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Mirko Lauer
El presidente de la región Callao está muy irritado con el congresista Víctor Andrés García Belaunde porque este insiste en investigar cómo fue lo de la llamada autopista al aeropuerto (1.5 km). Ahora ha pasado a la ofensiva denunciando a su investigador ante la Comisión de Ética del Congreso, con argumentos más bien febles.
La idea es que García Belaunde no puede investigar a Kouri y la gestión municipal del Callao por la que pasó toda la operación autopista (Kouri era alcalde entonces) por haberle vendido a la región Callao S/. 17,000 de tapizón. Por eso debería García Belaunde inhibirse y dejarles la tarea a los demás miembros, más bien zombis, fiscalizadores.
La relación entre la minúscula venta y las denuncias de García Belaunde no se advierte por ningún lado. Primero porque la región, que compró, no tiene nada que ver con el municipio, que concesionó. Segundo porque el congresista viene de la actividad privada y entonces no era funcionario público, y vender era precisamente su actividad.
Pero la lógica de fondo es todavía más insólita. ¿Por qué aquella venta habría de enconar y descalificar a García Belaunde? ¿No estaría enconado más bien si no hubiera logrado venderle tapizón a la región? ¿Si hubiera perdido un concurso de precios, por ejemplo? Aun así, S/. 17,000 no parece una cifra que despierte pasiones políticas en ningún sentido.
El otro extraño que se cocina en el Congreso es que la Comisión de Fiscalización anuncie que levantará el secreto bancario de Kouri. Probablemente no haga daño. ¿Pero alguien puede creer que de haber circulado fondos irregulares estos lo habrían hecho a través de sus cuentas bancarias? ¿No tiene más sentido concentrarse en qué pasó con la concesión misma?
Antes que nada la comisión debería recorrer la ruta crítica de cómo se decidió, financió, realizó el muñón de autopista. Aquí está la mayor parte de lo que Kouri y sus colaboradores simplemente no pueden contestar, y donde podría estar el embrión de una cancelación de la concesión, y de pronto hasta un retorno al tránsito fluido.
Las preguntas que viene haciendo García Belaunde tienen sentido. Hay incongruencias en el precio de construcción de ese breve, incómodo y a la postre innecesario tramo. Hay concesiones al concesionario que no se ven en otros caminos. Hay movidas legales que despiertan la curiosidad, y por último, documentos que no aparecen.
En efecto, lo que García Belaunde tiene entre manos es un caso importante, que interesa a las muchísimas personas que deberán pagarle a una empresa por usar la llamada autopista (solo 3% lo hace para ir al aeropuerto) por 60 años. Si la autopista al sur cobrara lo mismo por kilómetro, la suma sería exorbitante (ya es cara). ¿Por qué se tolera en Lima-Callao? |