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48 horas en la vida de dos kamikazes palestinos.
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Said (Kais Nasheb) y Khaled (Ali Suliman) disfrazados de israelíes para pasar la frontera.
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Si bien en Lima conocemos algo del cine israelí gracias a los festivales que de vez en cuando organiza la embajada, no ocurre lo mismo con el cine palestino, que hemos visto gracias al BAFICI, que mostró la espléndida obra de Elia Suleiman (Crónica de una desaparición; Intervención divina) y los interesantes trabajos de Hany Abu Assad (Nazareth,1961), formado en la TV holandesa, autor del premiado corto Paper house, los documentales Nazareth 2000 y Ford transit (2002) y de tres largos de ficción, de los cuales hemos visto el segundo, La boda de Rana (2002), que mostraba las dificultades de una pareja palestina para casarse en los territorios ocupados por Israel.
Paraíso ahora, escrito al mismo tiempo, comparte iguales preocupaciones a través de la historia de Said (Kais Nasheb) y Khaled (Ali Suliman), dos amigos de infancia que viven en Naplusa (Cisjordania) de empleos de ocasión y que son contactados por una organización fundamentalista islámica para que se introduzcan en Israel como kamikazes cargados de explosivos, los que deberán hacer estallar en el mismo lugar de Tel Aviv con un cuarto de hora de diferencia.
La cinta, como ya ocurría en La boda de Rana, tiene un aspecto marcadamente documental en muchos momentos. Por ejemplo, en la mostración del ritual de purificación seguido por los suicidas, la grabación de los videos de despedida, la colocación del cinturón de explosivos o el cruce de la frontera con Israel. Sin embargo no se trata, hay que aclararlo, de un registro mecánico de los hechos que presenciamos, que están sujetos a un tratamiento de ficción que se torna angustioso cuando ambos amigos deben atravesar la frontera ya convertidos en bombas humanas y tienen que huir por haber sido sorprendidos por una patrulla israelí.
En este mismo registro de ficción se plantean algunos interrogantes fundamentales: la relación con sus familias, en especial con Suha (Lubna Azabal) que es novia de uno de ellos; la intervención del fanatismo político o religioso; el suicidio como respuesta a una situación totalmente bloqueada, etc. Apoyadas en dos buenos actores, estas preguntas cobran una actualidad apasionante, puesto que el grado de convencimiento de ambos amigos no es el mismo y Khaled trata de debatir con Said el abandono de la misión. Hany Abu Assad tiene un excelente manejo del tiempo: al igual que en La boda de Rana, en la cual todo parecía conspirar contra el planeado matrimonio de los protagonistas, en este caso la ficción se concentra en las últimas 48 horas de los potenciales suicidas y su necesidad de organizar su vida en plazo tan estrecho. El resultado es casi siempre convincente y emociona en la desesperada búsqueda que hace Khaled al verse separado de Said, tratando de postergar el minuto ineluctable en que jalar un cordón marcará la diferencia entre vida y muerte para muchos inocentes. El plano final, tenso hasta lo insostenible y que no detallaremos, es de aquellos que acompañan al espectador y lo interpelan.
-Federico de Cárdenas
Cartelera
El estreno es Invierno en Bagdad, aunque no se trate de lo mejor del peruano Javier Corcuera. Entre lo que sigue y hay que ver están Paraíso ahora (al lado) y Capote (Miller). Y ojalá el CCPUC continúe con las cintas premiadas del Festival de Lima, en especial Días de campo (Ruiz), El aura (Bielinsky) y Crónica de una fuga (Caetano).
Inactiva desde Pequeños arreglos con los muertos (1994), su apasionante ópera prima que pudo verse en Lima, la cineasta francesa Pascale Ferran termina Lady Chaterley y el hombre del bosque, adaptación de la segunda versión de El amante de Lady Chaterley, la sulfurosa novela de D.H. Lawrence, muy distinta a esta última.
Abel Ferrara, notable cineasta norteamericano casi ignorado en el circuito comercial limeño, rodará The last crew, en la cual contará la juventud de Frank White, su protagonista en King of New York (1990). Se ignora quien tomará la posta de Chistopher Walken, que interpretaba al mismo personaje ya adulto.
Close up
Manuel de Oliveira (97), decano de los realizadores en activo, terminó ya Belle toujours, su continuación de Bella de día, la obra maestra de Luis Buñuel. Se conoce ya el argumento imaginado por Oliveira: Severine (esta vez interpretada por Bulle Ogiery no por Deneuve) y Husson (Michel Piccoli, que retoma su personaje) se reencuentran, 40 años después. El estreno será en Venecia, fuera de competencia.
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