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Qué leo. Paladear Algo que nunca serás |
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Jeremías Gamboa.
Escritor.
Durante los últimos días del año pasado leí, de a pocos, casi paladeándolos, los 9 cuentos de Algo que nunca serás, el último libro de Guillermo Niño de Guzmán. Al terminar el tercer relato me di cuenta de que posiblemente estaba ante lo mejor que se había publicado el año pasado. Algo que nunca serás es un viaje de una belleza densa y agobiante por el interior de una galería de personajes cuya dimensión afectiva ha sido cabalmente delineada; personas sujetas a deseos, pulsiones y fantasías que encuentran o pierden sus identidades en ese espacio problemático que media entre los deseos y la fría realidad. A través de un lenguaje preciso, cuidadosamente urdido, Niño de Guzmán traza momentos memorables. Yo, particularmente, me quedo con dos: la imagen del escritor peruano que se ha dejado vencer por sus impulsos tanáticos en la noche de San Francisco y se siente morir al lado de una kinesióloga vietnamita. La del padre fracasado y el gorila solitario que se miran fijamente a los ojos en el cementerio de Barcelona mientras se desata sobre ellos una lluvia de proporciones bíblicas. Algo que nunca serás es un libro para atesorar.
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