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Jaime Delgado Z.
Aspec
En tema aparentemente irrelevante está causando una enorme polvareda y enfrentamientos entre diversos sectores del país. El Ministerio de Educación va a contratar a más de 10 mil nuevos profesores y se ha establecido como requisito que para ocupar una plaza los candidatos demuestren haber ocupado el tercio superior en el ranking de sus estudios universitarios o institutos pedagógicos. Ante esta situación, muchos profesores y diversos gobiernos regionales se han manifestado opuestos a aplicar esta medida por considerarla discriminatoria. Sin embargo, el gobierno central insiste en que eso dice la ley y se hará aplicar a toda costa.
No dudamos de que cualquier empleador, en el sector público o privado, cuando convoca a concurso para contratar personal, pretende elegir a los mejores, los más capacitados, los que demuestren mayor experiencia, etc. Pero claro, todo eso está en función de la remuneración que pretenda pagar, que por cierto, en el sector público no es mucha.
Si vemos esta situación como usuarios de los servicios educativos nos parecería justo y razonable que se ponga un determinado estándar para la selección y calificación de los nuevos docentes.
El problema es que no basta que un alumno haya ocupado el tercio superior para asegurarnos que será un profesor entregado a su causa, con capacidades suficientes para formar a nuestra juventud, apasionado por la docencia, entregado a ella como una forma de realización personal. El ocupar el tercio superior es solo un indicador, entre varios otros, que deben ser tenidos en cuenta al momento de contratar. Conocemos mucha gente que ha ocupado no solo el tercio superior, sino hasta el quinto superior, pero que sin embargo cuando ya está en la cancha, tiene una serie de deficiencias, ya sea porque no esta convencido de su carrera o porque tiene una pobre madurez emocional, que obviamente no le ayuda a formar a otras personas, etc.
Por otro lado, existen muchas personas que sin haber terminado sus estudios en el tercio superior, son muchísimo más exitosos que los primeros puestos de su aula. Eso se debe a que existen muchos otros factores, además de los conocimientos impartidos en el aula y que determinan las capacidades de las personas. Sin embargo, eso no se mide en las universidades, eso siempre se pasa por alto. Nuestra educación está basada en la capacidad que tenemos para repetirnos de memoria lo que dicen los textos. Eso es terrible.
Un conclusión, no se puede descalificar a priori, a los profesores que no han ocupado el tercio superior. Todos queremos los mejores profesores, el ocupar el tercio o el quinto superior es solo un elemento más en la calificación, no el único. |