|
El musical más sangriento, versión de Tim Burton
Por Federico de Cárdenas
Considerado el compositor para la escena y letrista más importante de Broadway en la segunda mitad del siglo XX, Stephen Sondheim (77) es el último eslabón de una cadena que remonta a Cole Porter, Irving Berlin y Oscar Hammerstein, su maestro y amigo. Hay de todo entre sus 17 musicales, varios de los cuales han pasado al cine (Algo gracioso sucedió camino al foro, Gypsy, West Side Story) y otras veces ha sido al revés: su A little night music (1973) es una versión para la escena de Sonrisas de una noche de verano (Bergman, 1955) y la música de Reds y Dick Tracy (Warren Beatty) es suya. En 1979, Sondheim convirtió en musical una pieza del británico Christopher Bond (1973), sangrienta historia inspirada en un personaje real: un barbero del siglo XVIII que fue objeto de una injusticia y ejecutó una terrible venganza. Sondheim trasladó la trama a la Inglaterra victoriana del XIX y estrenó lo que es considerado como el musical más sombrío y lírico. La puesta neoyorquina de Sweeney Todd contó entre sus admiradores al estudiante Tim Burton, que desde entonces quiso adaptarla al cine.
Burton se ha rodeado del mejor equipo para la tarea: el propio Sondheim (quien reescribió su musical de tres horas suprimiendo las partes corales, agregando un par de canciones y un gran homenaje a Bernard Herrmann en la orquestación); el magistral Dante Ferretti (colaborador de Fellini), autor del diseño de producción, ese Londres victoriano de fantasía que recrea la cinta, en donde destacan los ambientes del local gótico y expresionista que ocupan el barbero y su pareja; su actor-fetiche Johnny Depp (en un personaje a su medida), Helena Bonham Carter (Mrs. Burton en la vida real, pero aquí una bruja inolvidable) y apoyos de garantía como Alan Rickman (el juez), Timothy Spall (el rufián) o Sacha Baron Coen (el barbero rival).
Burton es uno de los cineastas más talentosos de hoy y su traspaso de la obra a la pantalla no es una mera traducción. La puesta en escena burtoniana potencia el clima de artificio y de exceso del musical (para ello Depp y su actuación distanciada y perturbadora resultan perfectos), trabaja tiempos paralelos sin desmentir la ilusión cinematográfica ni el carácter revulsivo de la pieza, cuya ferocidad no nos es amortiguada. Del musical a la película, hay aquí una poderosa metáfora sobre el orden capitalista impuesto por la revolución industrial: un universo de caníbales que se convierte en lugar para comer o ser comido. La atención de Burton en los detalles: las navajas de plata, el complejo mecanismo de evacuación y "desaparición" de los degollados, el ritmo –grave y modulado por las canciones– garantizan un divertimento de alto nivel, al que solo podemos criticarle la existencia de una subtrama (los jóvenes amantes) sumamente convencional. Es una mancha que no perturba, sin embargo, el placer de este nuevo opus burtoniano. Y
Título original: Sweeney Todd: the demon barber of Fleet Street
Dirección: Tim Burton
Guión: John Logan
Fotografía: Darius Wolski
Música: Stephen Sonheim
Intérpretes: Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Timothy Spall, Sacha Baron Cohen, Jamie Campbell
Premios: Oscar (Dante Ferretti)
Producción: EEUU, 2007
Duración: 116 minutos
CLOSE UP
Anna Magnani (1908-1973) cumpliría 100 esta semana e Italia celebra como se debe a esta enorme actriz, inolvidable en Roma ciudad abierta y L’ Amore de Roberto Rossellini, pero también en Bellísima y Nosotras las mujeres (Luchino Visconti), La carroza de oro (Jean Renoir), Viento salvaje (George Cukor), Mamma Roma (Pier Paolo Pasolini), etc. Su aparición en Roma (Federico Fellini), la última de su larga carrera, fue una hermosa y breve despedida.
CARTELERA
El estreno es Juego de poder (Mike Nichols), aunque la cartelera está repleta con la cosecha del Oscar: Expiación (Joe Wright), Sin lugar para los débiles (Joel y Ethan Coen), Petróleo sangriento (Paul T. Anderson) y Sweeney Todd (al lado). Lástima que esto solo ocurra una vez al año. También pueden verse La novia errante y Los invisibles.
Jacques Rivette, el realizador más secreto del núcleo central de la Nueva Ola cumplió 80 años ayer. Solo uno de sus 20 largos (La religiosa) se ha estrenado comercialmente en Lima, pero hemos podido ver 13 otros por vía cultural o en festivales. Sigue en actividad y una retrospectiva o muestra de su obra es más que urgente.
Nos dejó Eva Dahlbeck (88), musa bergmaniana que también fue novelista y guionista. Igualmente dotada para el drama que para la comedia, el maestro sueco la dirigió en Secretos de mujeres, Una lección de amor, Sonrisas de una noche de verano, Tres almas desnudas y Ni hablar de esas mujeres. Un cruel Alzheimer la obligó a un temprano retiro. |