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Una muestra de buen cine argentino a cargo de Daniel Burman.
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Ariel Perelman (Daniel Hendler), su hijo (Eloy Burman), Sandra (Julieta Díaz), el abuelo (Arturo Goez) y Norita (Adriana Aizemberg).
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Sexto largo de Daniel Burman (Buenos Aires,1973), Derecho de familia cierra por ahora una trilogía fuertemente autobiográfica protagonizada por el actor Daniel Hendler (alter ego del realizador) y que alcanzó su punto más alto con El abrazo partido (2003), que continuaba a su modo Esperando al Mesías (2000) y logró para Burman el Gran Premio del Jurado del festival de Berlín y el premio al mejor actor para Hendler. Aunque no estemos ante un Antoine Doinel platense y el protagonista lleve nombres diversos y ejerza profesiones distintas, la relación padre-hijo en el seno de la nutrida comunidad judía bonaerense vuelve una y otra vez, haciendo de ese pase de testimonio generacional el centro de sus filmes.
Veamos la historia: Ariel Perelman (Daniel Hendler) es un joven abogado, profesor de Derecho y procurador público, pero es más conocido como "Perelman hijo" pues su padre, Bernardo Perelman (Arturo Goez) es también abogado, solo que litigante. El máximo deseo de Perelman padre sería ver a su heredero tomar posesión de la oficina que, desde siempre, le reserva en su estudio. Pero el hijo huye de semejante designio, convencido de que ya hay en él demasiado del padre y debe por tanto construir su propia identidad. Como ocurre en las anteriores cintas de Burman, es un Buenos Aires cotidiano y amable el que se nos muestra: el mundo del Derecho sucede al de las tiendas de baratijas expuesto en El abrazo partido, y aunque el lapso temporal que cubre el filme es superior a dos años (el protagonista se casa con la bella Sandra (Julieta Díaz) y la pareja tiene un hijo (no por azar encarnado por Eloy Burman), el dominio narrativo del realizador se las arregla para dilatar o ralentizar el tiempo gracias al empleo de una voz en off –la del protagonista– cuyas síntesis, alargamientos o silencios presiden el ritmo y devenir de lo mostrado, por lo general limitado a secuencias cortas y a veces a un solo plano, con hábil empleo de las elipsis, tanto temporales como espaciales.
Marcada de un extremo a otro por la atracción-fuga del modelo paterno, la cinta encuentra sus mejores momentos en aquellos en que Perelman padre se libra a un sesgado trabajo de convencimiento sobre su hijo, bajo la presión del tiempo, para que acepte una sucesión que no quiere imponerle. El recorrido en que le muestra a su renuente vástago los trucos del oficio, su relación con su secretaria Norita (Adriana Aizemberg) y los constantes trueques de favores que son parte de su vida cotidiana y los límites que encuentran un afecto no expresado a través de la palabra son presentados como un juego de seducción solo ganado en ausencia. Burman declara haber querido hacer de su película un homenaje a la figura paterna, y esa es una buena definición de esta cinta cálida, muy bien actuada y que el espectador ve con una constante sonrisa, pues juega sus cartas sin trampas y con gran simpatía.
Cartelera
El estreno es Derecho de familia (al lado). Entre lo que queda de otras semanas pueden verse Madeinusa (Claudia Llosa), La prueba (Judith Vélez), Tiempo de valientes (Damián Szifron) y El mercader de Venecia (Michael Radford).
Mariposa negra, adaptación hecha por Francisco Lombardi de la novela Grandes miradas de Alonso Cueto, será el último estreno peruano del año e irá en noviembre. La cinta acaba de obtener su segundo premio internacional, luego del Glauber Rocha otorgado al tacneño en Montreal. Melania Urbina fue elegida mejor actriz en Biarritz.
Más corazón que odio (The searchers), obra maestra de John Ford, cumple 50 años y dos ediciones en DVD han sido lanzadas. Aquella para coleccionistas comprende dos discos, uno de los cuales trae los análisis de Peter Bogdanovich, selección de entrevistas con Ford y algunos actores, y otros extras.
Close up
Russell Crowe quedó tan satisfecho de su colaboración con Ridley Scott en Gladiador que acudió de inmediato al llamado del cineasta británico para A good year (Un buen año), ya terminada. El actor neozelandés reencontrará a Ridley Scott el próximo año para American gangster y luego posiblemente haga triplete con una comedia. Otro proyecto del que se habla es una especie de precuela de Gladiador, pero ninguno de los dos dice nada hasta no ver el guión terminado.
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