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Miercoles, 03 de Diciembre 2008
Cine. La ciencia de los sueños

Por Federico de Cárdenas

ImageConsiderado uno de los más influyentes creadores de videos musicales de los últimos 15 años en EEUU, el francés Michel Gondry (Versailles, 1963) pasó a la pantalla grande con Human nature (2003) y logró reconocimiento con Eterno resplandor de una mente sin memoria (2004), en el que lograba personajes atractivos de Kate Winslet y Jim Carrey (muy bien controlado) en una historia de amor y juegos mentales que llevaba la marca del guionista Charles Kaufman. La ciencia de los sueños es el tercer largometraje de ficción de Gondry (en realidad cuarto, si consideramos el documental Block Party, 2005, rodado con un grupo musical).

La historia, obra del mismo Gondry, nos es entregada en fragmentos que, reordenados, dan lo siguiente: hijo de padres divorciados, Stephan (Gael García Bernal) es una artista gráfico en cuyo cerebro se emite en permanencia un programa de TV en pugna con la realidad. Es una suerte de esquizofrenia tranquila con la que se conecta a voluntad y que le permite vivir en un mundo paralelo de juegos e inventos. Llegado a París en busca de trabajo y alojado en el piso de su madre (que ha sido también su hogar de infancia) conoce a una vecina de piso, Stephanie (Charlotte Gainsbourg), casi un alma gemela, de la que se enamora de a pocos, dándole ingreso a su rico e ingenuo universo interior. El Stephan que encarna un García Bernal muy en caja (ojos asombrados, cuerpo cuyos movimientos torpes parecen dispuestos a regresionar) encuentra su equivalente en Stephanie y las figuras manuales que fabrica, todo lo cual permite a Gondry asumir que amor y realismo se niegan mutuamente, de allí las fugas del protagonista a ese universo de sueños de cartón (que se mueve con el viejo sistema de la slow motion, o animación cuadro por cuadro) y que funciona como perfecto elogio de la inmadurez amorosa, pues como conquistador Stephan emplea métodos adolescentes que equivalen a los de un escolar enamorado. En este sufrido trabajo de seducción, Stephan intuye que solo logrará afirmarse ante Stephanie en la medida en que pueda superar el tormento de perderla y logre reencontrarla simbólicamente en su universo de fantasía, el mismo que da mayor importancia a la vida secreta de lo onírico que a los accidentes de la vida cotidiana.

Quienes recuerden Eterno resplandor... no tardarán en darse cuenta de que La ciencia de los sueños funciona como reverso feliz de la anterior película de Gondry, en la cual el personaje de Carrey emprendía una búsqueda desesperada que le diera una explicación al súbito desamor de Kate Winslet, manipulada por una máquina de fabricar olvido. Esta vertiente experimental, presente en buena parte de la obra del realizador, se da aquí de otro modo: los juegos de la acelerada imaginación de Stephan pasan de lo sublime a lo ridículo, y viceversa. Cuesta un poco ingresar a este territorio pero, una vez dentro, la película destila una onda entre melancólica y divertida, acorde con su logrado tono menor.

Carteleta

Dos estrenos para ver: La ciencia de los sueños (al lado) y El buen nombre (Mira Nair) que pasa en exclusividad en el CCPUCP. Entre lo que queda son rescatables Secretos íntimos (Todd Field), y Manual de amor (Veronesi).

Ojo al Festival de Cine Europeo, que presentan la Filmoteca y la UE a partir del 25, con importantes estrenos de Manoel de Oliveira, Ken Loach, Andrei Wajda y otros grandes directores del viejo continente. Ocasión única en el año para ver películas que jamás vendrán por nuestro misérrimo circuito comercial.

Nos dejó Raymond Pellegrin (87). En medio siglo de carrera en Francia y EEUU este buen actor trabajó con Guitry (Napoleón), Pagnol (Topaze 51; Manon des sources), Nicholas Ray (Amarga victoria), Lumet (Panorama desde el puente), Melville (Le deuxième souffle), Zinnemann y otros. Dejó su presencia en unas 80 películas.

Close up

La tendencia del cine norteamericano a retomar (para peor) fórmulas que han funcionado es incontrolable. Se anuncia una nueva trilogía a partir de la saga de Terminator. Por cierto, la máxima opción para el personaje se reserva a Schwarzenegger (o lo que queda de él), pero si sus deberes como gobernador de California no se lo permiten se le buscará un reemplazo. La primera cinta se titulará Terminator: salvation y hasta donde se sabe James Cameron no está en el proyecto.

 
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