|
|
|
|
Ayer pandilleros, hoy cineastas |
Jóvenes de la zona de Cajamarquilla realizan filme sobre la discriminación. Grupo JADAT, que reúne a chicos de escasos recursos, lanza su quinta producción llamada ‘Un mundo sin colores’. Fue hecha en Miraflores y el A.H. Paraíso, Lurigancho-Chosica.
Luis Arriola Ayala.
Joaquín y Jorge Ventura Unocc son hermanos, son ex pandilleros, son cineastas. Sus vidas violentas cambiaron cuando descubrieron el mundo de las imágenes. Nunca imaginaron que la narración audiovisual los alejaría de la pandilla “Invasión Huachipa”, donde Joaquín, el mayor, era líder máximo.
En este, su quinto cortometraje de 30 minutos: “Un mundo sin colores”, Joaquín fue el guionista y director, mientras que su hermano Jorge manejó con destreza la cámara.
Ambos, desde el 2000, son miembros de la organización Jóvenes Adolescentes Decididos a Triunfar (JADAT) –proyecto iniciado por la ONG CEPRODEP– y en los cuatro anteriores cortometrajes siempre estuvieron asesorados por profesionales.
“Pero este último cortometraje lo hemos hechos solitos. Ya aprendimos los ángulos correctos, los mejores planos a usar, los paneos, los travellings, a escribir guiones”, dice con orgullo Joaquín.
Historia del guión
La discriminación social que hay en nuestro país fue el eje del guión. ‘Un mundo sin colores’ es la historia de dos personajes: Julián y Stefany. Dos chicos de clases sociales antagónicas. A pesar de las diferencias económicas surge la amistad y luego algo más. Así, la vida de ambos jóvenes da un giro de 180 grados.
Joaquín lo escribió con gran sentimiento porque materializó en palabras lo que él con su hermano habían vivido mientras hacían las gestiones en instituciones para pedir apoyo económico para este cortometraje, a mediados del año pasado.
“En Miraflores nos miraban mal y nos hacían desplantes. Nos gritaban que no mendiguemos. Pero también encontramos gente que nos felicitaba por nuestra propuesta”, recuerda Jorge.
Insultos racistas
A estos desplantes racistas, se sumaron los insultos que recibía Joaquín gratuitamente cuando salía a pasear con su enamorada alemana. Desde carros particulares, combis y hasta personas a pie lo insultaban sin motivo alguno.
“Es una gringa muy bonita y más alta que yo. Y le decían a ella que amarre a su perro, por mí. Muchos me miraban mal y cuando nos despedimos en el aeropuerto una mujer le dijo que estaba loca por estar conmigo”, recuerda Joaquín.
Casting y filmación
Todas estas experiencias lo ayudaron en la escritura y para completar el guión. Los hermanos Ventura convocaron a un casting. Buscaban actrices que pudieran encajar en el personaje de “pituca”. Y lo más irónico fue que muchas de las estudiantes de actuación, al verlos también les hicieron desplantes. Al final, encontraron las actrices adecuadas.
“Como tenía que utilizar sus propias palabras, apuntaba en un cuaderno cómo hablaban. Por ejemplo, las pitucas usan la palabra “mostro” para decir bacán; en cambio nosotros los pobres la usamos para insultar al feo”, agrega Joaquín.
Locaciones antagónicas
Joaquín terminó el guión en tres meses y gracias a la Cooperación Alemana pudo empezar el cortometraje. Pero antes hicieron una asamblea y convocaron a los chicos del barrio para encontrar a los actores y a quienes ayudarían con la producción.
Con el personal reclutado empezaron a filmar en locaciones de Miraflores y en su barrio: el asentamiento humano Paraíso de Cajamarquilla, del distrito de Lurigancho-Chosica durante cuatro días.
“Como antes había mucha improvisación en los diálogos de los personajes, no permití tantas improvisaciones. Pero cuando notaba que el aporte nuevo enriquecía el cortometraje, lo aceptaba”, precisa el director Joaquín.
Para Jorge, el camarógrafo, filmar las escenas fue adrenalítico. Porque lo hicieron en autos muy caros, en viviendas de ricos, y en casas sin agua potable, en lugares sin pistas ni alumbrado público.
“Este cortometraje será estrenado en una conocida universidad”, anuncia Jorge.
Con esta experiencia audiovisual, ahora los hermanos Ventura quieren filmar una película de cine. Pero como saben que vivir del arte es muy difícil, cada uno tiene trabajos eventuales: Jorge es albañil y Joaquín filma fiestas patronales.
En medio de la aridez del A.H. Paraíso, con casas de ladrillos sin pistas sin cemento, sin pistas ni árboles, los hermanos Ventura enfrentan la pobreza ahora con su cámara filmadora. Atrás dejaron los machetes.
El dato
Más cortometrajes. Los hermanos Joaquín y Jorge Ventura Unocc, junto a JADAT, han participado en los siguientes cortometrajes: Días de la vida, Historias marcadas, Ángeles caídos, Niña mujer y Un mundo sin colores. |
|
|
|
|
|