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Mirko Lauer.
La familia Fujimori ha empezado a vivir una nueva vida, con la pata en alto. La hija Keiko se ha vuelto una especialista en narcoterrorismo y amenaza con censurar a Jorge del Castillo. El yerno se ha convertido en la gran alternativa gringa a los problemas de la reconstrucción en el sur chico. El hermano Santiago ha recaído en la calumnia a Diego García Sayán y al gobierno de transición, un deporte familiar.
La buena explicación probablemente está en que se acercan los juicios más importantes para el destino de Alberto Fujimori, y es necesario levantar presión política y mediática a su favor. Una posible táctica para recordarles a los jueces, por si fuera necesario, que el fujimorismo mantiene una cuota de poder y que está dispuesto a usarla en el mismo estilo prepotente de siempre.
La primera impresión es que para proyectar una imagen enérgica de su preso más destacado el fujimorismo está dispuesto incluso a romper su entendimiento con el Apra, pues a eso equivale pedir la censura del Primer Ministro. Pero algunos líderes partidarios PAP generalmente gritones ni se han inmutado, lo cual hace pensar en una estrategia fujimorista en pared con una parte del Apra.
Con el hermano Santiago, las calumnias contra el gobierno de transición no van a arrugar ceños en el Apra. Su frase sobre "un conjunto de dispositivos de carácter secreto que permitieron la liberación de numerosos sentenciados por delitos de terrorismo" tiene problemas de concordancia gramatical, pero concuerda bien con la visión de las cosas en el comentario de Alan García sobre 1,800 liberados.
Pero a los fujimoristas no les preocupa la veracidad de los hechos, sino capturar los medios el tiempo necesario para crear corrientes de opinión sentimental en un público sumamente maleable. Para esos operativos tienen a un publicista a bordo, y a más de uno prófugo fuera. Saben además, que por ese camino en más de un caso la cola fujimorista viene moviendo al perro del gobierno completo.
A la vez que calumnia, de paso el hermano Santiago va ocultando debajo del tatami cosas como que bajo big brother Alberto se concedió tres veces más indultos que con Paniagua. O cosas como que el secreto de las resoluciones de indultos era ley del Estado bajo Fujimori, y lo siguen siendo todavía hoy. Pero este calumnioso loro subalterno lo seguirá repitiendo hasta el fin de sus días.
Vemos, pues, que si bien hay unas declaraciones que en estos días alejan al fujimorismo parlamentario del Apra, hay otras que marcan una confluencia. Como si Alfonso Ugarte le hubiera prestado la famosa escopeta a la familia Fujimori. García acaba de lanzar una opinión al aire sobre el caso Wolfenson. No nos extrañemos si pronto lo escuchamos opinar sobre algún caso clave de Alberto Fujimori.
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