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Abelardo Oquendo.
Los poetas Roxana Crisólogo y Miguel Ildefonso han publicado una antología de la poesía escrita por mujeres sobre la violencia política: Memorias in santas. El título –dicen–"hace referencia a esas voces marginales y contrahegemónicas que han de desembocar en una insurrección esperanzadora, producto de la necesidad de encontrar entendimiento, reconocimiento y justicia anhelados". Uno de los motivos que los llevaron a reunir estos poemas consiste –son sus palabras– "en que literariamente se ha querido encasillar en una o dos temáticas a toda la poesía escrita por mujeres surgida, sobre todo, desde la década del ochenta. Si bien el erotismo fue en aquella década uno de los temas centrales, o al que puso más atención la crítica, no ocurre lo mismo en los años noventa. Es por eso que, siguiendo otro derrotero, nos interesa cómo ellas, desde su subjetividad también marginal dentro de un mundo androcéntrico, haciendo uso de diversos registros poéticos, abordan los sucesos del conflicto armado interno no solo en tanto recuerdos o pesadillas, sino como hechos concretos que coexisten entre la memoria oficial y las memorias populares".
Varias instituciones no precisamente literarias aparecen como coeditoras de esta publicación: el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán; Demus, Estudio para la Defensa y los Derechos de la Mujer, y el Programa Democracia y Transformación Global, animadas quizá por el ánimo reivindicativo perceptible en las palabras citadas más arriba. Pero si bien es cierto que la poesía escrita por mujeres no se reduce entre nosotros, ni en ninguna otra parte, a los temas del cuerpo ni a los problemas de género creados por la hegemonía masculina, no parece tan cierto que contribuir al mantenimiento de una división de la poesía según el sexo de quienes la escriben pueda ser útil a los reclamos de paridad genérica plena. ¿Tiene sentido que la literatura que escriben las mujeres sea vista por separado de la que escriben los hombres? Desde luego, hay argumentos para defender la exclusión masculina, pero siempre incurrirán en aquello que se rechaza: la exclusión.
En cuanto a la poesía sobre la violencia política de la época en referencia, tanto en la que esta antología recoge cuanto en la masculina que conocemos, no hay nada especialmente memorable, salvo excepciones que se pueden contar con los dedos de una mano (los "Fragmentos" de Alejandro Romualdo, por ejemplo).
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