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Vitalidad del cine surcoreano
La cartelera limeña suele ser ajena a lo mejor del cine mundial, pero a veces rompe su mediocridad. Ya hemos hecho referencia otras veces al buen momento que atraviesa el cine de Corea del Sur, cuya variedad hemos podido ver en el BAFICI. Entre la decena de cineastas de gran nivel, Kim Ki-duk (Bonghwa, 1960) ocupa un lugar destacado y es también de los más prolíficos, pues su filmografía cuenta unos 15 títulos en diez años de trabajo. Es también el único que no es un desconocido para el cinéfilo local, pues el año pasado se estrenó Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera (2003).
También guionista de sus largos, Kim Ki-duk nos cuenta aquí la historia de Tae-suk (Lee Hyung-Kyoon), un joven experto en acampar en residencias desocupadas en las que se queda unos pocos días, pagando a los desconocidos dueños la hospitalidad forzada con pequeños trabajos de lavandería o limpieza. Atención: no estamos ante un ladrón que violenta cerraduras para robar o apropiarse de lo ajeno, solo ante una presencia intrusa que se arriesga invadiendo el espacio de los otros. Todo parece ir bien, hasta el día en que Tae-suk se encuentra con Seon-hwa (Lee Seung-yeon), esposa maltratada de un golfista que descubrirá los extraños usos que puede tener el deporte que practica en forma doméstica. Seon-hwa está dispuesta a seguirlo a donde sea. Como saben quienes están familiarizados con el cine de Kim Ki-duk, hay en su obra dos vertientes, siendo la principal la que se vale del género policial para presentar cuadros contemporáneos de gran violencia, especialmente sexual (como ocurre en Birdcage Inn, Address Unknown o Samaritan girl). Pero El espíritu de la pasión (cuyo título original en coreano, Bin-jip, significa literalmente ‘casas vacías’) se ubica más bien en la vertiente contemplativa de Primavera...(aunque sin su perfeccionismo pictórico) y El arco. Estamos ante una fábula en la que lo maravilloso y lo fantástico se dan la mano, contaminando ese mundo de silencios y soledad que es el de Tae-suk, presencia fantasmal que se realiza invadiendo espacios que le son desconocidos. En esto se emparenta con un linaje de personajes marginales y en ruptura con las prácticas sociales que el cineasta coreano ha ido diseñando; solo que aquí, y es una novedad, introduce una dimensión romántica a través de la relación del protagonista con Seon-hwa, lo que abre un posible rescate a partir de la configuración de una pareja.
También la historia de El espíritu de la pasión puede ser leída en forma metafórica, pues las intrusiones del protagonista en el sagrado dominio de la propiedad privada burlando rejas y mecanismos de seguridad lo convierten en un emblema, una suerte de virus que invade la intimidad y cuya peligrosidad hay que reprimir. Tal vez por esto nos hizo recordar El nadador (Frank Perry, 1968), en el que Burt Lancaster retornaba a casa atravesando todas las piscinas que encontraba en su camino. Pero aquí no hay sueño americano a colmar, apenas la perspectiva de una soledad menos radical, más acompañada.
[Cartelera]
Dos estrenos. El espíritu de la pasión (Hierro 3) del coreano Kim Ki-duk y Una sombra al frente de Augusto Tamayo. Entre lo que sigue puede verse Bourne, el ultimátum (Paul Greengrass), La vida de los otros (Florian Henkel), Princesas (León de Aranoa) y El asaltante (Pablo Fendrik).
Sorpresa. Los Wachowski brothers deberán cambiar de nombre a hermano y hermana, luego de que Larry (42) se sometiera a una operación de cambio de sexo y se convirtiera en Lana. No se ha anunciado si Andy (40) seguirá en dúo u optará por camino propio.
Ang Lee se llevó otra vez el León de Oro veneciano con Lust, caution y Brian De Palma el de Plata por Redacted. Premio del Jurado en empate para I'm not there, cinta de Todd Haynes sobre Dylan, y La graine et le mulet de Abdelatif Kechiche. León especial para Nikita Mijalkhov (62) y León a la Carrera para Bertolucci (66), que llegó con andador.
[Close up]
AKI KAURISMAKI (50) no es solo el mejor cineasta finlandés sino uno de los grandes autores contemporáneos. Por eso el anuncio de la retrospectiva completa de su obra, a cargo de la Filmoteca de Lima, es una de las buenas noticias del año. El ciclo comprende 15 largos en soporte celuloide y ya pasa en Buenos Aires, donde se le ha agregado el estreno de su última cinta, que veremos el próximo año. Hace un decenio ya hubo una gran muestra (con la obra de Mika Kaurismaki), pero esta vez es Aki integral.
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