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Una primera mirada a la historia del salitre. En el colegio nos explicaron que la Guerra del Pacífico se inició por la posesión del salitre proveniente deTarapacá. Y que nuestra principal riqueza de fines del siglo XIX fue la causa de la mayor tragedia de nuestra historia republicana. Sin embargo, ¿alguna vez nombres como Pisagua o Iquique pasaron de ser simples apuntes de estudios escolares? La fotografía nunca nos mostrará la verdad, siempre será el punto de vista de su autor, pero ofrece una visión distinta y novedosa sobre hechos que, hasta hace poco, jamás habíamos visualizado.
Texto y fotografías: Renzo Babilonia Fernández Baca
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Antofagasta. Compañía de salitre. En primer plano el caliche, principal motivo de la Guerra del Pacífico en 1879.
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Las fotografías del siglo XIX nos sorprenden al mostrarnos ciudades que parecen abandonadas. Grandes urbes que, en las imágenes, se ven casi desiertas y apenas observamos en algunos casos unos pocos personajes borrosos a los que resulta muy difícil distinguir.
Sin embargo, son imágenes tomadas en ciudades y puertos en pleno y constante movimiento: se trata de fotografías realizadas en espacios públicos en los que se producen crímenes, manifestaciones políticas, guerras y en donde mueren y nacen personas todos los días. Son tiempos violentos y de transformación y sin embargo las imágenes nos transmiten una sensación de abandono y placidez que, además de contradecir la información que nos entrega la prensa de aquella época, nos recuerdan por su aparente tranquilidad aquel viejo refrán que decía "todo tiempo pasado fue mejor".
Las fotografías tomadas al comienzo de la Guerra del Pacífico no podían congelar el movimiento y el fotógrafo debía realizar largas exposiciones para obtener su imagen. Esa era la razón por la que no observamos personas o a lo más intuimos sus siluetas como si estuvieran desvanecidas.
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Pisagua. El antiguo puerto peruano fue capturado por los chilenos el 2 de noviembre de 1879.
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La derrota de 1879 fue embellecida por la historia, la literatura y la pintura. Sin embargo, nunca vimos fotografías de los territorios que perdimos en aquella época. Las vistas que observamos en este artículo fueron tomadas por el fotógrafo norteamericano Eduardo Spencer que acompañó al Ejército de Chile en su invasión a Bolivia y Perú.
¿Qué era el salitre y cómo se encontraba y explotaba? Tal vez el más indicado para explicarlo sea Antonio Raimondi. En su libro "El Perú" da cuenta de su viaje a Tarapacá, todavía provincia peruana en aquel entonces (1853) y explica la extracción y purificación del salitre:
"La extracción y purificación del nitrato de soda (salitre) constituye el trabajo de todos los habitantes de este lugar (el pueblo de La Noria).
Los terrenos que contienen el salitre se llaman allí calicheras porque caliche es el nombre que se da al salitre en bruto. Este caliche se encuentra en una capa que varía de espesor en los diferentes lugares, siendo de pocas pulgadas en algunos y hasta de cuatro varas en otros; está casi siempre debajo de una capa de arena llena de fragmentos de rocas ordinariamente feldespáticas, cuyo espesor también varía, pudiéndose considerar de un pie, como término medio".
CALICHE SANGRIENTO
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Vista de Antofagasta. Instalaciones de la Compañía Chilena Beneficiadora de Metales (1879).
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¿Cuál era el proceso para explotar el salitre? Revisemos ahora el diario del voluntario chileno Justo Abel Rosales, quien acudió a luchar por su país en la Guerra del Pacífico y que llevó a cabo unos extraordinarios apuntes sobre el proceso de beneficiación del salitre, la ocupación del sur del Perú, la costa de Bolivia y la campaña de Lima que, en su momento, también citaremos.
Antofagasta, domingo 29 de febrero de 1880
Justo Abel Rosales
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Canchas del salitre. Antofagasta, 1879. Junto con la pérdida de Cobija, Bolivia no volvería a tener salida al mar.
