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El equipo más caro de la historia del fútbol brasileño se encuentra en Lima. Esta tarde (4.10) Brasil enfrentará a Perú en el estadio Monumental por las eliminatorias mundialistas y la expectativa se centra en figuras de renombre como Ronaldinho, Kaká, Robinho o Vagner Love. Un repaso por los costos y las curiosidades en la concentración de un plantel tasado en la increíble suma de 475 millones de dólares.
Por Claudio Chaparro
Desde la noche del viernes un verdadero ambiente de samba ha invadido Lima. No se trata de ninguna escuela carioca próxima a desfilar ni de algún cantante de ese género, pero sí de un grupo de personajes con idéntico afán festivo y que en vez de vistosos atuendos lleva un balón como único medio para expresarse. Y eso se traduce en una sola palabra: Brasil, el poderoso y casi místico seleccionado brasileño de fútbol que esta tarde hará su presentación en el estadio Monumental ante Perú. Una especie de dicha y desdicha a la vez. Según como usted quiera tomarlo.
Pero más allá de lo duro que pueda resultar el partido de hoy para el equipo de Chemo del Solar, las miradas de todo el país se centran en esa delegación que ha tomado todo un piso del exclusivo Swissotel de San Isidro –en donde también se hospedó en las dos últimas eliminatorias– y que es el plantel más caro de la historia del fútbol de ese país. Sucede que el equipo que se encuentra en Lima y que lidera el mágico Ronaldinho está cotizado nada menos que en 475 millones de dólares, una cifra espeluznante y que dejó atrás el valor comercial de la selección brasileña del último mundial: en Alemania 2006 –aún con Ronaldo y Adriano incluidos– los jugadores de Brasil sumaban 410 millones de dólares en cotización. El cuadro que hará frente a los nuestros esta tarde ha destrozado todos los cálculos previstos.
Danza de millones
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Kaká, el mejor jugador del planeta de esta temporada. Será la segunda vez que juegue en Lima.
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De los veintidós jugadores que componen el plantel brasileño, apenas uno juega en Brasil. Se trata del lateral izquierdo Kleber, que pertenece al club Santos de Sao Paulo. Los otros veintiuno integran equipos de Europa.
Y, sin duda, el trío que mayores miradas atraerá será el que forman Ronaldinho, Kaká y Robinho. Tres ases empecinados en demostrar que la fantasía se puede hacer realidad. De ellos, es Ronaldinho, la estrella del Barcelona español, quien posee el más alto valor de mercado: según su último contrato con los catalanes, quien quiera llevárselo deberá abonar 125 millones de dólares. Nada menos.
‘Dinho’ –como le dicen en Barcelona y que por primera vez se presentará en Lima– se nacionalizó español hace algunos meses. Con ello pasó a ser un jugador comunitario y creció su valor ante la demanda de otros clubes.
Muy cerca de él está Kaká, quien hace poco fue considerado el mejor jugador del mundo por la Federación Internacional de Futbolistas y está a un paso de obtener el Balón de Oro al más destacado del planeta. El Milán italiano, su club, no lo soltará por menos de 80 millones de dólares.
Otro caso es el de Robinho. Hasta hace un año aún era opacado por las demás estrellas del equipo, pero ahora –con grandes actuaciones en la selección y en el Real Madrid español– ha triplicado el valor de su pase, el cual se ha tasado en 63 millones de dólares.
Luego están Vagner Love, el delantero del CSKA de Moscú, engreído del técnico Dunga (22 millones de dólares), Julio Baptista, apodado ‘La Bestia’, del Real Madrid (20 millones de dólares), o Luis Fabiano, atacante del Sevilla español –que reemplazó al lesionado Afonso Alves– cotizado en 23 millones de dólares y el volante Diego, figura del Werder Bremen alemán, cuya carta pase está valorada en 20 millones de dólares. Sumas similares se pide por los zagueros Lucio, (del Bayern Munich alemán), Juan (de la Roma italiana) y Maicon (del Inter de Italia).
Intimidades de estrellas
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Ronaldinho, figura del Barcelona, pisarán por vez primera un estadio limeño.
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¿Qué hacen los brasileños en la concentración? En Lima han tomado todo un piso de un hotel sanisidrino. Eso hacen en cada ciudad a donde viajan. Según el supervisor de la delegación, Américo Faria, una de las maneras en que se divierten o ‘matan’ el tiempo los afamados ‘Dunga Boy’s’ es jugando ping-pong.
"Es normal que ellos hagan minicampeonatos de ese deporte. Es una manera de relajarse horas previas al juego", cuenta Faria. Dice que en Bogotá, en el inicio de la eliminatoria, la ‘final pimponera’ la jugaron el golero Julio César y Diego. "Lo hacen un día antes del partido y asisten todos los seleccionados", revela.
Quien es poco apto para el ping-pong es Ronaldinho. Más bien, él saca provecho del play station. "Se enfrasca en verdaderos duelos con Robinho durante cada concentración", cuenta Paulo Paixao, el preparador físico.
