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Al día se depositan 25 toneladas de desperdicios. La vía que divide a los distritos del Rímac y San Martín de Porres sufre por la acumulación de basura y desmonte. Necesita ser recuperada.
Luis Neyra Obregón.
 Írónico. ¿De qué cambio habla la Municipalidad de San Martín de Porres? Lo que se ve todos los días es basura y más basura. |
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La avenida Caquetá es un paciente grave al que nadie quiere atender. Todos la cruzan sabiendo los males que padece. La ven morir de a poco pero nadie hace nada para salvarla. Nadie, ni sus autoridades.
A principios del año La República recorrió las principales cuadras de esta vía que divide a los distritos del Rímac y San Martín de Porres. Su situación, a pocas semanas de acabar el año, sigue igual. Hasta peor.
Desde la cuadra 9 a la 14 por el lado del Rímac sigue invadida por comerciantes ambulantes, quienes, al igual que los vendedores que cuentan con puestos de trabajo en los mercados, encargan a los estibadores a echar sus desperdicios en la berma central.
Ahí podemos encontrar decenas de bolsas rebosando de todo tipo de frutas podridas, cáscaras de naranja, hortalizas en proceso de descomposición, comida e impresionantes kilos de plumas de pollo que servían de aperitivo a las moscas y perros vagabundos.
Más abajo, la basura pierde presencia para dar paso a toneladas de desmontes (piedras, tierra y ladrillos) que peligrosamente le han quitado espacio a esta agonizante vía por el carril derecho.
"No sé qué está haciendo el alcalde Leyton Díaz para poner freno a este mal y erradicar a los ambulantes y multar a quienes ensucian la ciudad", denunció doña Noelia N. ante la mirada inquisidora de los vendedores informales.
LETRA MUERTA
 Peligro. Las moscas y las ratas proliferan en estos focos infecciosos. |
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 A saltos. Los pasajeros tienen que esquivar los cúmulos de basura de los paraderos. |
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Esta situación se repite al otro extremo de la vía, que pertenece al distrito de San Martín de Porres (SMP).
La única diferencia que salta a la vista es un enorme y naranja aviso municipal que expresa con enormes letras: "La avenida Caquetá está cambiando" y "Sí se puede vivir mejor", pero, por ironía del destino, abajo del letrero lucían desafiantes montículos de desperdicios que los vendedores dejaron –y dejan– a vista y paciencia de los peatones y agentes del serenazgo.
Pero es al inicio de esta transitada vía que le corresponde a San Martín de Porres que la cosa se pone color de hormiga.
Los estibadores, a quienes se les paga entre 50 céntimos y un sol, depositan los "encargos" de los comerciantes cerca del Trébol de Caquetá.
"Freddy Ternero (alcalde de SMP) se la pasa colocando letreritos de que todo va a cambiar en vez de actuar de manera más enérgica contra quienes contaminan el ambiente. Le recomiendo que se tome un tiempo para recorrer esta zona y sienta, al igual que nosotros, el fétido olor que por años ha acompañado a esta zona por tanta basura. ¿De qué cambio está hablando Ternero?", expresó doña Rosa Sánchez.
QUE PIDAN AYUDA
Marco Tulio Gutiérrez, experto en derecho municipal, dice que si ambas municipalidades tienen problemas en el recojo de basura pueden solicitar la intervención de la Municipalidad de Lima, pues Caquetá es una vía metropolitana. Sin embargo, opinó el experto, estos distritos no querrán quedar como "ineficientes" ante la comuna capitalina.
FALTAN PARADEROS
También existen otros problemas que ya han causado víctimas mortales para ambas comunas. Y es la ausencia de paraderos, semáforos y de un puente peatonal, lo que convierte a los peatones en presas fáciles de los alocados choferes de combi.
La República comprobó que a lo largo de la vía existen hasta cinco cruces informales adornados con todo tipo de desechos.
Son por estas razones que los resignados vecinos no creen en promesas ni en lemas de autoayuda para sanar su avenida de un mal que adquirió por el incremento de la informalidad del comercio y la desidia de las autoridades ediles.
EL DATO
Toneladas. Fuentes de la Municipalidad de San Martín de Porres revelaron que en dicha zona se arroja unas 25 toneladas de basura al día. Desperdicios que son producidos por unos 4 mil a 4 mil 500 comerciantes. El Rímac, estiman , produce la misma cantidad de basura orgánica al día.
Enfermedades e infecciones
Ciro Maguiña, médico infectólogo, tropicalista y dermatólogo del hospital Cayetano Heredia, señaló que la acumulación de basura traerá serios problemas en la salud de la población cercana a la Av. Caquetá, entre ellos las enfermedades gastrointestinales, respiratorias y de la piel.
Esto debido a la proliferación de moscas y de roedores. Estos últimos, con sus orines, podrían contaminar los alimentos que en la zona se expenden con la bacteria conocida como Leptopirosis. Esta causa, en su primera fase, dolores musculares, diarrea, fiebre y dolor de cabeza.
La enfermedad dura desde unos pocos días hasta tres o más semanas, dependiendo de su gravedad. La mayor parte de las personas presentan solo una primera fase, con síntomas moderados o sin ningún malestar. La segunda fase puede ser grave, y si no es tratada en forma adecuada y a tiempo, puede derivar en la muerte.
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