|
Abelardo Oquendo.
Finalizando 2007 Ediciones Copé publicó una compilación de microrrelatos debida a Ricardo Sumalavia: Colección minúscula. Cinco espacios de la ficción breve, la segunda de su género que aparece entre nosotros. (La anterior fue reunida por Minardi en 2006: Breves, brevísimos. Antología de la minificción peruana). Aquí, para empezar amenamente el año, hemos tomado algunos de los textos publicados por Copé; tomado, decimos, más propiamente que elegido, pues el espacio disponible –también micro– ha sido determinante para la inclusión.
Cuento del amor feliz
Se tocó los labios, el escalofrío aún vivo. Había sido un beso pequeño, tímido, apenas así: como ella, que había salido corriendo, dejando la estela del milagro, la presencia del recuerdo, estos labios. La magia. Como ella.
Se sintió bueno. Y grande. Se sintió más: se sintió hombre. Con un grito que le corría por dentro, despertando a la sangre y desbordándole el pecho.
La bala no dio tiempo para que el grito saliera, pero dejó su amor intacto. Aunque le abriera el pecho.
(Carlos Herrera)
Del evangelio apócrifo
Salió de Betania el Señor en dirección a Jerusalén, víspera de Pascua, mientras una multitud de judíos rodeaba la casa de Marta y María para ver a Lázaro, a quien Jesús resucitó de entre los muertos. Pero Lázaro sufría en silencio y nunca habló de lo que vio durante los cuatro días y cuatro noches que estuvo con Abraham en su seno, aunque sus hermanas sabían que no dormía ni comía. Y estando Judas Iscariote recogiendo la esencia de nardos que quedó después de ungir los pies del Señor, fue llamado por Lázaro, quien le dio treinta monedas de oro. Y, entonces, Judas partió hacia Jerusalén.
(Fernando Iwasaki)
La búsqueda
Estoy enferma, muy enferma. Camino por el pasillo de un hospital con muchas puertas, como en un viejo filme policial. Tengo que abrir una por una hasta encontrarme, tengo que llegar antes de que se den por vencidos, antes de que me cierren del todo y cosan la abertura y ya no tenga cómo ni por dónde entrar en mí.
(Ana María Shua)
2246
-Mamá, ¿qué es un árbol? –preguntó el chiquitín.
La madre sonrió tristemente entre sus escamas y solo meneó la cabeza.
(José Adolph)
Novela de terror
Me desperté recién afeitado.
(Andrés Neuman)
Veinte años después
Ayer le traje una pistola a Dolly con la certeza de que no se va a matar. Pero sé que lo estará pensando cada noche y espero que eso me devuelva al menos unas horas de descanso.
(Mónica Beleván)
|