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En 1963, después de entrenarse en Argelia y Cuba, Jorge Ricardo Masetti, periodista y amigo del Che Guevara, se internó en la selva argentina al mando de una columna guerrillera. Quería prepararle el terreno al Che. Pero su grupo no llegó a combatir. Antes de caer en manos de la policía y de ser asesinados por esta, los subversivos fusilaron a dos de sus camaradas acusándolos de desertores. Esta historia, que pinta a la izquierda ‘foquista’ de entonces, la relata el periodista Jorge Lanata en su libro "Muertos de amor".
Por Ángel Páez
–¿Piensa igual como ese personaje de "Muertos de amor" que afirma que por fortuna fracasó la guerrilla guevarista en América Latina?
–La pregunta es demasiado general: ¿qué guerrilla? ¿La mexicana,la portorriqueña,la brasileña,la peruana? Creo que habría que hablar en cada caso.Si nos remitimos al foquismo, sí,creo que por fortuna fracasó, aunque me parece terrible el modo en que fracasó yqué hicieron los gobiernos de entonces para que fracasara: la tortura, las detenciones ilegales, las desapariciones.Creo que se propusieron comerse al caníbal –como diría Borges– y no era en modo alguno la solución. Aún hoy vivimos las consecuencias de esa grieta.No creo en las vanguardias iluminadas y, aunque suene gris,creo en la mediocre democracia que la izquierda denominaría burguesa.
–¿Por qué escribir sobre ese "puñado de perdedores", como usted dice, que se llamó Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), que ni siquiera tuvo oportunidad de combatir y pretendía que con su sola presencia los pobres de Argentina se sumarían a la revolución?
–Porque la historia tiene una increíble fuerza de metáfora: es una especie de "Esperando a Godot" en medio de la selva, en el que se matan entre ellos. El libro es, en el fondo, o intenta ser, al menos, una reflexión sobre los límites del hombre al intentar disponer de la vida ajena.
–Después del aniquilamiento del EGP en Argentina en 1964, el Che Guevara apareció con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Bolivia, en 1966, y tuvo un destino similar. El ELN del Perú también fue destruido. En los tres casos se atribuye el fracaso a los indígenas, quienes, en lugar de apoyar a los revolucionarios, los delataron. ¿Es así?
–Es al revés: el fracaso fue de quienes no supieron interpretar a los indígenas; es como cuando los políticos se quejan de que la gente no los interpreta: es exactamente lo inverso, ellos están para interpretar a la gente.
–Después de escribir "Muertos de amor", usted hizo recientemente la ruta del Che en Bolivia. ¿El viaje cambió su percepción sobre Guevara?
–Por el contrario, estar en los lugares que el Che recorrió me ratificó la locura del emprendimiento. También me devolvió una imagen patética del Che y su soledad: él terminó coimeando a los campesinos para que no lo delataran, los mismos campesinos que había llegado a liberar.
–¿Por qué prefirió la ficción al reportaje para escribir la historia?
–La ficción tiene, de por sí,una visión más abarcadora, más generosa sobre la realidad. El arte es más verdadero que la ciencia.
–Sus críticos afirman que en su libro hay datos inexactos, que ha maquillado a los personajes y que el relato traiciona la verdad sobre el jefe del EGP, el periodista Jorge Ricardo Masetti. ¿Tienen alguna razón?
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Polémico. Historia de la guerrilla que no fue.
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–Quienes así opinaron en Argentina fueron, en algunos casos, involucrados directos en la historia. Me terminé peleando con los padres de la guerrilla, como me peleé durante la publicación del libro "Argentinos" con los padres de la historia, o como se han peleado tantos con los padres del tango. El problema de escribir en libertad es que uno se vuelve un tipo molesto. Los protagonistas recién hablaron del asunto cuando los fusilamientos prescribieron, cuando dejaron de ser delito. Treinta años después. No deben estar orgullosos de ello, aunque a veces actúan como si aún lo estuvieran. Siguen siendo igual de autoritarios como hace cuarenta años. ¿Me hubieran fusilado entonces?
–Los militares son los que más guerrilleros asesinaron en el continente. ¿No le parece irónico que el coronel Hugo Chávez ahora pretenda encarnar a la izquierda latinoamericana?
