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Humberto Campodónico.
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2007: Algunas exoneraciones tributarias a sectores no amazónicos. Haga click en la imagen apra ampliar.
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Las multitudinarias movilizaciones de las regiones amazónicas de los últimos días son consecuencia directa del fracaso de la "reforma tributaria integral", una de las promesas electorales del actual gobierno. Ésta debió haber tenido como un elemento central el ordenamiento de las exoneraciones e incentivos tributarios, eliminando algunas, corrigiendo otras y manteniendo las que se consideraran convenientes.
Eso sí, no solo se debía tener en cuenta las virtudes o defectos técnicos sino, también y fundamentalmente, el criterio de equidad y redistribución del ingreso que tanto se necesita. Esto suponía, esencialmente, la eliminación y/o corrección de las exoneraciones de "los que más tienen" y, hoy en la bonanza, de los que más ganan.
Esto, justamente, fue lo que no se hizo. Las facultades tributarias que el Congreso le otorgó al Poder Ejecutivo, léase al Ministerio de Economía, mantuvieron todas, sí todas, las exoneraciones a los que más tienen y procedieron a la eliminación (total, parcial o progresiva) de las regiones amazónicas.
Así, por ejemplo, el ministro Carranza dice que en las regiones amazónicas no ha disminuido la pobreza con las exoneraciones al IGV y al Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a la gasolina. Con ese mismo criterio, ¿por qué se mantiene la exoneración al IGV a los sectores de altos ingresos que compran pólizas de seguros de vida, lo que asciende a S/. 260,8 millones, cálculo efectuado por el propio MEF en el último Marco Macroeconómico Multianual (MMM)?
Carranza dice que en las regiones amazónicas no ha aumentado el empleo. Con ese mismo criterio, ¿es que aumenta el empleo con la exoneración a las ganancias de capital en la Bolsa de Valores por S/. 195 millones anuales (lo que el premier Del Castillo repitió hasta el cansancio que se iba a eliminar y no se hizo)? Pues no. Lo mismo sucede con la exoneración a los intereses por valores mobiliarios (bonos) y los intereses a los depósitos de los grandes ahorristas. También están exoneradas las empresas mineras y petroleras en varios rubros, cuando los precios cuadruplican los de hace dos años.
También subsiste el "drawback", que devuelve a los industriales el 5% del valor exportado, en compensación de las importaciones efectuadas por un valor similar. Pero se sabe que muchas empresas (no todas) le sacan la vuelta al "drawback" importando por montos que no llegan ni al 0,2% del total importado, pero reciben el íntegro del "drawback". ¿Por qué no se priorizó la comprobación efectiva de la validez de las cuentas de los "sacavuelteros", lo que hubiera sido fuente de ahorros millonarios?
Frente a la movilización de las regiones de la Amazonía, el gobierno y la derecha económica –así como los "lobbies" que tienen en los medios de comunicación– orientan a la opinión pública a mirar la paja en el ojo ajeno para que no se vea la enorme viga en el suyo. Claro, las exoneraciones amazónicas son S/. 700 millones, mientras que solo las empresariales mencionadas aquí llegan a S/. 1,200 millones.
Lo mismo sucede en casi todos los demás temas relacionados con los trabajadores: derecho de sindicalización, ley del trabajo, aumento del salario mínimo, abusos de las "services". Para ya no hablar del impuesto a las sobreganancias mineras y petroleras que generarían más de S/. 2,500 millones anuales. Lo que esto quiere decir es que el gobierno solo "pone en orden" a las exoneraciones de los de abajo y las mantiene a los de arriba. Aquí no hay equidad. Por eso, la protesta de Ucayali nos concierne a todos.
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