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Mató a la pequeña en estado de total lucidez. Padece de fobia social y goza de la soledad.Miente y con la internet desarrolló su pedofilia.
Alfredo Pomareda.
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 Desquiciado. Le preguntaron ¿por qué la mato? Y dijo: compra mi libro, pues.
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De caminar pausado, sonreía ante las cámaras de televisión con una calma inexplicable. El ex monaguillo parecía ajeno a los llantos de una madre aterrada, que observaba el destrozado cuerpo de su niña. ¿Por qué Josafat Vargas Vitorino violó y descuartizó a la pequeña Astrid, de nueve años? ¿Una legión de demonios le sopló al oído o, acaso, se trata de un pedófilo que intentó planificar un crimen perfecto y se arrepintió cuando reparó que el hedor de su víctima, quien yacía dentro de una maleta, viajaba con lentitud hacia las casas vecinas?
"Josafat Vargas presenta un perfil psicopático con visos de crueldad, de cinismo, de frialdad y, por ende, muestra un cálculo maligno. Este joven sí estaba consciente de la realidad. Por lo tanto lo espera la prisión", ilustra Freddy Vásquez Gómez, médico psiquiatra del Instituto Nacional de Salud Mental Noguchi, quien aseguró que el Perú está frente a un caso de pedofilia y no ante un cuadro de demencia. Según el especialista, el asesino no está en brazos de la locura.
CONFUSO TESTIMINIO
La confesión del autor del crimen más horrendo del año, quien cumplirá en agosto la edad de Cristo, dista mucho de la cordura mental: "¡He violado a una niña! ¡Está muerta! Me frustró un negocio que realizaba vía internet. Por eso la maté. Pero no hay problema porque yo escribiré un libro sobre ella y el dinero que gane con las ventas será destinado a los deudos", expresó Vargas Vitorino, quien más tarde se arrepintió de victimar a la niña y dijo "no recordar nada, solo escenas borrosas". El asesino, confundido, culpaba al demonio.
"Sabemos que este criminal padece de fobia social, le gustaba estar aislado en los videojuegos. Al parecer la policía encontró videos de pedofilia. Sucede que al no desarrollar habilidades sociales, Josafat Vargas abrigó reacciones agresivas. Dentro de esa psicopatía no tuvo sentimiento de culpa", relata Manuel Saravia Oliver, director de Instituto Guestalt de Lima.
Para María Peceros Becerra, la madre de la niña ultrajada, el victimario de su hija "no está loco, de lo contrario jamás se habría entregado". Lo cierto es que Josafat, de 33 años, no tenía fama de violento. Las investigaciones policiales indican que Nelly Vitorino, madre del asesino, orientó la educación al respeto del prójimo, llevándolo incluso a distintas parroquias de La Victoria, distrito donde residían, para que ayudara a los sacerdotes en la celebración de la misa.
La decisión de matar, entonces, aún continúa borrosa. "Ella buscaba a una amiga que vivía al costado. La escuché que tocaba la puerta y como no le abrieron la invité a pasar a mi casa. Como no accedió la alcance en el pasillo y la llevé del cuello a mi casa", confesaba Josafat Vargas Vitorino.
La autopsia arrojaría que este hombre, luego de violar a la niña, la estranguló durante 7 minutos.
LE ESPERA LA CÁRCEL
"Estamos ante un caso de pedofilia. A este hombre le espera ‘la ley del burro’, en la cárcel le pagarán con la misma moneda. Decir que no se acuerda y que el demonio lo usó son artimañas. Deberían someterlo a exámenes psicológicos para develar la verdad", expresa el psiquiatra Freddy Vásquez.
La sangre fría del asesino ha sorprendido a los especialistas, pero todos los psicólogos coinciden en que la policía ha brindado muy pocos datos de la infancia de Josafat, como para analizar a profundidad su yo interior.
"La cárcel no es recomendable para este asesino. Los pedófilos salen libres porque en la prisión muestran la mejor de sus caras. Ahí no hay niños y por lo tanto no tienen por qué ser agresivos", argumenta Saravia Oliver, quien recomienda que se interne a Josafat en una clínica especializada.
¿LA CÁRCEL O LA CLÍNICA?
Los padres de Astrid solo quieren la cadena perpetua para el violador. Ellos no encuentran sosiego y, lejos de cualquier análisis, anhelan verlo tras las rejas.
"Este hombre presenta un trastorno disocial de la personalidad. Cambia todo el tiempo de versiones, eso quiere decir que es consciente de sus actos, pero intenta disfrazarlos. Deberían someterlo a un tratamiento psiquiátrico, antes de pensar en carcelería", propone el psicólogo Miguel Jiménez.
Doce horas pernoctó Josafat con el cadáver de la niña y luego se entregó a la policía. Sin duda es uno de los hombres más odiados del Perú. De eso también es consciente.
REACCIONES
"Este criminal padece de fobia social. Rechaza a la gente, por eso desarrolló una conducta agresiva y cruel en la conciencia".
Manuel Saravia Oliver
Director de Guestalf-lima
"Estamos ante un caso de pedofilia. Este hombre usa artimañas cuando dice que no se acuerda. Le espera la cárcel".
Freddy Vásquez Gómez
Médico psiquiatra del Noguchi
"Josafat presenta un trastorno disocial de la personalidad. Cambia de versiones todo el tiempo. Miente e inventa".
Miguel Jiménez
Psicólogo
HOMICIDA SE CONFESÓ ANTE SU TÍO ANIBAL POLAR
La tarde del miércoles 26 de marzo, el tío de Josafat, Aníbal Polar Vitorino, se topó con un final macabro. Su sobrino le confesó el crimen. Él le habría sugerido entregarse a la policía.
Josafat se compró hace dos años una computadora. El equipo de informática que instaló en su habitación fue su perdición. La Policía analiza ahora su contenido.
Quienes lo conocen aseguran que Josafat soñaba con salir en los medios de comunicación. Los vecinos de la Urb. Manzanilla, indignados, atacaron a pedradas la casa del asesino. Destruyeron las ventanas y parte del mobiliario.
Astrid Karen era la segunda de dos hermanos y cursaba el cuarto grado de primaria en el colegio parroquial Virgo Potens, de Barrios Altos.
"Quien ultraja sexualmente a una niña menor de 10 años debe ser condenado a cadena perpetua, así está escrito en el Código Penal. Confiamos que se le imponga la máxima pena", dijo la congresista Rosario Sasieta, quien ofreció sus servicios como abogada a los padres de Astrid.
"Este insensible la violó por el ano. Eso aun es más grave porque contradice su confesión. Yo estuve en la necropsia y 15 médicos pueden corroborar el estado del cuerpo", exclamó.
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