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UN CRIMEN QUE ESPERA JUSTICIA • Miembros del grupo Colina, autores de la matanza, todavía son juzgados • Catorce adultos y un niño fueron asesinados en solar del jirón Huanta un día como hoy.
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| Los vecinos de la quinta en el jirón Huanta ya no quieren recordar el terrible suceso. Una pollada terminó en una matanza. |
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Por Raúl Mendoza.
Fotos: La República, Caretas.
Un silencio antiguo se adormece en la quinta de jirón Huanta 840, en Barrios Altos (Lima). En el patio todavía están las columnas de madera que sostienen el balcón del segundo piso, las losetas quebradas de cuadrados rojos y negros, las puertas gastadas de los departamentos. Ya casi nadie camina por los pasadizos de este solar y pocos quieren hablar de lo que pasó: hace quince años en este lugar quince personas fueron asesinadas por el grupo Colina, acribilladas por ametralladoras con silenciador.
Una década y media después, don Ramón Yana, inquilino del segundo piso de la quinta desde mucho antes de la matanza, recuerda que ese día él llegó de su trabajo pasada la medianoche y encontró decenas de policías en la puerta. Como el segundo piso tiene otra entrada, subió y pudo ver por el tragaluz los cuerpos y el patio ensangrentado. El crimen ocurrió la noche del 3 de noviembre de 1991, a las diez con veinte minutos, mientras en el lugar se hacía una “pollada”.
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| Una de las quince víctimas, durante su traslado a la morgue. |
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La razón de la masacre, para el grupo militar Colina, fue que se trataba de una actividad senderista. El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) señala que los asesinos llegaron en dos camionetas Cherokee y que por lo menos diez de ellos entraron al solar armados con ametralladoras y cubiertos con pasamontañas. Una vez allí hicieron tenderse a los presentes boca abajo y los acribillaron. Los vecinos del segundo piso y del fondo no escucharon las ráfagas porque usaron silenciadores.
Con el paso de los meses, las investigaciones apuntaron a una acción de agentes del Estado y se identificó a los asesinos. El mayor EP Santiago Martin Rivas fue señalado como el jefe del grupo de criminales. En los últimos años, todos, incluidos los choferes de los vehículos en que llegaron y los autores intelectuales han sido identificados. Incluso hay testimonios de algunos de ellos aceptando su responsabilidad e identificando a los demás.
Juicio sin sentencia
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| Las víctimas en el patio del solar, en foto de la revista Caretas. |
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Increíblemente las víctimas del caso Barrios Altos aún siguen esperando justicia. A pesar de que han pasado quince años y los autores están plenamente identificados, el proceso judicial contra el grupo Colina aún sigue sin sentencia. Gloria Cano, abogada de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), señala que incluso muchos de los 52 acusados están en libertad. “Lo único que ha habido es una reparación económica para los deudos de las víctimas y sobrevivientes”, dijo.
Incluso ayer se realizó la audiencia número 60 del caso. Algo quedó claro por el testimonio de uno de los inculpados: el grupo Colina preparó el ataque en la playa La Tiza, al sur de Lima, donde también celebró la matanza. En tanto, los parientes de las víctimas y los sobrevivientes ya se han ido de la quinta de jirón Huanta, acaso para espantar los malos recuerdos. Los vecinos que se quedaron no quieren hablar del tema. “Ya olvídense”, dicen.
Responsables de la matanza
Más de medio centenar de acusados hay en el caso Barrios Altos y la lista la encabeza el ex jefe del SIN, Vladimiro Montesinos Torres. También están oficiales de las Fuerzas Armadas como Nicolás Hermoza Ríos, Julio Salazar Monroe y Juan Rivero Lazo.
Entre los autores materiales se sindica a Santiago Martin Rivas, Carlos Pichilingue Guevara, Juan Sosa Saavedra, Hugo Coral Goycochea, Juan Suppo Sánchez, Wilmer Yarlequé, Nelson Carbajal, Ángel Pino Díaz, entre otros.
A todos los mencionados y a los demás inculpados les esperan penas de entre 13 y 35 años de prisión. Las testimonios y pruebas contra ellos son numerosos. También se les juzga por el asesinato de doce estudiantes de la Universidad La Cantuta y otros crímenes de lesa humanidad.
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