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No existe una adecuada infraestructura de comercialización, señalan expertos. Existen abismales diferencias entre el precio pagado al productor-agricultor y el que paga finalmente el consumidor.
Consuelo Medina.
Las excesivas distorsiones que existen en las cadenas de comercialización de alimentos provocan alarmantes diferencias entre el precio pagado al productor y el que paga finalmente el usuario. Así, de la chacra a la olla un producto puede subir en más de 300% su precio.
Para muestra un botón. "No es posible que en la chacra el precio por kilo de papa esté entre 0.10 y 0.30 céntimos y en los supermercados y los mercados cueste S/ 1.20", alerta Antolín Huáscar, presidente de la Confederación Nacional Agraria (CNA).
Según el semáforo de precios del Ministerio de Agricultura (Minag) del 9 de mayo, solo del mayorista al minorista el kilo de ajo pasó de S/.1.45 a S/. 6.08 (319% más), el olluco subió 213%, la mandarina 141%, la sandía 129%, el tomate 69.2% (ver infografía).
Sin duda –aseguran los especialistas consultados por La República– una de las razones que más peso tiene para el incremento del precio es la intervención de intermediarios. Indican que es necesario que el gobierno trabaje en una infraestructura de comercialización (centros de acopio, centros de distribución y mercados mayoristas modernos) para reducir considerablemente el actual sistema de comercialización desde el productor hasta el consumidor, en el cual los informales hacen "su agosto".
El especialista en temas agrarios Reynaldo Trinidad refiere que con los centros de acopio se podrá reunir en un solo lugar formalmente toda la producción para clasificarla y enviarla al centro de distribución que lo llevará a los mayoristas.
"Así evitamos que los intermediarios se metan en la cadena y empiecen a especular", expresó Trinidad. "La excesiva presencia de agentes de intermediación se debe a la proliferación de informales", agregó Huáscar.
DESORGANIZACIÓN
Ambos especialistas aseguran que parte de la culpa de los bajos precios que reciben los agricultores se debe a su "desorganización". "Cada uno vende su producto de forma individual, eso les quita capacidad de negociación", refirió Trinidad.
Sobre el tema, el Ministerio de Agricultura ha dicho que es necesario fomentar las cadenas de comercialización para reducir la "intervención de muchas manos" y la especulación.
Para Huáscar, la intervención de Indecopi para asegurar que en los mercados no se esté especulando con el precio de los alimentos también es necesaria. "El Estado no cumple con la organización de un sistema moderno de comercialización, además ha dejado de lado el papel de regulador, no hace nada por propiciar ferias agropecuarias para que los mismos agricultores vendan directamente sus productos a los consumidores", finalizó.
ANÁLISIS
Reynaldo Trinidad
Director de Agronoticias
Promover venta directa de arroz
Las constantes alzas de los alimentos deben ser atendidos. Por ejemplo, el problema del arroz tiene solución y ella está en manos del gobierno. En lo inmediato, el gobierno central debería promover la venta directa del cereal a través de ferias y festivales del productor –inclusive el molinero– al consumidor en las grandes ciudades y los distritos más populosos, para regular al mercado por medio de la competencia. En aras de ello se debería reutilizar como centro de distribución el gran almacén que tenía la extinta ECASA en Santa Anita y que hoy está ocupado por Aduanas. Pero la solución de fondo, para el próximo semestre, está en las casi 900,000 hectáreas de ricas tierras aluviales (playas, barrizales y restingas) que está dejando la vaciante (descenso) estacional de los grandes ríos de la Baja Amazonía (Loreto y Ucayali). En esas áreas limosas, muy similares a las del Delta del Nilo en Egipto, se puede sembrar arroz, maíz amarillo duro, menestras, soya, maní, frutales y hortalizas de corto período vegetativo, entre abril y julio, para cosecharlos en el semestre venidero. |