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Hace unos años Hernán Migoya alborotó a la conservadora sociedad española con un primer libro de cuentos y ahora repite el plato con un nuevo volumen en el que sigue puteando al mundo.
Por Nilton Torres Varillas
Fotos: Claudia Alva
 Reflejos. Migoya ha sabido inyectarle ironía y sarcasmo a la literatura a través de unos cuentos plagados de situaciones y personajes border, pero que ocultan bajo su dureza una gran ternura. |
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"Freddy Mercury fue un tipo muy listo. Él dijo que era una puta del rock, y me siento identificado con esa forma de sentir la vida", dice el escritor, guionista de cómic, bloguero y cineasta español Hernán Migoya, para quien la palabra ‘puta’ no es necesariamente negativa y mucho menos ofensiva. Su argumento: todos somos putas en un mundo en el que debes colocarte en un escaparate para ser alguien.
"Un artista exige halagos todo el tiempo, somos unas putas. Pero si eres tu propio proxeneta está muy bien".
Y esto lo dice el escritor que el año 2003 sacudió la península ibérica al publicar un primer volumen de cuentos titulado "Todas putas", en el que no había ningún personaje que ejerciera el meretricio, pero que desató la ira de los conservadores al incluir el relato "Violador", al que se acusó de hacer apología a la violación sexual.
Migoya fue vapuleado, minimizado, se le señaló con el dedo inquisidor a tal punto que dudó de su valía como escritor.
"Todo el mundo decía que era una mierda y acabé con tal sentimiento de culpa, que me sentí como los judíos en un campo de concentración, pensando que algo habría hecho yo para merecerme el castigo. No supe reaccionar. No supe tomar la actitud de un Jaime Bayly y reírme de eso".
Migoya ahora sí ríe, y lo hace a través de un segundo volumen de cuentos al que ha llamado "Putas es poco", en el que se reafirma y reincide en aquello de no dejarse someter por nadie que no sea uno mismo.
Un libro que dedica precisamente a Freddy Mercury y a su capacidad de darlo todo dentro y fuera de escena, y quien fue también maltratado ya que en vida, asegura el escritor, jamás el cantante ni su grupo, Queen, recibieron una buena crítica.
"Es que cuando das tanto y no tienes disfraces de tipo intelectual, dejas todos tus flancos descubiertos. Pero Mercury protegió esa vulnerabilidad con el sarcasmo y la ironía. Y eso es lo que hago yo. Cuando haces humor contigo mismo, desarmas a tus detractores. No saben qué hacer". Y siendo consecuente, Hernán Migoya dice que así como Mercury fue catalogado como una estrella del Glam Rock, él se siente el abanderado de la ‘literatura glam’, si es que existe, y, si no, pues él ha inventado el género.
LAS QUIERO A TODAS
Hace quince años que Migoya comenzó a escribir historias para cómics. Un trabajo considerado marginal y al que muchos intelectuales miran por sobre el hombro. Y ese fue el ánimo con el que fue recibido "Todas putas". Como el libro de un autor de cómics.
Con la publicación en el 2005 de su primera novela, "Observamos cómo cae Octavio", protagonizada por tres niños y escrita a todo color, literalmente hablando ya que los textos de cada personaje tenían un color característico, se le empezó a ver con otros ojos. Pero la espina aún seguía clavada.
"Necesitaba quitarme de encima ese mal rollo que me había quedado con "Todas putas", y con el afán de querer reafirmarme y decirme a mí mismo que no podía pasarme la vida pidiendo perdón, es que sale "Putas es poco", un libro que curiosamente compran y leen más mujeres que hombres, y eso se debe a que al leer mis historias ellas se dan cuenta de que les tengo gran respeto. Y además porque las mujeres son más inteligentes que los hombres y se saben reír de ellas mismas".
Por eso Migoya decidió aparecer en la portada del libro vestido de mujer, con un tremendo moretón en un ojo, pero con una sonrisa cachacienta que dice mucho de los veinte cuentos que se venden en sus 255 páginas.
En las historias de este volumen pululan personajes como un sudamericano vividor y mujeriego, un gato suicida y hasta un seductor al estilo Julio Iglesias, ese que las quiere a todas, lo que lo hace también una puta, en el sentido migoyano de la palabra.
