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Pueblo chico, infierno grande.
Por Federico de Cárdenas
Actor de cierto prestigio (ha trabajado con Woody Allen en Días de radio y con Kubrick en Ojos bien cerrados) Todd Field (Pomona, California, 1964) siguió estudios de realización en el American Film Institute, en el que consiguió cierta notoriedad por sus cortos Too romantic (1992) y Nonmie and Alex (1993). Pero Field se dio realmente a conocer con un largo de producción independiente que impresionó en Sundance, obtuvo el premio a la mejor ópera prima del círculo de críticos de Nueva York, nominaciones al Oscar para Sissi Spacek y Tom Wilkinson y fue distribuido a nivel internacional: En el dormitorio (2001).
Desde entonces no tuvimos noticias de Field, que ha tardado un lustro en hacer su segundo largo, otra producción independiente que lo tiene como productor y coguionista junto a Tom Perrotta, autor de la novela original. La historia pasa en una pequeña ciudad en la que las vidas de los diversos personajes van a cruzarse. Tenemos a Sarah (notable Kate Winslet) que se aburre en su relación con Aaron (Ty Simpkins),con quien tiene una hija pequeña; en similar disponibilidad se encuentra Brad (Patrick Wilson), casado con Katty, documentalista de éxito, con quien tiene un niño también de corta edad que está a su cargo, ya que se prepara a dar examen y sacar licencia para ejercer de abogado. Hay otras dos líneas en el relato: la de Ronnie (Jackie Earle) quien vive con su madre May (Phyllis Somerville) luego de haber cumplido dos años de cárcel por exposición indecente; Ronnie es hostilizado por Larry (Noah Enmerich), un ex policía que ha sido compañero de escuela de Brad.
Como en su ópera prima, Field sitúa a sus personajes en la falsa tranquilidad de la provincia y elige contar una historia adulta en la cual la geografía de la pequeña ciudad, con sus parques, calles, piscina comunal y residencias clasemedieras cuenta de modo esencial para el desarrollo de la historia, pues es allí que Sarah y Brad van a relacionarse y diseñar las rutinas que harán posibles sus encuentros furtivos. Es particularmente destacable la forma como Kate Winslet diseña a Sarah sobre el modelo de la Emma Bovary de Flaubert. El paralelo es tan evidente que los guionistas –que hacen de Sarah una graduada en literatura– la exorcizan en una sesión de comentario de la novela muy lograda. Como en Flaubert, el tema central de Secretos íntimos es el adulterio; su variante es la forma como altera las vidas frustradas de dos parejas jóvenes. Convencen menos las otras dos historias, que recargan demasiado la trama, si bien Field mantiene sus virtudes en la dirección de actores y presentación del ambiente en que vive un trío de personajes que tiene en común una soledad algo patética. Este desborde y la voz literaria (puesto que no responde a ningún personaje) que narra en off de modo algo invasor los hechos son los principales reparos que hacemos a una cinta, pese a todo, de gran interés y que logra instalar un tono áspero y personal en sus mejores momentos.
[Close up]
Es un hecho que la próxima cinta de Clint Eastwood será un biopic sobre Nelson Mandela en su primer año de gobierno, según un libro de John Carlin. Morgan Freeman encarnará al líder africano, tal como es su deseo desde hace mucho. La Warner se ha mostrado interesada en financiar el proyecto, que tiene como título provisional The human factor. Como dato curioso, Clint tiene 77, la misma edad que Mandela en 1995, año en que transcurre la película.
[Cartelera]
El estreno es El espíritu de la pasión (Kim Ki-duk). De lo que queda pueden verse Secretos íntimos (al lado), Manual de amor (Giovanni Veronesi), Beethoven (Agnieska Holland), El búfalo de la noche (Jorge Hernández), y Una sombra al frente (Augusto Tamayo).
Afortunados argentinos. No solo tienen la cartelera de Buenos Aires, sino también 90 largos en camino. 53 en preproducción y 37 en rodaje. El Lugones, su magnífica sala de arte y ensayo, acaba de festejar 40 años de actividad.
Cuatro obras de Georges Méliès que se creía perdidas: Evocation spirite (1899), La pyramide de Triboulet (1899), L’ artiste et le mannequin (1900) y Eruption volcanique (1902) fueron halladas en el depósito de la Filmoteca de Cataluña. Llevaban 100 años en una caja, y en buen estado. El fondo Méliès llega así a las 214 obras.
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