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Mirko Lauer.
¿Qué harán todos esos ex pobres ahora que van dejando de serlo? Evidentemente consumir más, puesto que eso es lo que, junto al ingreso, hoy define la pobreza. La primera alusión es siempre a una mejor dieta. Los estudios muestran que desear comer mejor no es una prioridad entre los muy pobres, sino más bien la señal de que están dejando de serlo.
Un trabajo del 2006 como "La vida económica de los pobres" en 13 países, incluido Perú, de Abhijit V. Bannerjee y Esther Duflo, muestra que los muy pobres comen más una vez que han satisfecho algunas otras necesidades. Sobre todo lo que ellos llaman festivales: la fiesta donde se renueva y cimenta su identidad colectiva y su autoestima.
Esto parecería reforzar la percepción gamonalicia de que todo dinero entregado a los pobres termina consumido en alcohol. Sin embargo el mismo estudio muestra que el gasto en alcohol entre los muy pobres en el Perú solo representa 1% de sus ingresos. Más y mejores fiestas significan entonces otras cosas, entre ellas mejor alimentación.
En el caso peruano el gasto de quienes empiezan a tener un ingreso "no pobre" de manera estable va a ir, junto con la alimentación y la fiesta (Claude Levi-Strauss lo llamó La miel y el tabaco), a necesidades como la seguridad, la salud, la educación, y finalmente los activos que hoy definen la modernidad, sobre todo aparatos electrónicos.
Es decir que quienes van dejando de ser pobres se van a encontrar entre su patrón de consumo tradicional (la pobreza que van a llevar dentro un buen tiempo) y los patrones de consumo de quienes ya están fuera de la pobreza. La proporción entre ambos dependerá de si los cambios son por ayuda social o por un nuevo lugar del sujeto en la vida económica.
En esa medida la reducción de la pobreza es una forma de migración que va cambiando la composición general de los sectores D y E de la sociedad. Con un proceso industrial en marcha, como el de Asia, los ex pobres irían a reducir el costo de la mano de obra en las fábricas. Su destino en la economía peruana es un asunto más bien variopinto.
En lo estrictamente político es probable que el proceso de despauperización signifique más votos para los candidatos de lo conservador y lo predecible. No necesariamente por el mayor bienestar, sino por la modernización implícita en un mayor consumo, incluso en las zonas rurales. De allí también quizás cierta prédica social en la derecha.
La menos pobreza en curso es muy meritoria, pero no es la primera vez que vemos dinero en bolsillos nuevos. La migración a las ciudades desde los años 40 fue algo parecido. También la Reforma Agraria de 1969 en muchas zonas. La liberación post-1990 tuvo un efecto parecido. Pero la pobreza no solo puede ser reducida, también puede ser creada llegado el momento. |