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Otro filme coreano de gran calidad, lírico e imprescindible.
Hay dos Kim Ki-duk en el cine coreano: el primero es un artesano copioso; el segundo Kim Ki-duk (Bonghwa,1960), con estudios de Bellas Artes en París (1990-92), es uno de los puntales del nuevo cine de su país, guionista, editor y a veces actor en la decena de películas que lleva realizadas desde 1996, entre las que destacan La isla (1999), Primavera, verano, otoño, invierno y primavera (2003), Samaritan girl y 3-iron (ambas 2004). Cineasta prolífico –le ocurre rodar dos filmes en un año–, suele alternar dos estilos visuales muy diversos. En el primero, como ocurre con no pocos colegas suyos, se muestra sangriento y contemporáneo, con historias crispadas, que hacen gala de un humor sardónico y reflexionan sobre la destrucción de la familia y el modo como la sociedad actual contamina los pocos signos de pureza que intentan persistir; en el segundo, por el contrario, es un cineasta lírico y contemplativo, cuyos personajes tienden a la parquedad, pero a la vez entran en colisión con un universo de reglas impuestas. Es el caso del protagonista de 3-iron, que vive de la invasión breve y fugaz de casas vacías, y del monje budista y su aprendiz que protagonizan la cinta que nos ocupa y que podría ser vista como un largo de episodios, correspondiendo cada uno a una nueva estación, pero en realidad se trata de un ciclo vital, y entre cada una de las estaciones transcurren años. Los protagonistas son un monje budista (Oh Yeong-su), que vive en un templo flotante en medio de un pequeño lago en una zona montañosa y rodeada de vegetación, y su aprendiz, a quien veremos sucesivamente de niño (Seo Jae-kyong), joven (Kim Young-min) y adulto (el propio Kim Ki-duk). En la primera historia seguimos la vida de ambos personajes, monje y niño, y la lección que aplica a su aprendiz, al que descubre maltratando animales; en la segunda, correspondiente al verano, vemos al aprendiz ya adolescente y cómo su vida se ve alterada por la llegada de una chica de su edad (Ha jeo-jim), puesta bajo el cuidado del monje. Ambos jóvenes se enamoran y acaban huyendo; en la tercera, que transcurre en otoño, el aprendiz regresa: su relación ha hecho crisis y se refugia en el templo, pero es capturado y llevado a la cárcel. La cuarta historia, en invierno, verá el retorno del aprendiz y su reintegración a la vida religiosa; en la quinta, un niño será confiando como aprendiz al ocupante del templo.
Con personajes mínimos, escasos diálogos y rituales que se repiten mientras el paisaje que rodea al templo se transforma al ritmo de las estaciones, Kim Ki-duk logra una fascinante reflexión sobre el transcurso del tiempo y la fugacidad del destino de los seres humanos. Una cámara contemplativa, que registra con parsimonia avatares graves (la fuga, la inmolación del monje) o leves (la relación con los animales, con la naturaleza, los cambios de luz sobre el paisaje y el lago) y una fotografía cuidada, crean una atmósfera de gran belleza visual y lirismo intimista.
Close up
La Academia de Cine Español entregó su anual Medalla de Oro a Geraldine Chaplin (62), premiando así una carrera de 40 años desarrollada en gran parte en España. La hija de Charles Chaplin ha trabajado en 10 películas de Carlos Saura, pero también con Almodóvar (Hable con ella) y otros. Fuera de España su trayectoria es igualmente destacada (Rivette, Deville, Resnais, Altman, Rudolph, Scorsese y el suizo Daniel Schmidt). Su filmografía cuenta ya 60 películas, y sigue rodando.
Cartelera
El estreno es El grito, cinta de horror de Takashi Shimizu. Entre lo que sigue, no perder Hipnosis mortal (Park Chan-wook) y Primavera, verano, otoño, invierno y primavera (al lado). Luego Derecho de familia (Burman), Madeinusa (Claudia Llosa), La prueba (Judith Vélez) y El mercader de Venecia (Radford).
Los cinéfilos están pendientes del XVIII Festival de Cine Europeo, que trae unos 40 estrenos de 15 de los países de la UE, con cintas de Chabrol, Bellocchio, De Oliveira y otros, homenajes a David Lean y Roman Polanski, retrospectiva Helmut Kautner (11 cintas) y una decena de novedades españolas. En la Filmoteca del la PUCP y otras sedes.
Luego de Torres gemelas, Oliver Stone piensa dirigir Jawbreaker, largo inspirado en el relato de un agente de la CIA que acompañó la intervención de EEUU en Afganistán. Puede apostarse que no será del agrado de George Bush.
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