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Lombardi, entomólogo de una dictadura.
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Transformada. Gabriela (Melania Urbina) completa su cambio y parte al encuentro de Montesinos.
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Con Mariposa negra, Francisco Lombardi entrega el segundo episodio de su trilogía sobre la dictadura fujimontesinista. Pero si Ojos que no ven (2002) era una cinta coral conformada por historias que se entrelazaban, esta vez el tacneño se centra en una sola. Estamos en el año 2000 y el honesto juez Guido Pazos es torturado y asesinado. Para liquidar su prestigio, el diario amarillo "El Papi" asegura que fue en una orgía gay, obedeciendo órdenes del SIN. Su joven novia, la profesora Gabriela (Melania Urbina) jura vengar el crimen. Para ello se vincula a Ángela (Magdyel Ugaz), la periodista que ha dado la noticia y que a través de su relación con Osmán (Gustavo Bueno), director del diario, le proporciona pistas. Como si tuviera un destino trazado, Gabriela se transforma en la fúnebre "mariposa negra" del título, vínculándose a la lésbica Doti (Yvonne Frayssinet), directora de una academia cuya real finalidad es proporcionar chicas para las orgías de Montesinos. Como pareja de Doti y luego por sí misma, Gabriela escala posiciones en el hotel donde trabaja y pasa a dama de compañía, hasta obtener una cita con el propio Montesinos (Ricardo Velázquez).
Es el sólido esquema del melodrama el que proporciona la estructura de Mariposa negra, dominada por una magnífica actuación de Melania Urbina, quien da a su personaje en crisis una consistencia y una tenebrosa lucidez para transformar su duelo en venganza. Gabriela encuentra el coraje necesario para realizar ese aprendizaje de la corrupción y del mal sin por ello contaminarse, y la puesta en escena marca las etapas de este descenso a los infiernos por una serie de baños lustrales en los que busca recuperar la inocencia perdida. Estas escenas, y aquellas en las que se maquilla y cambia de traje ante espejos, como incrédula de su metamorfosis, son de lo mejor. Convence menos el personaje de Ángela, testigo y narradora de esta transformación, a la que el realizador exige un comportamiento pasivo: es la acompañante fascinada y, finalmente la única que sabe, aquella que recibe el encargo de testimoniar. Lima es otro de los personajes del relato, ciudad claustrofóbica que encierra a las protagonistas en recorridos nocturnos que transmiten ese clima de ocultamiento y corrupción que caracterizó al fujimorato. Cada secundario: la Doti de Yvonne Frayssinet, el Osmán de Gustavo Bueno, etc. abren puertas hacia mundillos viscosos y secretos. La pasión de Gabriela (en su doble acepción amorosa y tanática) tiene algo de simbólico: su poder de infiltración es tan inopinado como inútil. Mariposa negra trae al menos dos novedades para los que apreciamos el cine de Lombardi: un retorno a los protagonismos femeninos (ausentes desde Maruja en el infierno) y una osada opción por un doble final: el asesinato imaginario de Montesinos (narrado desde la perspectiva de Ángela) y aquel, más apegado al recorrido fúnebre de Gabriela, que fabula su captura, antes de su desaparición.
Cartelera
Semana sin estrenos que recomendar. Entre lo que sigue hay que ver cintas coreanas: Hipnosis mortal (Park Chan-wook) y Primavera, verano, otoño, invierno y primavera (Kim Ki-duk) y dos peruanas: Madeinusa (Claudia Llosa) y Mariposa negra.
La productora danesa Nordisk Film festejó su primer siglo, lo que la convierte en la más antigua en activo del planeta. Famosa por su logo con un oso polar sobre un globo terráqueo, tuvo su apogeo en el mudo, cuando lanzó a Asta Nielsen y tuvo al genial Carl Dreyer entre sus directores. En tiempos recientes ha contado con Billie August y Lars von Trier. Ahora abastece el mercado nórdico y produce mucha TV.
Nos dejó Danièlle Huillet (70), compañera de Jean-Marie Straub y coautora de todos sus filmes desde Othon (1970). El cine de los Straub no es de fácil acceso. Destaquemos Moisés y Aarón (74), Amerika (84), Antígona (92), Sicilia (98), El retorno del hijo pródigo (2002), etc.
Close up
Pablo Guevara (1930-2006) tuvo como segunda vocación, además de la poesía, el cine, que ejerció desde el ensayo en la revista Hablemos de Cine y desde la realización, como los cortos Semilla y Periódico de ayer y una serie de mediometrajes rodados en el marco del Cetuc. Además ejerció un inagotable y valioso magisterio de la palabra. Nuestro pensamiento va hacia Hanne y sus hijos. Lo extrañaremos.
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