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Mirko Lauer.
La palabra de orden en los primeros análisis del paro ha sido contundente, empleada entre defensores y detractores por igual. Pero el paro ha sido todo menos eso. La movilización ha estado sobre esa delgada línea en que no se puede afirmar si el paro ha tenido éxito o no. Al final cada quien ha vuelto a casa con su propia versión de los hechos.
La CGTP ofreció articular un paro nacional, y lo ha logrado, si entendemos por paro marchas y mítines de variada intensidad en numerosos puntos del país. Desde esa plataforma su SG Mario Huamán ha lanzado una Asamblea nacional de los pueblos y una Coordinadora, un segundo acto en que los partidos izquierdistas y el humalismo suben a bordo.
Que las movilizaciones hayan sido pacíficas y en un día soleado de invierno ha ayudado a darles buena imagen a los paristas, y un respiro de alivio al Dr. Luis Alva Castro. La protesta fue real y los ataques al gobierno contundentes, esos sí. Por momentos en la TV algunos de esos grupos daban la impresión de simplemente haberse autodecretado un día libre.
Todo lo cual sirvió para poner aun más de relieve los errores del gobierno (o del Apra, que ha sido reflotada como su manopla) frente al paro. Promover la identificación del paro y el terror es una táctica indigna. Usar mentiras frescas de Vladimiro Montesinos como argumento contra el paro merece el cese inmediato del estratega de medios.
No ha pasado inadvertido que el gobierno fue un gran promotor del paro, al presentarlo como un peligro fuera de toda proporción. Algunos han visto en esto una jugada conspirativa, otros una simple rabieta, otros incluso solo un antiguo reflejo antiizquierdista. Pero también en esto el gobierno fue incongruente.
Cuesta pensar que el gobierno que civilizadamente envió a su premier a debatir en la radio con el SG de la CGTP, o reconoció el derecho constitucional a parar pacíficamente, sea el mismo que acusó de terroristas a los activistas de los movimientos sindical y regional. Como si se hubiera establecido una suerte de duunvirato.
¿Se ha ganado algo en la CGTP o el gobierno? En ambos casos muy poco. El paro no va a sacar al gobierno de la órbita de los TLC y del culto al inversionismo. Pero de otro lado la suavidad del paro, o el hecho de que haya quedado atrás, no se va a traducir en más aprobación a las políticas y los actos del gobierno.
Si existe una competencia de modales democráticos en la política, esta vez la CGTP la ha ganado largamente. Un pequeño punto a favor que no pasará inadvertido por parte de los políticos centristas del país. Salvo uno que otro incidente (como hostigar a colegas del Canal N, el que con más cariño cubrió el paro) todo resultó bien |