|
Argentino Pablo de Santis, ganador del Premio Planeta Casa de América 2007. Novela es El enigma de París, y con ella desentraña las grandes y oscuras pasiones humanas.
Pedro Escribano.
Especial desde Bogotá.
 |
| Galardonado. Argentino Pablo de Santis sostiene el premio, el Planeta - Casa de América 2007 de narrativa. (Foto: EFE) |
El enigma se resolvió a las 12 de la noche del lunes pasado en la ciudad de Bogotá. Había diez finalistas, pero el escritor argentino Pablo de Santis resultó el ganador de la primera edición del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casa de América 2007 con la novela El enigma de París, la que presentó con el seudónimo "Salvatrio". Con este galardón, De Santis –quien tiene publicadas veinte novelas– se echó al bolsillo nada menos que 200,000 dólares con los que, ha dicho, arreglará su coche que se está cayendo a pedazos y que el resto lo decidirá con su esposa, su "ministra de economía".
El enigma de París es una novela negra, un policial, situada en esa ciudad en 1889, en el marco de la Exposición Universal que se dio en ese año bajo la sombra de la Torre Effiel, al que asistieron científicos de todo el mundo y quienes llegaron con sus teorías y sus respectivos asistentes. Uno de ellos, el de Argentina, no pudo ir y, en su lugar, envió a su asistente, Sigmundo Salvatrio. Y es Salvatrio quien se va a ver implicado en una trama de asesinatos y hechos misteriosos que poco a poco lo adentrará en un mundo que poco entiende.
Pero sí lo entiende Pablo de Santis. "Desde niño crecí leyendo novelas policiales. Era una apasionado de este género, porque en mi casa, desde que abrí los ojos, descubrí una montaña de novelas policiales, eran las novelas de mis padres. Leí con devoción a Agatha Christie y después, a los clásicos, como Allan Poe, Raymond Chandler, Georges Simenon, entre otros. Esta novela es un homenaje a mis héroes y autores favoritos del género", explica el autor galardonado.
Su lealtad al género ha sido tanta que dejó de lado sus estudios académicos de letras, su trabajo en periodismo en el área de espectáculos y su labor de hacer historietas para adultos. Y más bien involucró su mundo en historias de misterios y deducciones. Por eso en El enigma de París no solo los personajes llevan los nombres de las calles de su barrio Caballito, en Buenos Aires, sino a veces alimenta sus historias con "elementos de su vida propia".
–Has dicho que has traído un mundo de novela negra desde los años de tu infancia. ¿Es la génesis de tu narrativa?
–Sí, siempre. Todas mis novelas tienen algún elemento de misterio, algún elemento para develar. Y siempre tienen como elementos intelectuales en la trama. Una de ellas se llama La traducción, que transcurre en un congreso de traductores en la Patagonia. Otra, El Calígrafo de Voltaire, situada en el mundo de los intelectuales.
–Por los temas que manejas, ¿te consideras un escritor de carácter racional?
–No, no creo que sea un escritor de estilo muy racional. Yo siempre creo que en la novela policial, si bien está toda una presentación de lógica, lo racional, también está lo otro, las utopías, los sueños, de personajes como locos, obsesionados. Ahí están los personajes de Allan Poe, hay elementos de desequilibrios, de tensiones emocionales. Casos dramáticos, detectives que aplican su lógica a un mundo sin lógica.
Literatura y tipos humanos
–¿En qué medida el policial retrata la condición humana?
–Yo creo que el policial siempre retrata la gente. Bueno, eso también depende de cada escritor, pero, como dije, en el policial están representadas las grandes pasiones humanas, la angustia, el sentirse acosado por una situación. El policial permite sumergirse a las profundidades humanas.
–¿En ese sentido, acaso la exposición que novelas, la de 1889, es también la exposición de la tipología humana?
–Mira, uno piensa las historias, pero no calcula cosas. Borges decía que el escritor puede contar una fábula, pero no comprender su moraleja. Lo importante es contar la fábula la moraleja se cuenta sola o la descubre el lector.
Dato extra
Peruano finalista. El escritor peruano Alonso Cueto resultó finalista en este certamen con su novela El susurro de la mujer ballena. El autor, premio Herralde 2005, se alzó con una dotación de 50,000 dólares.
Perfil
Pablo de Santis. (Buenos Aires, 1962). Estudió Letras en la U. de Buenos Aires. Obras:La Traducción, El calígrafo de Voltaire, La sexta lámpara. Premios: Planeta de Argentina, con La Traducción. Premio Conex, novelas para jóvenes y premio de la revista Fierro.
El retorno de la novela policial
-De pronto ha vuelto la novela policial, de pesquisa. ¿A qué crees que se debe ese retorno?
-Mira, por un lado, es un género muy atractivo, toca siempre los grandes temas de la literatura, las pasiones, la ambición, el poder, el dinero, el odio. Y, por otro lado, al construir todo en base a un enigma, repite siempre el mecanismo, el regusto por la lectura, el de leer siempre para saber algo, para descubrir un secreto. Eso creo hace atractivo el género.
-El policial, la novela negra de pronto se ha convertido casi en una necesidad del mercado editorial. ¿Previste este hecho o fue una natural sintonía con el mercado?
-Sintonía puede ser, porque siempre, casi todas mis novelas, tienen elementos de policiales, sobre todo de investigación. Para mí es algo natural, además, en la literatura argentina hay toda una tradición del policial. Nuestros escritores más reconocidos se dedicaron al género, como Borges. Lo mismo ocurre con la literatura fantástica. Mira, la ciencia ficción, la literatura fantástica, el policial, no son marginales, al contrario, están en el centro. Ahí está la obra de Cortázar, Bioy Casares, Borges. |