Refiere que cuando no hace eso, Ronaldinho prefiere tocar el cavaquinho, una guitarra pequeña de pocas cuerdas que sirve para musicalizar samba y ‘pagode’ (una variante de la samba). Su ‘maestro’ es el volante Gilberto Silva.
Kaká, más bien, es cinéfilo total. Aseguran que es el mayor ‘traficante’ de DVDs del plantel y que siempre lleva consigo toda la colección de la serie ‘Friends’.
Además, en la mañana del día del partido –es un hecho que esta mañana hará lo mismo– Kaká siempre organiza reuniones con sus compañeros para leer la Biblia y comentar salmos. Por lo menos, él y Lucio –ex compañero de Claudio Pizarro en Bayern– son fijos en todas las tertulias espirituales. Lo que sí es una constante son las computadoras portátiles. Los veintidós jugadores del plantel han traído la suya a Lima.
Así se divierten. Y en la cancha les gusta hacer lo mismo. Es el plantel más caro de toda su historia. Una señal para que usted no los pierda de vista.
‘Robishow’ en todas las canchas
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Julio Baptista, hoy en el Real Madrid, es también otro consagrado.
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En el último partido de Brasil (5-0 sobre Ecuador) la figura indiscutible fue Robinho. LeS metió un baile bárbaro a los ecuatorianos. Y, claro, eso había que celebrarlo. ¿Dónde? En la mejor zona de discotecas de Río de Janeiro, ‘The Catwalk’, en Barra de Tijuca. Robinho invitó a sus compañeros a una noche de excesos que acabó a las cinco de la mañana. Dicen que Ronaldinho salió escondido en la maletera de un coche. Pero eso no es nada con el siguiente dato: Robinho pidió a los guardias de seguridad del local ¡40 condones! para sobrellevar la noche. Terminó feliz. Al enterarse, la ‘Torcida’ también quiso aplaudirlo por la faena.
El delantero del amor
Su nombre verdadero es Vagner Silva de Souza, pero al delantero del CSKA de Moscú todos le llaman Vagner Love. ¿Por qué? En enero del 2002 fue sorprendido cuando abandonaba la habitación de una aficionada en el hotel donde estaba concentrado su equipo, el Palmeiras. Desde ese momento se ganó el apelativo de ‘Love’. Y a él le encanta: dice que invierte buen dinero para tratar su cabello, tonificar su piel y adquirir joyas. En el Palmeiras las hinchas le pusieron el nombre de ‘Artillero del amor’. Hoy será titular en Brasil. Ojalá Santiago Acasiete y Alberto Rodríguez –sus cancerberos esta tarde en el Monumental– no sean tan ‘amorosos’ con él.
El ogro viste de amarillo
Por Claudio Chaparro
Es inevitable sentir algún escozor cuando se sabe que al frente estará Brasil. Y ahí nada tiene que ver ningún ‘arraigado pesimismo’ ni aquello que los sociólogos –enfundados en un buzo de entrenador que realmente no les queda– se apuran en denominar ‘cultura de la derrota’.
Ni una cosa ni otra. Simplemente, jugar ante los brasileños es hacerlo ante el compendio del fútbol mismo. Es como darle la mano a la propia historia mientras se patea un balón. Y eso puede generar ilusión compartida o miedo colectivo. Según sea el caso.
A Brasil se le ve como a un ogro. Como un lobo feroz dispuesto a devorar a cualquiera en el momento que se enoje. Es casi el malhechor al que se le teme en masa porque se sabe que el ‘crimen’, casi siempre, le saldrá perfecto.
Y, sin embargo, todos queremos verlo. Y si es de cerquita, mejor. Es una suerte de extraño masoquismo entrelazado con un encanto único y mágico. Seguramente irrepetible. Tan inentendible como la propia pasión del fútbol. Y es que no es poco lo que trae encima: es la selección cinco veces campeona del mundo, el país que engendró a Pelé y Garrincha y el que hoy –entre otras estrellas rutilantes– muestra un tridente sencillamente alucinante, el que forman Ronaldinho-Kaká-Robinho. Un lujo que solo los verdeamarillos pueden darse.
Esta tarde (4.10) Perú recibirá a ese Brasil en el estadio Monumental. Y solo en el propio equipo de José ‘Chemo’ del Solar estará el ilusionarse y tomar la lanza o el asustarse y terminar pidiendo autógrafos.
Es verdad. La gente no perderá de vista las piruetas de Kaká o Robinho, la clase de Ronaldinho o las trepadas de Maicon. Tendrá los ojos más abiertos que nunca. Pero también cobija la legítima ambición de derrotar al monstruo. Total, hasta Goliat, por confiado, acabó sucumbiendo ante el valiente (e ilusionado) David.
Esto es fútbol. Y, por qué no, tal vez el escozor haga que el gigante se queme los pies. Aunque sea un poquito. |
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