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Documentalista español Ramón de Fontecha, premio goya 2003. Cineasta presenta esta noche documental "Un cambio en la mirada", en el C.C. de España.
Pedro Escribano.
 La otra mirada. Documentalista Ramón de Fontecha miró nuestro país a través de una pastora de alpacas. |
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 "Alpaqueras". Escena del documental filmado en Sicuani, Cusco. |
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El documentalista español Ramón de Fontecha (premio Goya 2003) y su equipo recorrió cinco países de América Latina. En cada uno de ellos recogió una historia y al conjunto lo llamó "Un cambio en la mirada. Cinco historias de América Latina". Se estrena hoy en el C. C. de España, a las 7:30 pm.
Afirma que la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP) le propuso filmar sobre su gestión en América Latina, pero él, antes de ver la gestión institucional, les pidió filmar a la gente a la que le llegaban las políticas públicas. Era otra mirada.
En Argentina filmó en una cárcel; en Guatemala a una mujer defensora de los derechos humanos; en Asunción, Paraguay, alumnos concientizando el deber tributario con "boletas". En Chile, sobre la donación de sangre. Y en el Perú, filmó a Rosa, una pastora alpaquera en las punas de Sicuani, Cusco.
"Un cambio en la mirada" es presentado por el escritor Santiago Roncagliolo.
–¿Si el largometraje es más rentable, por qué optaste por el documental?
–Es una opción. Yo creo que el cine es una herramienta para poder contar historias. Para mí tampoco ha sido prioritario sacar un rendimiento comercial, aunque tampoco me gusta perder dinero. Quiero el documental porque me apetece más contar historias que a mí me gustan.
–El cine crea ficciones, aunque hay cine histórico. ¿El documental es menos ficción?
–Sí, pero creo que ambos se confluyen. Cada vez la ficción tiende a revelar más la realidad. Cada vez son más las películas que se basan en noticias, en hechos. Y al revés, el documental cada vez utiliza más la ficción. En la mayoría de los documentales siempre hago guiños con personajes ficticios en situaciones reales. Creo que cada vez son menos perceptibles las diferencias entre los géneros del cine como en las otras artes.
–Para tus documentales, ¿buscaron situaciones dramáticas?
–No necesariamente dramáticas desde el punto de vista que entendemos en el cine. Creo que mostrar la vida normal de muchas personas tiene la suficiente fuerza dramática para que con solo mostrarla la gente se emocione. Seguir, por ejemplo a Rosa, una mujer alpaquera en una altura inhóspita donde no hay agua ni ningún confort es increíble y admirable. Allí no necesitas imponer dramatismo. Nosotros elegimos los casos casi con intuición.
–Al margen de elegir los casos con intuición, ¿también hay criterio ético?
–Eso es inherente a las personas. Así, tú vas buscando cosas que te conmuevan, que te parezcan, que trasmitan lo que tú estás acostumbrado a valorar. Desde luego, en las cosas que hacemos en equipo está por delante la ética.
EL DATO
Ramón de Fontecha. Nació en Madrid, en 1962. Premio Goya 2003. Su equipo: Javier Merino, Ignacio Martín, Laura Cárdenas y Francis García.
Javier Corcuera, un abanderado
–¿De los 5 documentales, cuál fue el más difícil de filmar?
–El de la cárcel de Tucumán, por el momento y situación en que se filmó.
–¿Conoces a Javier Corcuera? ¿Qué piensas de su trabajo?
–Sí lo conozco. Su trabajo me parece fantástico. La verdad, a nosotros, los documentalistas, nos abrió muchas puertas. En España, dentro de una serie de personas, yo creo que él es un abanderado para que el documental se volviera a considerar como un género muy importante. Su reconocimiento sirvió para que los exhibidores se volvieran a plantear que el documental tienen seguidores.
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