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La obra se llama "Perú, ¿vas?" y transcurre en un típico y limeñísimo bus de transporte que va y viene entre Miraflores y Chorrillos mientras recoge a los actores en el trayecto. Es la metáfora de un país en movimiento, atrapado en una ruta plagada de baches, dramas y humores cargados. Se estrena el próximo jueves.
Por Nilton Torres
Fotos: Melissa Merino
Un enorme vehículo de "transporte urbano", de esos que atraviesan toda la ciudad para llevarte a la chamba o a tu centro de estudios dejando a su paso ingentes cantidades de nocivo dióxido de carbono, se convierte en el escenario donde convergen una serie de personajes que si bien son ficticios, al mismo tiempo son tan reales como cualquiera que se puede sentar a tu lado en esos interminables periplos.
El interior de un bus, sin duda, es el espacio más democrático de nuestra sociedad, ya que es el único lugar donde al mismo tiempo pueden respirar el mismo (contaminado) aire una turista que apenas farfulla algunas frases coherentes de castellano y pide que la lleven a Monterricou, un estilista que aspira a tener su propia peluquería en San Isidro y que vive su opción sexual a espaldas de su familia, una chica pituca que quiere vivir la experiencia de viajar en estos armatostes para ver de cerca al Perú, o una coqueta minifaldera que anhela convertirse en una gran vedette.
Personajes que están expuestos a chocar frontalmente con el amo y señor de estos territorios, el preclaro representante de lo que los científicos sociales llaman "cultura combi", aquella que refleja una realidad dominada por la informalidad, la barbarie, la prepotencia y la indiferencia, o sea, el individuo que vive bajo la ley del más vivo, la de sacar el mayor provecho con el menor esfuerzo posible. La ley del pendejo. Y este personajillo cobra vida corpórea con lentes oscuros, barba rala, y zapatos bien lustrados.
¿Este es el Perú?, pregunto.
Kike Torres, dramaturgo e irreverente responsable de la intervención de la barranquina Casona Souza, con los fantasmagóricos espectáculos Evocaciones I y II, y Presencias, dice que sí.
"Perú, ¿vas?", es el título del espectáculo que Kike y su partner en la dirección y dramaturgia, Michael Gómez, han creado, primero, deformando intencionalmente la coloquial y popular frase "Habla, ¿vas?" que bien podría ser el distintivo de la cultura ya mencionada, y, segundo, apelando a los arquetipos que abundan en cualquier paradero de nuestra querida ciudad capital.
"Ojo, no estamos haciendo una obra de teatro en un bus. Estamos interviniendo un espacio con lo que podríamos llamar un "espectáculo móvil", protagonizado por personajes con los que seguro nos hemos cruzado alguna vez dentro de estos vehículos", dice Gómez.
Suben Óvalo, Chorrillos…
Torres/Gómez y el grupo de doce actores que protagonizan esta inusual puesta en escena trabajaron durante aproximadamente cuatro meses para preparar este espectáculo que inicialmente iba a apelar a la improvisación, pero debido a la cantidad de personajes y la premura del tiempo, la cosa fue variando.
"Queríamos que en cada salida del bus los actores improvisaran una historia distinta, pero en los ensayos nos dimos cuenta de que era humanamente imposible hacer eso, ya que eran dos salidas por noche, seis noches a la semana".
En total son dos buses los que son intervenidos, y en cada uno de ellos se cuentan historias aparentemente diferentes entre sí, pero que comparten elementos dramáticos muy fuertes. "Una persona puede ver una de las presentaciones y no pasa nada, pero si ves las dos, te das cuenta de inmediato por dónde es que va el vínculo", dice Kike Torres.
Una de las rutas, la B, parte del Óvalo Gutiérrez, de la puerta de la librería Crisol, y la otra, la Ruta A, lo hace desde Plaza Lima Sur en Chorrillos. Durante una hora el bus recorre las calles de ambos distritos y en el camino va recogiendo a los actores, y al momento de subir al vehículo comienzan con su performance,
"Durante los ensayos el serenazgo ha intervenido a algunos actores, ya que varias de las caracterizaciones, como la del travesti o una de las chicas que va con un vestido muy diminuto, levantan sospechas. Seguro que nos va a parar un patrullero o serenazgo en plena función, y ojalá ocurra ya que serán móviles externos ante los que el público no sabrá si es parte del espectáculo, o la realidad", dice Torres.
"Que la gente conecte"
"Cuando les hablo a mis amigos del espectáculo, tienen mucha curiosidad de verlo, sobre todo por el hecho de estar dentro de un bus. Eso llama mucho la atención", dice Renato Iberico, uno de los protagonistas de "Perú, ¿vas?". Por su parte Michael Gómez precisa que el éxito del trabajo dependerá en la medida que la gente que se anime a verlo conecte con la propuesta, que a pesar de tener un alto contenido dramático, esta se disipa con el humor al que recurren los actores.
Y esto se grafica perfectamente en el delirio de la trama, cuando el tipo mujeriego y galanteador es revelado no sólo como un mantenido, sino como el amante de un travesti que lo pone en su sitio y le exige respeto para con su amor.
"El tema está en que metiendo chongo también se puede reflexionar no sólo en lo que somos, sino en si queremos seguir siendo así", dice Torres.
El próximo jueves 18 se inician los recorridos de estos buses habitados por el reflejo de una sociedad que se devora a sí misma cada día, en cada paradero, en cada esquina. ¿Se anima a subir? Pie derecho, pie derecho. |