En "Putas es poco" por primera vez Migoya decidió incluir a un personaje que ejerce el oficio más antiguo del mundo: una prostituta peruana. "Jirón de amor" es el nombre del cuento, una historia que podría estar ocurriendo ahorita mismo en cualquier esquina del centro de Lima. Una historia dura, pero conmovedora. "Mis cuentos son caricias envueltas de puñetazos. Siempre hay un exterior rocoso, agresivo, aparentemente insensible, rodeando el corazoncito. Quizá porque soy un romántico que degeneró en cínico. Creo que eso me explica como autor".
Migoya también hace trizas el mito del escritor que va de maldito, y lo hace jocosamente en otro de sus relatos. El autor dice que él se ha colado en ese mundillo riéndose de la literatura, y recuerda que en alguna entrevista dijo que jamás había leído a Proust, lo que le generó una andanada de críticas que no perdonaban aquel desenfado alrededor del culto a la personalidad y la mitificación.
"Por eso es que yo me identifico con Britney Spears antes que con Hemingway. Tengo un concepto de escritor que tiene que ver más con la estrella pop que con la figura del escritor sabihondo o el que va de maldito. Aunque yo sea un escritor maldito, en el sentido de que hay gente que me tiene miedo porque no sabe por dónde voy a salir".
LIMA GUAPA
Aunque en su página web (www.hernanmigoya.com) grita que él "no se casa con nadie", la romántica contradicción es que hace dos años que Migoya se casó, con una mujer –aclara por si acaso–, por civil y por la iglesia. Una peruana de la que se confiesa perdidamente enamorado. Pero también afirma haberse quedado prendado de Lima y su gente, tal como lo declara en su blog ‘Comicsario’ (http://www.edicionesglenat.es/comicsario/) en donde consigna en un post fechado el 10 de febrero: "Anoche, nada más tocar suelo limeño y notar la pesada atmósfera de sus calles, y verme rodeado de nuevo de tantas peatonas hermosas, me sentí infinitamente feliz. Es la tercera vez que vengo y me gustaría no tener que irme nunca".
Migoya dice que siempre buscó el paraíso perdido. Lo hizo mientras recorrió a profundidad la costa oeste de los Estados Unidos, siendo tal vez por ello el único español que se atreve a decir que le gusta ese país. Pero ese paraíso lo encontró finalmente en Perú.
 Pop star El escritor compone sinfonías literarias en las que no hay nota que desentone. Lo hace en internet a través de ‘Comicsario’ y ‘La parada del monstruo’, un par de blogs que estallan con sus provocadores textos. |
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"Puede haber pobreza, problemas, pero sin duda la gente aquí es mucho más feliz que en Europa. Soy consciente de que digo esto siendo alguien que viene del primer mundo y con dinero, y no un provinciano de este país. Yo aquí soy un pituco, pero en realidad soy mucho más obrero y de pueblo que la mayoría de criollos que he conocido", dice el escritor, quien está a punto de comprarse un departamento y hacer una vida en el Perú. Claro, compartida entre Lima y Barcelona, ya que, con honestidad, asegura que es mejor ganarse el dinero allá y venir a gastarlo aquí.
Y una forma de agradecer la acogida que ha tenido en esta hermosa tierra del sol, es que su próxima novela aún inédita pero ya concluida, y que se titula "Quítame tus sucias manos de encima", está ambientada en el Perú. Una road movie en tinta y papel, que narra el periplo de un viaje de Lima a Pucallpa, y que rememora una travesía similar hecha por el autor.
"Es una novela que si eres peruano la leerás como una historia realista, pero si eres europeo será ciencia ficción total".
Hernán Migoya dice que ahora aquellos que lo que criticaron ya lo aceptan como escritor y no necesariamente porque crean que escribe bien, sino porque ya lleva tiempo en el oficio, y eso lo hace merecedor de la etiqueta. Pero él no se la cree y por eso, asegura, sigue haciendo cómics, escribiendo en sus blogs e incluso se prepara a debutar como director de cine con "Soy un pelele", ópera prima que se nutre de la comedia absurda, y en la que mezcla en dosis iguales la españolada de toda la vida, propia de películas como las de Berlanga, y el cine gringo de los hermanos Farrelly.
"Soy un narrador, no importa el medio, lo que importa es contar una historia. En todo caso, si hay que definirse, soy un cuentista", dice Migoya. Un cuentista puro y puto. |