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Diario Educar. Los 25,000 (¿apristas?) |
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Constantino Carvallo.
La verdad es que carezco de la capacidad para comprender esa lógica imprecisa que guía los actos del Ministerio de Educación. No la entiendo, salvo que piense mal. Vea usted: el presidente Alan García en su mensaje a la nación en el mes de julio, defendiendo la Ley de Carrera Pública Magisterial, anunció que comenzaría "el concurso por méritos para el nombramiento de 25,000 maestros, de acuerdo a la nueva ley, y todos tendrán abierto el camino al nombramiento y al ascenso de acuerdo a su esfuerzo y sin ningún privilegio político y partidario".
Es decir, puso a la nueva ley, que salió con tanta bulla, como una garantía contra los manejos interesados del poder. La ley efectivamente al darle participación decisiva a las escuelas en la selección de sus maestros y al crear una institución (SINEACE) encargada de fijar criterios e indicadores de evaluación serios y objetivos limitaba seriamente la posibilidad, muy recurrente, de hacer ingresar a los docentes por amistad, filiación política o corrupción.
Hasta aquí todo bien. Luego viene el acomodo legal que llama nuevamente a la desconfianza y que deja a quienes defendimos la ley en un claro off-side con burlas de la barra brava. Porque los 25,000 maestros no van a ingresar, como lo anunció el Presidente, "de acuerdo a la nueva ley". Y no solo lo anunció el Presidente: la disposición primera complementaria dice que "A partir de la vigencia de la presente Ley, los profesores que ingresen o reingresen a prestar servicios al sistema educativo público se rigen por las disposiciones de esta Ley". Y la ley está vigente desde el día siguiente de su publicación. ¿Existe otro camino para ingresar al sistema educativo? Ya no. La ley acaba con todo lo anterior.
Pero han creado una puerta falsa que le saca la vuelta a la nueva ley. Y para ello circula el anteproyecto de reglamento de la ley 28649 (¡una ley del 2005!) por el que ingresarán los nuevos 25,000 maestros. ¿Para qué se luchó tanto por nueva Ley? ¿Cómo se salta jurídicamente lo dispuesto por la disposición primera? ¿Por qué no se ha elaborado primero el reglamento de la nueva ley? ¿No anula la nueva ley a las anteriores como lo señala la disposición décima primera? ¿Y la palabra del Presidente?
Es un misterio, salvo que uno acepte el rumor general: se trata de facilitar el ingreso de 25,000 apristas al magisterio. Qué pena. |