–Chávez no es de izquierda, Chávez es absolutista. L’Etat, c’est moi. (El Estado, soy yo). Chávez es chavista. Hay otro síntoma del setentismo que me molesta: no quiero seguir defendiendo lugares en los que no viviría. Si ejerciera libremente mi profesión,estaría preso en Venezuela.
–Masetti era periodista. ¿Los periodistas deben tomar partido?
–Los periodistas no deben estar afiliados a partido alguno, ni deben, creo, trabajar en prensa o relaciones públicas a la vez que en su profesión. No sólo hay que serlo sino parecerlo. Si hay que tomar algún partido es por la verdad, aunque sea en nuestra propia contra. Los hechos no son de derecha ni de izquierda, son hechos. La realidad sucede.
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EL UNO Y EL DOS. El Che Guevara con Jorge Ricardo Masetti en La Habana.
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-Cuando sus críticos afirman que usted es demasiado cruel con sus entrevistados, responde que, por el contrario, es demasiado amable porque "muchas veces debería mandarlos a la mierda y no lo hago". Y porque "entrevisto a muchos hijos de puta"? ¿Los periodistas no llegan a ser también unos hijos de puta?
-Claro que tenemos muchos hijos de puta en nuestro gremio, así como también muchos periodistas venales, o analfabetos.
-Después e la experiencia de "Página 12" y sus programas de radio y televisión ha regresado a la literatura, ¿quizás decepcionado por el periodismo?
-Por el contrario, estoy trabajando en un nuevo diario que saldrá a la calle el próximo dos de marzo. Es algo así como el último diario de papel.
-¿Escribe porque, como usted ha dicho, "un cuento cambia la vida de las personas, pero una noticia no"?
-Es cierto. La mayoría de la información que consumimos es superficial, innecesaria y no le sirve a nadie sino a los que la venden. Lo mejor que uno podría hacer es apagar la tele, la radio y leer un libro.
-Entonces, ¿escribe para que los lectores sean mejores personas?
-Escribo para ser yo una mejor persona.
–¿Qué lecciones del fracaso de la izquierda en los años 60 no han sido aprendidas por quienes ahora gobiernan en varios países de América Latina y dicen ser izquierdistas?
–La mentalidad de gueto,el voluntarismo y, en el fondo, la sensación de que son mejores que la gente. También el amor casi incondicional por el poder.
–¿Traiciona la actual izquierda alguna herencia o precepto guevarista?
–¿Dónde está la actual izquierda? Hace falta una reformulación filosófica de la izquierda que aún no se ha dado. Existe aún la lucha de clases, claro, pero también existe Windows.
–¿Por qué ruta se dirigirá Cristina Fernández de Kirchner en su gobierno? ¿Hará simple continuismo del mandato de su marido o seguirá un rumbo propio?
–¿Alguien puede creer que la esposa no tiene que ver con el marido con el que ha compartido los últimos treinta años?
–¿Sobre qué tema tabú rompe el silencio "Muertos de amor"?
–La novela no está contada desde los estereotipos,no hay buenos muy buenos ni malos muy malos. Hay personas.
–De estar vivo Masetti, ¿dónde estaría? ¿Se dedicaría a la psicoterapia, como Osvaldo "Chato" Peredo, el ex compañero del Che Guevara en Bolivia?
–Sería funcionario K (del gobierno del Néstor Kirchner).
–Usted dice que en el libro hay algunas frases buenas. ¿Escogería esta: "No hay nada más aburrido que una Revolución. No hay nada más esforzado, lento, trabajoso, contradictorio, sucio, ilusorio que una Revolución", porque la mayor parte del tiempo "la pelea es más que nada con uno mismo"?
–No está mal,¿no?
El hombre que no sabe callar
No es lo mismo ser temido que respetado, pero Jorge Lanata (Mar del Plata, 1962) es las dos cosas a la vez en Argentina como en el continente. Es un obsesivo buscador del otro lado de la noticia –donde suele esconderse la verdad– y un agresivo y a veces brutal relator de los hechos que ha descubierto. Revolucionó el periodismo con la publicación del diario "Página/12", sacudió la radio y la televisión con sus programas de investigación periodística y escribió una nueva historia de Argentina que hasta los académicos no pudieron soslayar. Lanata está en Lima para presentar un nuevo libro que, para variar, levanta polvareda porque toca a cierta sacrosanta izquierda. |