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Mirko Lauer.
Difícil imaginar libro más oportuno y útil que este que acaba de publicar Henry Pease. La reforma política. Para consolidar el régimen democrático (PUCP) es un vademécum para quienes están a punto de perder la paciencia con uno o todos los poderes del Estado, y desean hacer algo al respecto dentro de cauces democráticos.
Congresista valiente y versado (1993-2006), Pease no se hace grandes ilusiones sobre la rescatabilidad de una excelencia republicana, y propone algunas medidas puntuales para ir entablillando, digamos, las partes torcidas de nuestra convivencia política. Su tesis es que eso se comienza a hacer por el lado de la representación.
Muchos de los cambios que propone Pease se imponen por su propio peso. Pero el autor además los explica bien y los ubica en el contexto amplio que es la reforma a que alude el título. La misma que se ha ido frustrando con roche en los dos últimos finales de legislatura. Es sintomático que ideas como las de Pease sean impopulares precisamente en el Congreso.
Algunas de las propuestas:
° Elecciones primarias abiertas en los partidos como una alternativa al voto preferencial.
° Vacancia automática para quien deja de pertenecer al partido que lo llevó al Congreso o a un Consejo Regional o Municipal.
°Solo los partidos podrán tener bancada (y mantener la valla en 5%).
° Empezar un camino de reconocimiento de los partidos regionales, para espacios específicos.
° Menos firmas y más indicadores objetivos de que un partido político efectivamente existe.
Además de estos cambios, relativamente poco mencionados en el debate, Pease recoge en algunos cuyo reclamo ya cae de maduro, como el financiamiento estatal de los partidos, mayor transparencia interna en ellos, o la renovación del Congreso por mitades. En todos los casos el autor expone y argumenta con claridad de catedrático, lo cual en efecto es.
Pease refuerza sus argumentos con algunas respuestas a la encuesta PUCP en que la gente expresa su decepción y su esperanza. Lo cual lo mueve a uno a preguntarse a su vez por dónde podría comenzar la reforma, ya que los políticos no parecen muy interesados. Han hecho algunos cambios, pero no los sustantivos.
Recorren el libro chispazos de particular lucidez que son producto de la larga experiencia de Pease, y que por sí solos ya justificarían el libro. Para muestra: "He conocido muchos representantes que ni creen ni respetan al ciudadano elector, que creen menos en la función de representar y consideran una inocentada todo lo que no sea un mecánico esfuerzo por acumular poder". |