|
Mirko Lauer
El alza de precios ocupa la parte alta de la preocupación popular. Algunos consideran que es inevitable que eso afecte la aprobación de Alan García, a pesar de que su baja en popularidad es bastante anterior a la llegada de la inflación. Pero lo que sin duda han producido las alzas es el entusiasmo de Alejandro Toledo.
A diferencia de las breves visitas que realizaba antes, esta última llegada de Toledo ha sido en majestad y ha incluido una conferencia de prensa rodeado de algunos de sus principales colaboradores. Su tema de esta hora: la preocupación por los peligros de la inflación, con una que otra pulla contra su sucesor.
Todavía se sostiene entre el público la idea de que la inflación es importada, con el combustible y los alimentos, y en esa medida un asunto de fuerza mayor. Pero ya circulan algunas opiniones especializadas que atribuyen parte del problema a la dinámica de la demanda interna o a políticas específicas del gobierno.
Toledo está calculando que para García un aumento sensible de la inflación (ya hay países de la región que se acercan al 10% anualizado) es veneno político, y que un público asustado por sombras de los años 80 volverá los ojos hacia quien logró mantener cinco años de buen crecimiento y bajísima inflación.
El ex presidente como es obvio no entra a temas de detalle económico. Entre otras cosas porque toda receta para aplacar inflación tiene aristas antipáticas para alguien. Dejar flotar el dólar, que es una de las recetas propuestas, irritaría a los exportadores. Las fórmulas de ajuste aprietan cada una un zapato diferente en la economía.
Mientras tanto García ya parece acostumbrado a volar con una aprobación más o menos baja, en 31%+. Ni es el tipo de persona a quien asuste una conferencia de prensa de Toledo. Lo cual hace pensar que las actuales políticas, que gozan de la aprobación de los principales inversionistas de fuera, se mantendrán en su sitio todo lo que puedan.
¿Cuánto es eso? El desenlace de esta situación, si lo hay, depende de demasiados factores como para pronosticar. El principal factor es la parte que nos toca de la economía internacional. Uno secundario es la capacidad de presión de los fans de un sol aun más fuerte. Luego está lo que suceda o deje de suceder con la aprobación de García en estos meses.
Por último es interesante que Toledo esté buscando ubicarse en la política como un rival de García. Uno pensaría que el público de Toledo 2011 está más bien por el lado de la tácita coalición de derecha que García pilotea. Es muy poco probable que haya sitio para Toledo en la izquierda, o que el nuevo amigo Ollanta Humala le ayude a conseguirlo. |