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Mirko Lauer.
La boda de una pareja de hombres, uno de ellos peruano, realizada bajo la ley británica en la embajada de ese país en Lima nos ha colocado en el mapa de la lucha por los derechos en América Latina. Según la revista Pink News, la representación británica hizo una consulta previa a las autoridades locales antes de proceder con la ceremonia.
El gobierno peruano habría dado luz verde, pero recordándole a la embajada que el matrimonio carece de validez ante la ley peruana. Aun así Marco Bretoneche, uno de los desposados, esperó que "este matrimonio sirva como precedente en el Perú. Tenemos derecho a la felicidad, el respeto y la igualdad ante la ley".
Los lugares de América Latina donde la ley reconoce este tipo de matrimonio son hasta el momento la ciudad de México, Buenos Aires y el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Según The Washington Post, el tema ya ha sido discutido, no aprobado, por los congresos de Colombia y Costa Rica, y el estado mexicano de Coahuila lo está estudiando.
En Lima el acontecimiento ha hecho noticia, pero ha sido ventilado con relativa discreción, con muy pocas reacciones en un sentido y otro. Una excepción han sido los indignados comentarios del obispo Luis Bambarén. "Me parece que es una ofensa, es una manera de introducir esas prácticas aquí en nuestra patria".
Quizás las bodas gay demoren en llegar. Sin embargo hace 15 días la dirección general de derechos humanos de la Cancillería, conducida por el ministro consejero Carlos Vásquez, recibió en Lima a un representante del secretariado Trans de la International Lesbian and Gay Association, ILGA, y a dos miembros del movimiento Claveles Rojos.
En esa reunión el funcionario manifestó que el Perú apoyará la declaración de Noruega que reconoce la violación a los derechos humanos por orientación sexual e identidad de género. Esto se realizará en una próxima reunión en Ginebra. Sobre este tema hay una iniciativa del Brasil en el contexto de la quinta reunión del Mercosur.
Hay un trecho largo entre reconocer derechos humanos o denunciar discriminación en un tema dado, y reconocer derechos específicos. Sin embargo ambas cosas están por lógica dentro de un mismo paquete de reclamos ciudadanos, como los que lleva adelante el Movimiento Homosexual de Lima, MHOL. En este sentido es una lástima que la boda no haya causado más debate.
Los derechos de los y las homosexuales en el Perú no son un lujo que parodia usos más modernos del primer mundo, sino parte de la enorme necesidad de derechos que padecen los peruanos postergados de toda condición. También desde este ángulo la boda en la embajada británica es un hecho positivo, y cabe desearles a estos novios la misma felicidad que al resto.
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