarrollo de una guerra, y otra la aplicación de una estrategia debidamente planificada y que se originó en el Servicio de Inteligencia Nacional, al más alto nivel y que fue aprobada por Fujimori", aseguró.
|
|