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Salvador Heresi, 41 años, asegura ser un hombre leal. Militante en el Partido Popular Cristiano (PPC) desde sus épocas de escolar, observa con preocupación la "indefinición" política que su agrupación revela frente al gobierno de turno. El actual alcalde de San Miguel nos recibió en su oficina y no calló nada.
Por Enrique Patriau
Fotos: Claudia Alva
–¿Se ha reunido recientemente con Ántero Flores Aráoz?
–No. Se trata de un amigo personal, pero no lo veo desde hace un buen tiempo. Ni siquiera he tenido la gentileza de saludarlo por su designación como ministro. Espero poder conversar con él.
–La advertencia de Raúl Castro, sobre expulsar del PPC a quienes se reúnan con disidentes de ese partido, no iba dirigida a usted, entonces.
–No lo creo.
–¿Y por qué le respondió?
–No salí a responderle. Lo que dije fue que me parecía exagerado amenazar con expulsar a los militantes de un partido democrático por el simple hecho de reunirse con alguien que decidió seguir su propio camino. Además, estos temas no le interesan a la población. Los partidos políticos apenas representan el tres por ciento de la opinión ciudadana. Lo que más nos debería preocupar en el PPC no es la poca gente que se podría alejar sino cómo lograr que más peruanos se unan a nosotros.
–El PPC necesita renovar sus cuadros.
–Se necesita sangre nueva, que pueda darle mayor fuerza al partido. Lo que nos tiene que convocar a los pepecistas es el desarrollo de nuestro propio proyecto político. En esa línea, el partido tiene que reflexionar sobre su rol de oposición al gobierno.
–Pero el PPC no parece oposición…
–Es muy importante para el gobierno del presidente Alan García que se construya una oposición democrática, una oposición que no juegue por fuera del sistema, que no represente los intereses del señor Hugo Chávez y de sus peones.
–Una oposición que no cene en Palacio de Gobierno. La dirigencia del PPC, su partido, lo hizo.
–No niego la posibilidad de sostener una reunión en Palacio con el presidente. Yo lo he hecho, pero para hablar, por ejemplo, sobre la contaminación del mar de los limeños y cómo hacer para solucionar el problema. Se puede tener una relación cordial con políticos de otras tiendas…
–Raúl Castro ha hablado de una "conversación cordial e histórica".
–Creo que en el marco de la construcción de una opción opositora los gestos políticos son muy importantes. Y si bien este gobierno puede exhibir logros en cifras macroeconómicas, hay un tema que tiene que ver con la eficiencia del Estado. Existen líneas del trabajo gubernamental que no están funcionando y que merecen ser observadas y criticadas por un partido de oposición, para que se enmienden rumbos.
–No le gustó enterarse de la cena de sus dirigentes en Palacio.
–Las reuniones en Palacio debieran darse en función a una mesa de trabajo, más que en función de una reunión social. Y entiendo que la cena a la que alude fue una reunión social.
LOURDES ¿DÓNDE ESTÁS?
–¿Cree que en el PPC existe un problema de liderazgo?
–Diría que es un problema de definición. Es un momento en el cual el partido debe decidir si es oposición democrática o comparsa del gobierno. Yo le he dicho a la dirigencia que es necesario aclarar este punto. Le hace bien al país, a la democracia, que los partidos políticos asuman un papel más protagónico de representación. En muchas cosas el gobierno no está funcionando. En educación seguimos en la cola, y en seguridad ciudadana tampoco hay avances. Ni siquiera se pueden comprar patrulleros. El gobierno hace agua, pero la oposición tampoco dice nada.
–La definición política de un partido pasa por sus líderes.
–Por supuesto.
–Entonces sí hay un problema de liderazgo.
–Mire, yo he propuesto la necesidad de que dentro del PPC se renueven cuadros que impulsen nuevas formas de hacer política. Hubiese sido ideal que la actual dirigencia, encabezada por Lourdes Flores Nano, se ocupara de ese tema. No ha sucedido así y creo que me corresponde decirlo.
–Flores Nano, dedicada a ser rectora de una universidad privada, casi ha desaparecido de la escena política. ¿Qué le parece su liderazgo?
–Ella es un referente nacional importante y le toca una gran responsabilidad en la hora actual para forjar una oposición democrática.
–Pero no se le ve por ninguna parte, más allá de apariciones esporádicas.
–Admito que quienes pertenecemos al PPC esperaríamos una actitud más firme y protagónica de su parte.
–¿Y ha tenido oportunidad de decírselo?
–Se lo he dicho personalmente.
–¿Y qué le respondió?
–Que íbamos a trabajar en eso en los próximos meses. Solamente espero que las cosas se den.
–Mientras se dan, algunos observadores advierten que la centro-derecha que ustedes supuestamente representan viene siendo ocupada por el APRA. ¿Eso no le preocupa?
 Meta. Salvador Heresi quiere recuperar las playas de San Miguel. “La Costa Verde debe ser un centro de reunión”, afirma. |
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–En el mundo actual las izquierdas y las derechas tienen una visión similar en cuanto al manejo de la economía. El problema central, a mi modo de ver, radica en si un gobierno es eficiente o no. El actual régimen tiene mucho dinero como producto del crecimiento económico, pero no lo sabe utilizar para satisfacer las demandas de los más pobres. En esa línea, el rol que le corresponde al PPC es señalar las ineficiencias y proponer soluciones.
–Unidad Nacional fue el intento fallido de construir una coalición política y el PPC, permítame la franqueza, es un partido de alcance muy limitado. ¿Cree realmente que puede convertirse en una opción política atractiva?
–Para que eso ocurra hay que adoptar definiciones claras, asumir roles más protagónicos y abandonar esta suerte de modorra, de siesta prolongada, de inacción. Sin perjucio de ello, no descartaría la posibilidad de sumar esfuerzos con otras organizaciones democráticas.
LA COSTA VERDE
–¿Qué han hecho para solucionar el problema con el colector que vierte los desagües de los distritos de Lima en el mar?
–Sedapal viene construyendo una tubería con un espigón que va a permitir que las aguas del colector desemboquen mar adentro. Es una solución de coyuntura frente a una solución integral, que es la construcción de una planta de tratamiento en el Callao.
–¿Podrán alguna vez los limeños bañarse en el mar de San Miguel?
–Estoy seguro de que sí. Estamos haciendo varias cosas para mejorar la zona, además. Con el desmonte generado por la construcción de la Estación Central y de la vía expresa de la avenida Grau hemos colocado una plataforma asegurada con un enrocado que permitirá construir un malecón.
–¿Comparte la idea de privatizar las playas?
–De ninguna manera. La visión moderna del desarrollo de las ciudades implica generar espacios públicos para el ciudadano. Lima asfixia. Ahí están el congestionamiento vehicular, las selvas de cemento perpetradas por la mala planificación. La Costa Verde es una ventaja competitiva respecto de otras capitales de Sudamérica y debe convertirse en el gran centro de esparcimiento y recreación de los limeños.
–¿Y no le seduce la idea de atraer capitales? Hablo de edificios, quizás hoteles.
–No estoy muy preocupado por eso ahora. Antes que nada, la inversión pública debe darle un valor a la zona. Si no, después vienen los privados a comprar terrenos a un dólar el metro cuadrado, como ya ha ocurrido en otras partes de la Costa Verde. Es increíble. |