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Abelardo Oquendo.
El año pasado la Universidad de Lima publicó el libro En la comarca oscura. Lima en la poesía moderna, una reunión de ensayos de Luis Fernando Chueca, José Güich y Carlos López Degregori; en estos días ha publicado otro que también relaciona un género literario –esta vez la narrativa– con la capital del país: Ciudades ocultas. Lima en el cuento peruano moderno. Tiene, como el anterior, una autoría plural, si bien aquí no hay una suma de textos unipersonales sino un libro escrito al alimón, algo no solo entre nosotros infrecuente. Los autores son José Güich, licenciado en lingüística y literatura y narrador, y Alejandro Susti, doctor en literatura, poeta y cantautor; docentes universitarios ambos.
Lo que interesa a Güich y Susti no es la presencia de la ciudad visible en la cuentística limeña sino, como el título de su obra proclama, la que oculta, alienta en las narraciones de Julio Ramón Ribeyro, Sebastián Salazar Bondy, Luis Loayza, Enrique Congrains, Mario Vargas Llosa, Oswaldo Reynoso y Alfredo Bryce Echenique, para nombrarlos en el orden en que son presentados. En rigor, el suyo no es un trabajo específicamente literario; su marco teórico comprende –los autores lo declaran– categorías y conceptos "de disciplinas ajenas a la literatura", y su método de análisis proviene "de un conjunto quizá heterogéneo de fuentes, pero que en última instancia coincide con el carácter interdisciplinario de sus aplicaciones". Esas fuentes son, básicamente, Imaginarios urbanos, de Néstor García Canclini (antropología cultural); Teoría y estética de la novela, de Mijail Bajtin (literatura) y La invención de lo cotidiano, de Michel De Certeau (historia). Así, la aproximación al cuento que ensayan Güich y Susti resulta novedosa dentro de la bibliografía nacional sobre el asunto. Sin embargo, y sin perjuicio de los aportes de interés que hace este libro, el tratamiento individual, aislado, de los autores nombrados amengua la novedad que la introducción al libro promete y que sus conclusiones no alcanzan del todo a rescatar.
No es esta una excepción sino más bien lo contrario: las visiones globales no son precisamente frecuentes en nuestros estudios literarios, hasta podría decirse que son un vacío en la crítica nacional.
Lo frecuente es que bajo títulos que sugieren grandes miradas, que hacen esperar el desarrollo de un tema a través del examen en conjunto de las obras elegidas, debidamente relacionadas entre sí, se encuentre una yuxtaposición de exámenes de cada una de esas obras, hermanados por una perspectiva temática igual.
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