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Ángel Páez.
La aparición del álbum Acomódate (2007) marcó la irrupción de una forma distinta de hacer jazz con música peruana, con un estilo liberado del urgente apremio de sonar "nacional". Manante, el trío compuesto por el pianista Pepe Céspedes, el percusionista Leonardo "Gigio" Parodi y el bajista Noel Marambio, después de sorprender con un primer disco solvente y atractivo, presenta Para los engreídos (2008), con el que consigue configurar una sólida personalidad con elementos costeños y andinos.
En lugar de pretender dar clases de "jazz peruano" despanzurrando el catálogo tradicional sonoro del país, Manante prefiere la improvisación con temas propios y con referentes del paisaje urbano en el que confluyen el costeño, el andino, el mestizo y el nuevo limeño. Esto explica por qué el álbum arranca con el tema "Av. Arriola con Av. Canadá 8:30 am" y concluye con "Av. Arriola con Av. Canadá 11:30 am". En el cruce de las grandes avenidas van y vienen los millares de pobladores que atraviesan la ciudad para ir a trabajar o a estudiar, aupados en combis, microbuses o colectivos, en los que se escucha todo tipo de música que se entremezcla con la bulla del tráfico, las sirenas, el chillido de los ambulantes y cobradores, y el silbato de los policías. El jazz de Manante es, en resumen, una crónica musical del caótico espacio urbano capitalino.
Lo que queda claro con el nuevo disco del trío limeño es que, a diferencia de otros grupos y solistas contemporáneos, su propuesta no tiene como eje la experimentación. Lo que buscan es la cohabitación en un mismo tema de melodías costeñas y andinas hilvanados por el jazz como algo absolutamente natural. "Sin aliento" y "La del milagro" son números que confirman en toda su dimensión lo expresado.
Al escoger como fotografía de fondo el cerro San Cristóbal para ilustrar el disco, los experimentados músicos Céspedes, Parodi y Marambio manifiestan que el jazz que han inventado busca captar el espíritu de la ciudad en sus diversos estados de ánimo. Es el jazz de Lima, la horrible, o bella, según el cristal con que se mire. |