La Escuela de Gendarmería de Chile se ha convertido en la base de operaciones de los fujimoristas. A pesar de que el gobierno de Ricardo Lagos aseguró que no permitiría que Alberto Fujimori utilice a su país como plataforma para lograr sus objetivos políticos, lo que ocurre por esas tierras es totalmente lo contrario. Con la permisividad de las autoridades chilenas, el extraditable planifica sus estrategias políticas desde su celda en compañía de sus más estrechos colaboradores, quienes –cada vez con mayor frecuencia–llegan a Santiago desde Lima.
El desfile de los personajes que trabajan con Fujimori en la planificación de sus maniobras políticas se inició con la llegada a Chile del presidente de Cambio 90 (partido que integra la alianza Sí Cumple) Andrés Reggiardo Sayán, a pocos días de la detención de su líder.
Según se revela en la propia página web fujimorista, Reggiardo se convirtió en el nexo entre Fujimori y los miembros de su movimiento político. Después de su primera visita al extraditable, incluso, se comunicó telefónicamente con Radio Cora que emite un programa profujimorista y retransmitió al “pueblo fujimorista” el mensaje que entonces enviaba su líder desde su celda en Chile: “Estén tranquilos, tengan fe y convicción que esto es parte de una secuencia de actividades”.
Días después se sumaría a Reggiardo el secretario de ética e ideología de Sí Cumple, el ex congresista Jorge Trelles Montero.
Trelles se reunió con Fujimori por lo menos en dos oportunidades. Y aunque el abogado siempre dijo que sus visitas eran de carácter amical, qué tanto crédito se puede dar a esa versión si Trelles es considerado “el ideólogo de la campaña fujimorista con miras a las elecciones del 2006”.
Las mujeres de Sí Cumple
Las últimas en visitar la escuela de Gendarmería de Chile fueron la ex ministra de la Mujer Luisa María Cuculiza y la congresista fujimorista Martha Moyano Delgado. Ellas llegaron el sábado hasta el centro de reclusión de Fujimori y se entrevistaron con él.
En Sí Cumple afirmaron, por supuesto, que se trató de una visita personal y de carácter amistoso. “Han conversado sobre el clima en Santiago y la salud de cada uno de ellos”, dijo con calculado cinismo un portavoz de esa alianza.
Al término de sus reuniones con Fujimori, cada uno de estos personajes ha tenido encuentros con la prensa. En ellos, se presentaron como amigos y familiares del ex presidente, y ofrecieron declaraciones supuestamente carentes de carga política, en las que despotricaron contra el sistema judicial y el gobierno peruano, y pintaron a su líder como “víctima de una persecución”.
Pero no todos los medios chilenos pudieron acceder a un encuentro con algunos de los fujimoristas. Quienes lo lograron fueron selectivamente designados por Guido Lucioni Struque, un personaje que se ha convertido en pieza clave para la estrategia fujimorista en Chile.
Según fuentes de este diario, Lucioni es la persona que día a día elabora la agenda mediática del extraditable. Él decide quién tiene acceso a una entrevista exclusiva con alguno de los “amigos” del ex presidente que llega desde Perú. Los medios o agencias de noticias más críticos, claro, nunca obtienen la “exclusiva”.
Lucioni es presidente de directorio de Carsa y a sus 25 años fue candidato al Congreso por Perú 2000. Sus vínculos con el extraditable tienen su origen en la amistad que tiene con Keiko Sofía Fujimori, a quien asesoró cuando se desempeñó como primera dama.
Tal vez la presencia de Lucioni explique los influyentes contactos, al más alto nivel, que la hija del extraditable tiene en Chile con algunos sectores de la clase empresarial. Se sabe, incluso, que en días pasados Keiko fue agasajada en privado por una acaudalada familia empresarial chilena de origen árabe.
En la página web 24 Horas Libres, vinculada a la mafia fujimontesinista, Lucioni –fungiendo de analista– afirmó hace poco que “el único que podría enfrentarse a Ollanta Humala es Fujimori”.
Así las cosas, Chile tiene más que indicios para percatarse de que cada personaje que llega hasta la Escuela de Gendarmería es parte del engranaje de una maquinaria política que está en movimiento. Ya Luis Delgado Aparicio lo había adelantado hace algunas semanas: “pese a que le quieren impedir que haga campaña, Fujimori seguirá trabajando en silencio, mudo”.
Hasta ahora, parece que el extraditable tiene el permiso de Chile para hacerlo.
“Chile debería suspenderle esas visitas”
El procurador anticorrupción Antonio Maldonado opinó que el gobierno chileno debería suspender al extraditable aquellas visitas que no tengan carácter familiar y que, como sería el caso de las visitas de sus más estrechos colaboradores políticos, podrían implicar la violación de las leyes que rigen en ese país. Más aún si Chile dijo que no permitiría que Fujimori haga de ese país su plataforma política
”El embajador del Perú en Chile, José Antonio Meier, debe estar muy atento y evaluar la situación que se está produciendo allá para informar a la Cancillería, a fin de que esta haga una evaluación correcta de esta situación. Si se estuviera produciendo una vulneración de las normas sobre extranjeros en Chile, esta situación debe ser detenida”, señaló.