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Escritor acaba de publicar la iluminación de Katzuo Nakamatsu. La novela entrelaza un presente y un pasado. En ambos casos las historias son ominosas.
Pedro Escribano.
 Íntimo. Augusto Higa con una novela sólida, intensa y humana. Abajo, carátula del libro que comentamos. |
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El escritor Augusto Higa Oshiro (Lima, 1946) acaba de publicar la breve pero intensa novela La iluminación de Katzuo Nakamatsu (Editorial San marcos, Colección Summun).
Higa Oshiro es autor de las novelas Que te coma el tigre (1977), La casa de Alba Celeste (1987) y Final del Porvenir (1992). Asimismo, publicó un libro testimonial Japón nos da dos oportunidades (1994). Formó parte del Grupo Narración junto con Miguel Gutiérrez, Oswaldo Reynoso, Gregorio Martínez, entre otros.
TEMPESTAD INTERIOR
La novela –que es un informe de Benito Gutti– cuenta la historia de Katzuo Nakamatsu, un descendiente de un migrante japonés en el Perú. Nakamatsu trabaja como profesor de literatura en una universidad, pero de pronto, sin mayores explicaciones, es jubilado, es decir, despedido. Para entonces, en las noches ya escuchaba voces, rumores que torturaban su conciencia, pero aún así, como guía de lucidez estaba la figura del poeta Martín Adán, y de heroicidad Etsuko Untén, amigo y compañero de su padre.
Desempleado, con síntomas de males psiquiátricos, empieza a errar por barrios pobres: El Porvenir, El Agustino, Breña, centros nocturnos de mala muerte, burdeles, covachas de pirañas, pero siempre escuchando voces. Nakamatsu pierde la razón y es hospitalizado. Allí recibe la asistencia, además de médica, de una médium, la yuta Miyagui, quien le establece un puente con el pasado de su padre, la vida humillada y perseguida de los migrantes japoneses durante el gobierno de Prado.
La novela, además de perfilar un personaje intenso, desquiciado y al mismo tiempo luminoso, expone, en una suerte de dos radiografías, lo que es una historia personal y lo que es la historia social. Asimismo, lo que ocurre en el presente y lo que ha ocurrido en el pasado.
Por un lado, la suerte de desempleado que corre Nakamatsu, la visión de barrios contrahechos, la sobrevivencia de los habitantes de la noche –pirañas, homosexuales, prostitutas, alcohólicos–, es decir, el drama de la marginalidad.
Por otro lado, lo que le llega del pasado a través de yuta Miyagui, la memoria, también herida, de los inmigrantes japoneses: la persecución, las listas negras, chantajes, robos, las expoliaciones, la hostilidad en un país extraño. Higa, en excelente fabulación, ha logrado ensamblar esas dos visiones como las caras de una misma moneda.
QUÉ LEO
Juan Carlos Zeballos
Pintor
A pedir de boca un poco de amor
De una librería de Buenos Aires me traje un pequeño libro, Boca que arrastra mi boca. Selección de poemas de amor (Imprex Ediciones), una antología de poetas latinoamericanos. Oliverio Girondo, Agustine, Bécquer, Ibarbourou, Benedetti, Buesa, Machado, Hernández, entre otros vates, maximizan y agrietan al amor que nos devuelve al mundo que amamos.
Boca que arrastra mi boca... podrías colocártelo bajo la lengua y con alegría digerirlo hasta el estómago y sin resentimientos al corazón que se arrastra o vuela. Esta selección reúne a 14 poetas clásicos iberoamericanos entre los siglos XVI y XX.
Considero que la poesía puede quebrantar las agujas del reloj de este tiempo que huye de nosotros, sobre todo hoy que pasamos más horas entre autos, combis, taxis , transportándonos en lo que fuere para llegar a nuestro destino. Que en ese tránsito, difícil, duro, asfixiante como es hoy transportarse, sea una buena ocasión para recorrer las breves páginas de Boca que arrastra mi boca... para reencontrarnos a través de los poemas de amor con nuestra humanidad. |