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… salí con el cabo primero Zubieneta a visitar el gran establecimiento beneficiador de salitre, situado al extremo norte de la ciudad y a orillas del mismo… Anduvimos como dos horas, o poco menos, por el laberinto que forman las numerosas máquinas y depósitos que se ven en todas direcciones, con orden y método admirables. Algo más de tres cuadras de largo tiene el terreno ocupado por este gran establecimiento que, al decir de los trabajadores con quienes conversé, vale no menos de 14 millones de pesos y mantiene como 200 empleados diarios actualmente… El jornal que menos se gana aquí es de 1.50 pesos diarios. Al penetrar por las callejuelas formadas a cada paso por las máquinas, estanques, oficinas, etc., yo me asustaba con el ruido infernal y el estremecimiento del suelo, producido por el caliche que cae de los carros del ferrocarril al depósito en que es despedazado y pulverizado por las enormes ruedas que giran con una velocidad vertiginosa, ya verticales, ya horizontales y que dan vueltas a otras menores por los centenares de pequeños depósitos que van subiendo a enorme altura por gruesas cadenas y bajando enseguida para volver de nuevo a subir acarreando caliche de una manera incesante y bulliciosa. Hay máquinas que tienen de altura lo mismo que un edificio de tres pisos y otras pasan de esa altura. Sentí que la escalera temblaba con el estremezón producido por las calderas hirvientes y los innumerables tubos que arrojaban columnas de vapor, que me envolvían de repente dejándome casi ahogado... Pasamos por debajo de calderos que nos dejaban caer multitud de gotas de vapor ya convertido en lluvia, en medio de un ruido ensordecedor, y subimos al tercer piso por otra escalera de fierro. La cabeza se me desvanecía, por la altura y por el estrépito de las calderas. Este establecimiento necesita un día entero para comprenderlo bien, y ya la noche se aproximaba cuando nos retirábamos. Habíamos pasado un rato muy bien empleado inspeccionando este gran establecimiento, origen de la presente guerra.
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Vista de Antofagasta. En primer lugar la chimenea de la Compañía Chilena Beneficiadora de Metales (1879).
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En 1891 nuevamente Pisagua e Iquique verían correr sangre al iniciarse la guerra civil chilena que enfrentó al presidente Manuel Balmaceda con el Congreso de Chile. La lucha se inició justamente con la toma de Pisagua por las tropas de la Marina de Guerra Chilena que apoyaban a los líderes del Congreso. ¿Por qué se iniciaron los enfrentamientos nuevamente en el hasta hacía doce años puerto peruano de Pisagua? Porque controlarlo significaba poseer el salitre, la fuente de recursos económicos, y, por lo tanto, militares para poder costear la guerra.
Actualmente, a casi 130 años del inicio de la Guerra del Pacífico los establecimientos productores del salitre se observan igual que en las imágenes antiguas: abandonados, vacíos y sin mayor actividad. Pero ya no por incapacidad técnica para poder congelar el movimiento sino por la aparición del nitrato sintético que determinó el fin de la industria salitrera. La creciente necesidad mundial de abonos nitrogenados y la 1ra Guerra Mundial (1914-1918) incentivaron a los países europeos a desarrollar su propio abastecimiento sobre la base de sulfato de amonio sintético. El éxito de este desplazó paulatinamente a la producción chilena de salitre, la que en 1910 representaba el 65% de los abonos nitrogenados consumidos en el mundo, pero que cayó al 10% hacia 1930 , disminuyendo sus precios en los mercados internacionales. En 1950 la producción del salitre en Chile representaba apenas el 3% del consumo en aquel país.
Finalmente, una vez menguada la importancia económica del salitre y con ello el de las salitreras, ubicadas en las antiguas costas de Bolivia y Perú, y tal como señala el contralmirante AP Óscar Penny Cabrera en su artículo "El salitre, su valor estratégico en el siglo XIX, su influencia en la Guerra del Pacífico de 1879 y consecuencias posteriores"1: "Entonces el clamor de los pueblos en las tierras arrebatadas por la violencia de la codicia humana se comenzó a escuchar y por lo menos Tacna y Tarata fueron devueltas a la Patria Peruana".
1 Revista del Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú. Nº 19, Año 2000. |