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Entrevista con Clara Rojas. Rehén de las FARC durante 6 años trata de resumir su experiencia. Rojas cuenta cómo fue su preñez y el parto, y dijo que no tuvo una 'relación' con el padre.
Pablo Biffi y Hinde Pomeraniec.
Clarín.
 Primera foto. Clara Rojas y su hijo Emmanuel en la primera foto de ambos ante el mundo. (Foto: EFE) |
–¿Cómo era un día en la selva?
–Difícil porque es una rutina muy monótona. Hay dos tipos de actividades y nada más. Si nos están persiguiendo, te levantas muy temprano, te vistes y sales. Uno duerme casi vestido todo el tiempo. Es ponerse las botas, asearse un poco y empieza la caminata, todo el día. De modo que si uno está caminando entre la selva o lo llevan en lanchas o lo que sea, hay caminata y movimiento y eso lo absorbe.
Había acción...
Pero es la misma. Finalmente es el cansancio lo que lo absorbe a uno, el sudor. Eso es muy pesado. Y llegar, a donde uno llegue, y arreglar cómo se va a acomodar y dormir. Esos son muchos días y muchos momentos. Me preguntaban cuántas veces me había trasladado y yo no sabía: tantas que perdí la cuenta. Mucho tiempo es meses, tampoco es que estuve los seis años en el mismo sitio. Llegas y organizan el lugar, desmalezan la zona. Y es ahí cuando se está tranquilo en un sitio, que se levanta uno muy temprano, trata de escuchar la radio para oír noticias, asearse, hay tiempo para rezar. Cuando tuve oportunidad de leer lo hice, en los escasos libros. En la época de mi niño, él me absorbía el tiempo.
¿Cómo era moverse cuando nació Emmanuel?
Era fuerte y me permitía abstraerme de lo que estaba viviendo. Yo estaba viviendo lo normal: levantarse por el tetero, cambiar pañales. Era muy duro porque no teníamos los elementos que uno tiene aquí. Entonces había que, primero, bordar con las sábanas los pañales. Además, hay que lavarlos varias veces porque no hay desechables.
¿Cómo fue el embarazo?
Normal, he tenido buena salud. Aunque en los primeros meses nos trasladaron de un sitio a otro. Lo duro es cuando sientes el atosigamiento militar, cuando estás con otras personas que están enfermas y tú tienes que verte aprontado porque está la presión militar y la de los propios guerrilleros con su armamento. Esas vivencias hacen que el embarazo sea difícil.
¿Estuvo de acuerdo con separarse del niño?
Quería que le prestaran asistencia médica porque él lo requería. No me podía negar, porque al no tener los recursos en la selva, si le pasa algo, podía morir. Fue una decisión difícil, pero guardaba la esperanza de que como había hecho la petición de que entregaran a mi hijo a la Cruz Roja, lo hicieran.
¿Planteó la posibilidad de que lo entregaran a su madre?
Sí, pero no lo hicieron. Me dejaron entrever esa posibilidad, así que acepté la separación y me dijeron que solo iba a durar 15 días. Digamos que hice "de tripas corazón". Pero con el paso de los años es muy duro. A pesar de que me mentían y decían que el niño estaba bien...
¿Cómo fue el parto?
Traumático. Fue duro además el esfuerzo por recuperarme porque quedé muy débil. Estaba bajo el efecto de una droga muy fuerte: había perdido peso y mucha sangre y si no me ponía las pilas tenía peligro de morir. Fueron 30 o 40 días, muy duros.
¿No le dio pecho?
No podía. No me bajaba la leche y tampoco era bueno por la droga que me estaban dando...
¿Cómo es la relación con él?
Creo que maravillosa. Me llama mamá, mamita, me lo dice todo el día, ando de lo más dichosa. Aunque sea cierta la versión que ve a Emmanuel como "el hijo de la gran tragedia colombiana", y por supuesto lo es. Lo es porque fui una mujer secuestrada.
‘‘MI SOLIDARIDAD FUE ACOMPAÑAR A INGRID. LE DESEO LO MEJOR’’
Lo que se está reclamando en Colombia es una solución política a un drama humanitario. ¿Cuál es su posición sobre eso?
Entiendo esa situación y como no le vi solución política (se demoraron tanto en ponerse de acuerdo para liberarnos por la vía política) es que entendí que si no se sensibiliza desde el punto de vista netamente humano, ¿cómo se llega a la gente?
¿Cambió su visión política de las FARC con respecto de la que tenía antes del secuestro?
Claro, finalmente, no veo nada, que es lo que más me duele. Tengo un dolor de patria, porque no les veo horizonte, no les veo norte, no veo que tengan un discurso político para presentarse como alternativa.
¿Se arrepiente de haberse quedado con Ingrid?
Uno no puede "llorar sobre la leche derramada", pero por supuesto estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Mi solidaridad con Ingrid fue acompañarla en esa situación. En eso fallé, porque no pensé, y tampoco ella, que fuéramos objetivo militar.
Se dice que pelearon luego de un intento de fuga. ¿Es así?
No. En situación tan dramática no hay lugar a peleas. Hay diferencias, en la vida diaria, en la amistad, pero son simples frente a un drama tan grave. Lo que pasa es que nos separaron. Y yo estaba muy pendiente de mi niño, estaba muy centrada en él porque era imperativo. Yo le deseo a Ingrid lo mejor.
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