|
por Federico de Cárdenas
A una hipotética pregunta indagando en qué continente se produce el cine de mayor interés hoy en día, no dudaríamos en responder que es en Asia, donde persiste el gran triángulo Hong Kong, Taiwán, China continental, el Japón sigue haciendo un cine de alta calidad y se registra la eclosión del cine coreano, con aportes aún aislados de cinematografías emergentes como la tailandesa o la malaya. Por cierto que, vista desde el desierto limeño, la pregunta podría quedar como teórica por mucho tiempo. Pero ya no lo es gracias a la megaretrospectiva programada por la Filmoteca de la PUCP -con repeticiones en La Ventana Indiscreta y el auditorio Ricardo Palma- a lo largo de junio y julio.
Junio estuvo dedicado fundamentalmente a los grandes clásicos del cine nipón: Kenji Mizoguchi, Yasujiro Ozu, Akira Kurosawa y el inédito (entre nosotros) y excepcional Mikio Naruse. Ahora, con algunas excursiones hacia el pasado -como la programación de la versión completa de la trilogía La condición humana de Masaki Kobayashi, de la cual en Lima solo se estrenó la primera parte hace mucho- es el turno de los contemporáneos, es decir, de gente que, salvo el caso del fallecido Shohei Imamura, se encuentra haciendo cine hoy. Es un espléndido programa integrado casi en su totalidad por estrenos absolutos, que se ve favorecido por la llegada (otra gestión de la Filmoteca PUCP) de la muestra 50 años de cine de Taiwán, que aporta una decena de filmes en soporte celuloide de otros tantos cineastas, entre los cuales se encuentran Hu Hsiao Hsien y Tsai Ming Liang.
Se trata de una retrospectiva que no tiene pierde y que comprende la obra casi completa del hongkonés Wong Kar Wai (de quien se verán siete títulos, entre ellos Chunking express, Happy together y 2046), del coreano Kim Ki duk (de quien se verán ocho, entre ellas La isla, El arco, Samaritan girl y El tiempo) y del chino Jia Zhang Ke (de quien pasan Xiaou wu, Plataforma, Placeres desconocidos y El mundo).
Solo la presencia de los nombres citados bastaría para hacer de la muestra un evento mayor, pero podemos agregar a Imamura (La balada de Narayama, La anguila, Agua tibia bajo un puente rojo), Takeshi Kitano (Violent cop, Boiling point, Sonatina), Tsai Ming Liang (El agujero, ¿Y qué hora es allí?), Hu Hsiao Hsien (Millenium mambo), Chen Kaige (El rey de los niños), Zhang Yimou (Keep cool), Tran Anh Hung (El olor de la papaya verde, Pleno verano), Xu Jinglei (Carta a una desconocida) y la primera de las cinco cintas del tailandés Apichatpong Weeserathakul en estrenarse en Lima: Tropical malady.
El ciclo, entre otras películas, trae de retorno a dos clásicos: El viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki y La posada del dragón de King Hu, una de las grandes cintas de artes marciales de todos los tiempos. Acaso estos títulos, que no son todos, den idea del relieve de este programa, imperdible para el cinéfilo.
Cartelera
Sigue la peor cartelera en varios años. No hay nada que se pueda recomendar, salvo Zodíaco (David Fincher) y La maldición de la flor dorada (Zhang Yimou). Pero está el megaciclo de cine asiático que presenta la Filmoteca de la PUCP.
¿Por qué cintas que se dan en otras capitales sudamericanas ni siquiera asoman por Lima? Y no nos referimos a cineastas "difíciles", La fiebre del poder del veterano Claude Chabrol se da en Buenos Aires, Santiago y Bogotá, pero no aquí. Y lo mismo ocurre con El último show, el testamento fílmico de Robert Altman.
Nos dejó el actor cubano René de la Cruz (75), muy popular en la isla en series de TV y director del Teatro del Tercer Mundo. En cine, además de Nuestro hombre en La Habana (Carol Reed, 1959) se le pudo ver en Memorias del subdesarrollo, El brigadista, Polvo rojo, Jíbaro, Baraguá, Bajo presión y otras.
Close up
Edward Yang (1947-2007), como su amigo Hu Hsiao Hsien, fue líder de la renovación del cine taiwanés y fue en su casa, en 1987, donde se firmó el manifiesto que lo hizo nacer. Su obra, breve y poco conocida, abarca Esperas (1982), La historia deTaipei (1985), Los terroristas (1986), Un bello día de verano (1991), Confusión confuciana (1994) Mahjong (1996) y Yi-Yi (2000), cuyo premio en Cannes lo dio a conocer en Occidente. Lástima, ese mismo año le detectaron el cáncer que lo ha derrotado.
|