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Jueves, 20 de Noviembre 2008
Cine. La rosa blanca

Jóvenes opositores en la Alemania nazi

Image

Capturada. Sophie Scholl (Julia Jents) es sacada de la universidad de Baviera por sus verdugos nazis.
La historia del grupo antinazi La rosa blanca, conformado por estudiantes católicos de Múnich, uno de los pocos que logró desafiar mediante propaganda clandestina el férreo control de la dictadura hitleriana, ha sido objeto de dos versiones anteriores. Una de Michael Verhoeven, La rosa blanca (1982) y otra de Percy Adlon, Los cinco últimos días (1982). El año no es casual: recién a fines de los 70 comenzaron a publicarse testimonios sobre este desconocido núcleo de resistencia. La cinta de Verhoeven se concentraba sobre las actividades del grupo hasta su captura; Adlon elegía el punto de vista de Else Gebel, la compañera de celda de Sophie Scholl. 20 años después, Marc Rothemund (Bonn, 1968) vuelve sobre el tema. El realizador de Escenas de amor en el planeta Tierra (1998) y de Harte jungs (2000) se basa en las recién halladas transcripciones de los interrogatorios (en los archivos de la hoy desaparecida Alemania Oriental) y en entrevistas a hijos de miembros del grupo. Pero este retorno no es aislado: hay que verlo dentro de los intentos del cine alemán por reflexionar sobre un pasado político tan traumático que durante varias generaciones se prefirió sepultarlo. Cintas como La caída (Oliver Hirschbiegel, 2004) o Napola (Gansel, 2004), esta última sobre el adiestramiento de aspirantes a la Gestapo, forman parte de este esfuerzo.

Rothemund divide su película en tres partes. La primera nos presenta a Sophie Scholl (una formidable Julia Jentsch) como una estudiante de 21 años que lleva una vida de acuerdo a su edad, pero marcada por fuertes convicciones religiosas y morales, entre ellas su certeza de la intrínseca perversión de la dictadura nazi. En coherencia con esta creencia, Sophie adhiere –lo mismo que su hermano Hans (Fabien Hinrichs)– al círculo La rosa blanca, cuya actividad principal consiste en tratar de convencer al pueblo alemán, mediante el reparto de hojas clandestinas, de la inutilidad de la guerra. No hay que olvidar que la acción cubre únicamente seis días de la actividad del grupo (pertenecientes a febrero de 1943). Concluye con una secuencia muy lograda: el reparto de volantes en la sede de la U. de Baviera donde los Scholl estudian, acto que provoca su captura y que es narrado con claves de cine de suspenso.

La segunda es el enfrentamiento entre Sophie y su interrogador Robert Mohr (Gerard Held), un veterano de la Gestapo a quien la fría lógica de su prisionera casi lo llega a convencer de su inocencia. La tercera, menos interesante, sigue el modelo del court room plot, solo que en este caso asistimos a un juicio fraguado y con veredicto fijado de antemano por un juez fanático. Dominada desde la primera a la última imagen por una actuación luminosa y entregada de Julia Jentsch (la Juana de Arco de Dreyer es el lejano modelo), La rosa blanca es una cinta que conmueve por el valor civil de una heroína puesta en una situación límite que, sin plantearse como tal, escribió una admirable página de coraje.


Cartelera

El estreno es La rosa blanca (al lado). Continúan Apocalypto (Mel Gibson), El perfume (Tom Tykwer) y la interesante Escándalo. Otra cinta que debe ingresar es La reina (Stephen Frears), ganadora del Oscar y otros premios.

Hollywood recuerda los 100 años del vienés Fred Zinnemann (1907-1997), cuyo medio siglo de carrera, si exceptuamos la mexicana Redes (1935), transcurrió en EEUU. Dirigió una ventena de cintas muy sólidas y a veces brillantes, entre ellas A la hora señalada, De aquí a la eternidad, Historia de una monja, Hombre de dos reinos, El día del Chacal y Julia.

Nos dejó Luigi Comencini (90), a quien el cine italiano debe cintas memorables como Pan, amor y fantasía, Regreso a casa, La muchacha de Bube, El incomprendido, La infancia de Casanova o La historia. Desde el drama o la comedia, dejó huella de su talento en 45 años de carrera. Publicó sus memorias en el año 2000 y sus hijas Francesca y Paola siguen sus pasos.


Close up

Culminó el Noveno Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, la más importante manifestación fílmica de este lado del continente. El Gran Premio fue para la cinta coreana-canadiense In between days (So Yong-kim); el premio a la selección argentina fue a UPA!, con mención especial a La León (Santiago Otheguy); la crítica internacional distinguió a El telón de azúcar (Camila Guzmán). Volveremos sobre esta vitrina de lo mejor del cine mundial el próximo domingo.

 
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