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Por Mirko Lauer.
Los nuevos rostros del Ejecutivo deberían estar apareciendo este fin de semana, pero mientras tanto el hecho importante es la caída de Jorge del Castillo. Alan García pierde a su mejor operador político, justo cuando empieza la época en que más va a necesitar de él, y así empieza un gobierno aun más alejado del Apra que el actual.
Los enemigos de Del Castillo en el Congreso, sobre todo apristas y fujimoristas, deben estar abriendo latas de cerveza, sobre todo luego del desplante de esta semana. Los apristas sentían que acumulaba demasiados puntos en el premierato. Los fujimoristas sentían que él era un tabique que les impedía avanzar en el aparato del Estado.
El país de las instituciones, públicas y privadas, lo va a extrañar. Pues es poco probable que un premier independiente (hacia allí se están inclinando las cosas en este momento) tenga la misma eficacia para apagar los fuegos de la protesta ciudadana, o agenda y estilo tan sintonizados con los del Presidente de la República.
Las circunstancias de su partida constituyen un enigma, y en esa medida un problema en sí mismas. Pues si los diálogos chuponeados entre un pícaro privado y un miembro de directorio de empresa pública han podido derribar al actual gabinete, es bastante claro lo que le espera al siguiente. Pues pícaros y teléfonos no van a desaparecer con los cambios que se vienen.
Del Castillo parte con un capital político evidente. Su capacidad para montar las proverbiales mesas de diálogo en la convulsionada campiña política peruana lo ha vuelto un aprista diferente. Ni encerrado en el círculo de banalidad del Congreso, ni confinado a las catacumbas de un Alfonso Ugarte dedicado a una espera que ya parece eterna.
Que su reemplazo natural sea un no aprista es elocuente. Cuesta imaginar otra figura aprista con capacidad para dialogar con el movimiento social sin sucumbir políticamente en el intento. Por eso tantos nombres de otras tiendas voceados en esta hora. No es, pues, solo un cambio de gabinete, es la entrega de parte de las riendas de gobierno.
¿Cuál es el futuro político inmediato de Del Castillo? Por lo pronto le espera algo parecido a un callejón oscuro en su célula parlamentaria, donde Mauricio Mulder y Mercedes Cabanillas han establecido sus esferas de influencia, y en la célula fujimorista. Quizás García quiera nombrarlo, como al ex MEF Luis Carranza, su asesor.
Ya que lo mencionamos, ¿cuál es el futuro político inmediato de García? Es poco probable que el cuidadoso operativo de debilitamiento del gobierno que estamos presenciando cese pronto. El operador estampilla profunda, dedicado a enviarles audios a los medios, debe estar reservando perlas para el día clave de la APEC, el 22/23 de noviembre.
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