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Una obra maestra de Carlos Reygadas
Por: Federico de Cárdenas
Desde que descubrimos Japón (2002) en el Bafici y luego Batalla en el cielo (2005) en el festival de la PUCP, hemos seguido la apasionante obra de Carlos Reygadas (México, 1971), quien llega a una madurez temprana que lo coloca a enorme distancia de cualquier otro cineasta del continente con Luz silenciosa, una historia que, como las otras suyas, le pertenece y esta vez transcurre entre los menonitas del norte de México. Se trata de un grupo religioso heredero de los anabaptistas que habla una forma arcaica del alemán y que vive en aislamiento, cultivando lo que consumen. La trama es simple: Johan, casado con Esther y padre de numerosa familia, viola los principios bíblicos de su comunidad al enamorarse de Marianne y cometer adulterio. Johan lo confiesa a Esther, mientras lucha sin éxito por dar fin a su amor prohibido.
Tratándose de Reygadas, el espectador sabe a qué atenerse: actores no profesionales, puesta en escena trabajada en base a una dilatada duración temporal del plano. Arriesgadas apuestas de un cine que se elabora en función del estilo, con tendencia a lo contemplativo y que no busca embellecer la realidad. Reygadas se pone la vara cada vez más alta, como lo demuestran los elaboradísimos planos de apertura y cierre de la cinta, verdaderos homenajes a la luz y su lento abrirse al día o cerrarse a la noche, pero a la vez testimonio de un ciclo que se inicia y que concluye. Entre estos dos extremos, el dilema de Johan, a quien en las primeras secuencias vemos derrumbarse cuando queda solo, luego de la oración del desayuno con su familia, preso entre el afecto que siente por su esposa y el deseo carnal que siente por Marianne, dos mujeres con cierto parecido físico, pero sobre todo de una resplandeciente belleza interior.
Así como la cinta se abre con la llegada del día y finaliza al caer la noche, en su evolución nos presenta el ciclo de las estaciones y su lento sucederse en una comunidad para la cual la vida agraria tiene una importancia fundamental. Además de Murnau, evocado en la oposición campo (Esther) y ciudad (Marianne) y citado explícitamente en la larga y panteísta secuencia del baño familiar, hay otro maestro que asoma en Luz silenciosa y este es Carl Dreyer, a través de una de las cimas de su obra y del cine todo: La palabra (Ordet), de la que esta película es hasta cierto punto una relectura. Pero, ojo, hemos hablado de relectura, no de remake. El maestro danés está presente no solo en la decisión de Reygadas de rodar con luz natural reflejada (es decir, sin apoyo de lámparas) toda la película, sino en dos secuencias memorables: el desvanecimiento de Esther en medio de la lluvia, incapaz de soportar lo que percibe como desamor de parte de Johan; y su retorno a la vida. Pero lo que en Dreyer era un auténtico y portentoso milagro, derivado de un acto crístico (el loco que se cree Jesús) que implicaba un sacrificio, en Reygadas es un acto gratuito: la transferencia del amor que Marianne siente por Johan hacia Esther. Hay pocas películas de las cuales se puede decir que, además de una visión del mundo, nos transmiten una experiencia estética de altísimo nivel. Luz silenciosa es una de ellas.
Título original: Stellet licht
Guión, dirección: Carlos Reygadas
Fotografía: Alexis Zabe
Sonido: Raúl Locatelli
Inérpretes: Cornelius Wall, Miriam Toews, María Pankratz
Premios: Especial de Jurado (Cannes y Lima), siete Ariel (México), 14 otros.
Producción: México, 2007
Duración: 145 minutos
CLOSE UP
Richard Widmark nos dejó a los 93. Famoso desde su primer rol en El beso de la muerte (1947, Hathaway, quien lo dirigió 8 veces), fue uno de los "duros" más personales de Hollywood, ya sea en el policial o en el western. Entre sus 74 cintas hay al menos 20 de gran nivel: La calle sin nombre (Keighley), Cielo amarillo (Wellman), Siniestra obsesión (Dassin), Pánico en las calles (Kazan), El odio es ciego (Mankiewicz), El rata (Fuller), Forja de valientes (Brooks), Pasiones sin freno (Minnelli), Misión de dos valientes y El ocaso de los cheyennes (John Ford), etc. Los elogios se quedan cortos tratándose de este actor.
CARTELERA
El estreno es El orfanato. Pero hay cintas notables que permanecen: Luz silenciosa (al lado), El asesinato de Jesse James (Andrew Dominik), Petróleo sangriento (Anderson), Sin lugar para los débiles (los Coen), Lejos de ella (Polley).
Francis Ford Coppola rueda ya Tetro en el barrio de La Boca, historia de dos hermanos italianos emigrantes (Vincent Gallo y Alden Ehrenreich), que define como una cinta "pequeña, independiente y personal". Sobre el robo de su computadora hace unos meses, dice que perdió mucho material gráfico, pero no el guión.
Bette Davis (1908-1989) cumpliría 100 años. Fue, en un ranking ajustado, la mayor actriz del cine USA, con una carrera de 50 años y una gama inmensa de roles. William Wyler (Jezebel, La carta, La loba), King Vidor (Perfidia de mujer) y Joseph Mankiewicz (La malvada) le dieron los mejores, pero siempre queda alguno por descubrir. |